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Economía

Debate entre Andrew Kliman y Fred Moseley

Debate entre Andrew Kliman y Fred Moseley

Traducido por A.Sebastián Hdez. Solorza


El 11 de mayo de 2016 Andrew Kliman comenzó una serie de comentarios sobre el reciente libro de Fred Moseley (Dinero y Totalidad: una interpretación macro-monetaria de la lógica de Marx en El Capital y el Fin del ‘problema de la transformación) en el sitio web Marxist Humanist Initiative (MHI: https://www.marxisthumanistinitiative.org/). Fred Moseley respondió inicialmente a los comentarios de Andrew Kliman dentro del propio sitio web en la sección de comentarios. Pronto (al siguiente día) Kliman publicó una segunda parte de sus comentarios, a la cual volvió a responder Moseley. Este fue el inicio de un largo debate que lleva poco más de un año hasta ahora y que podría continuar durante más tiempo.

Moseley publicó en www.academia.edu un documento que tituló ‘Respuestas a Kliman’[1]. Kliman por su parte continuó publicando en MHI la Parte 3 y 4 de su argumentación y Moseley siguió argumentando en la sección de comentarios. Esta dinámica continuó hasta que existieron 13 Partes de Kliman y sus correspondientes respuestas de Moseley.

Posterior a las Partes 10 y 11 de Kliman, Moseley publicó un documento que tituló ‘Actualización de las Respuestas a Klima’ a la que ambos autores se refieren como ‘Actualización’.[2]

Al debate también se incluyeron otras personas, algunos utilizando sus nombres reales y otros usando algún pseudónimo, quienes también intercambiaron argumentos con los intervinientes principales -Kliman y Moseley. Incluso uno de ellos (Roel van de Pol, miembro del Comac-movimiento del Partido de los trabajadores en Bélgica) contribuyó con un breve texto sobre las tácticas argumentativas de Moseley.

El debate versa fundamentalmente sobre si la tasa de ganancia de Moseley está determinada por las cantidades físicas de producto como argumenta Kliman. Este último sostiene que Moseley, a pesar de presentar su interpretación de una manera que en apariencia es marxista, en realidad no lo es porque determina su tasa de ganancia de la misma manera que otros fisicalistas -es decir, determinada por las cantidades físicas y no por los datos monetarios y la teoría laboral del valor de Marx. Por esta razón Kliman titula a sus críticas ‘Todo es forma-valor y no sustancia-valor’. Moseley sostiene que la crítica de Kliman no aplica a su interpretación porque su tasa de ganancia, tomada como dato, está determinada únicamente por los datos macro-monetarios y la teoría laboral del valor de Marx.

Lo que da lugar a todo el debate es que Moseley sostiene que, tomando como dada la tasa de ganancia, se determinan los precios de producción del equilibrio de largo plazo considerando que los precios de los insumos son iguales a los precios de los productos. Kliman, como ha hecho ya durante más de dos décadas, argumenta que si los precios de los insumos deben ser iguales a los precios de los productos -es decir, valuación simultánea- entonces, necesariamente la tasa de ganancia estará determinada físicamente (en otras palabras, el simultaneismo implica necesariamente fisicalistmo).

Kliman, en las primeras partes de su crítica (1 a la 4), se enfocó en intentar demostrar que la tasa de ganancia de Moseley está determinada por las cantidades físicas, ya que la lógica detrás de la forma es un procedimiento esencialmente igual al de los fisicalistas (por ejemplo, los Sraffianos) y por ello en algunos casos es cuantitativamente igual a la tasa de ganancia de dichos fisicalistas.

Moseley contra argumentó (desde la respuesta a la Parte 3 en adelante) que las ‘demostraciones’ de Kliman se basan en razonamiento circular porque, partiendo de una tasa de ganancia dada, deriva coeficientes insumo-producto con los que vuelve a obtener una tasa de ganancia, ahora presuntamente derivada de cantidades físicas (él también le llamó aritmética circular a este procedimiento). Moseley sostiene que la tasa “fisicalista” de ganancia que calcula Kliman en realidad no está físicamente determinada porque parte de datos monetarios y a pesar de que Kliman deriva coeficientes insumo-producto físicos de dichos datos, su tasa de ganancia no se altera (ya que estaba dada de antemano) y también porque es una tasa de ganancia distinta a la tasa de ganancia Sraffiana.

Kliman respondió que no incurre en razonamiento circular porque los coeficientes físicos que deriva de los datos macro-monetarios de Moseley son los únicos consistentes con esos datos monetarios, y con ellos prueba, junto con la valuación simultánea, que la tasa inicial de ganancia de Moseley está determinada por las cantidades físicas. Además, sostiene que la tasa de ganancia de Moseley es distinta a la Sraffiana porque se trata de dos economías distintas (Parte 12). Kliman argumenta que los Sraffianos parten de unas cantidades físicas y Moseley parte de cantidades monetarias a las que le subyacen cantidades físicas distintas a las de los Sraffianos, por eso son dos economías diferentes con dos tasas de ganancia distintas, pero que ambos determinan sus tasas de ganancia físicamente porque imponen la restricción de que los precios de los insumos y los precios de los productos deben ser iguales.

Posteriormente (Partes 5 a 10) el debate se enfocó en la contraposición entre la interpretación de Moseley y la teoría Sraffiana, incluyendo los casos de: 1) cambio tecnológico que ahorra trabajo, 2) sectores que producen bienes de lujo, 3) automatización plena de la economía (no se ocupa trabajo vivo) y 4) cambio tecnológico que ahorra trabajo en el sector de bienes de lujo. Moseley argumenta que como su interpretación llega a las conclusiones opuestas a las de los Sraffianos (y demás fisicalistas), entonces la crítica de Kliman no aplica a su interpretación. Mientras que Kliman sostiene que en realidad la interpretación de Moseley conduce exactamente a las mismas conclusiones que las teorías fisicalistas, proveyendo un par de demostraciones y varios ejemplos numéricos. Moseley descarta esta postura porque él considera el razonamiento circular de Kliman para calcular su tasa de ganancia. Además, Moseley desecha dichas demostraciones y ejemplos numéricos porque según él, Kliman invierte el sentido de la causalidad para determinar los precios de producción. Kliman considera que en el contexto específico del que trataba la discusión en ese momento (el caso particular sobre el cual se discutía), no se trataba de una cuestión de causalidad sino de identificar si las tasas de ganancia son cuantitativamente iguales -la de los fisicalistas y la de Moseley.

También es importante resaltar un punto del debate (tratado en las Partes 11 y 12). Moseley sostiene que no es necesario derivar cantidades físicas y tampoco utilizar precios unitarios para determinar los precios de producción y tampoco la tasa de ganancia (ya dada). Mientras que Kliman considera que sí, puesto que las cantidades físicas de producto y los precios unitarios que subyacen a los agregados monetarios de Moseley son indispensables para determinarlos y además para especificar la unicidad de los resultados, esto es, si no se especifican cantidades físicas entonces haría falta información para estar seguros de que la solución del sistema para los precios y la tasa de ganancia es la única posible. En el mismo sentido, Kliman argumentó que para que Moseley pueda demostrar claramente su diferencia con la teoría Sraffiana debe comparar su interpretación con dicha teoría en términos de cantidades físicas, así quedaría clara la diferencia. Moseley considera que esto sería absurdo porque la teoría de Marx está en términos monetarios y no físicos, por lo que esa exigencia no es necesaria para probar la diferencia entre su interpretación y la teoría Sraffiana.

Finalmente (Actualización y parte 13), el debate se centró en si los precios de producción de Moseley corresponden con la teoría de Marx o no. Moseley sostiene que, de acuerdo con Marx, los precios de producción son los centros de gravedad de los precios reales en el equilibrio de largo plazo donde los precios de los insumos son iguales a los precios de los productos. Kliman considera que los precios de producción de Moseley no corresponden con la teoría de Marx porque al ser iguales los precios de insumos y productos, en realidad se trataría de un equilibrio estático, que vuelve a esos ‘precios de producción’ centros de gravedad de nada, ya que los precios reales no fluctuarían alrededor de esos precios de producción. Kliman argumenta que la valuación simultánea provoca que los precios de producción se calculen erróneamente porque la parte del precio de costo no sería el real, sino el que se habría gastado si los precios de insumos y productos fueran iguales. Por esta razón considera que la manera correcta de calcular los precios es temporalmente (como lo hace la Interpretación Temporal y de Sistema Único, TSSI por sus siglas en inglés), procedimiento que cumple, de acuerdo con Kliman, con la definición general de precios de producción de Marx donde los precios iniciales podrían ser cualesquiera. Moseley considera que los precios de Kliman (y de la TSSI) son erróneos porque son precios de corto plazo que pueden cambiar en cada periodo debido a la constante igualación de las tasas de ganancia y aun cuando no hay cambio en la productividad o en los salarios reales.

Aquí se presenta todo este debate hasta el último comentario fechado el 24 de julio de 2017. Las traducciones deben leerse como intuitivamente lo muestran los títulos, la Parte 1 de Kliman y después la Respuesta de Moseley a esa Parte 1 y así sucesivamente. No obstante, llegados a la Parte 12, ya no se separa el debate en 2 debido a que la discusión se llevó a cabo dentro del sitio web de MHI, por lo que a dichos comentarios se les acompañó de fechas y horas de publicación en el portal y exactamente en el mismo orden en que ocurrió -a pesar de que a veces los autores respondían al comentario del otro un tanto desfasados.

Las Parte 4, 11 y 13 de Kliman estuvieron acompañadas de hojas de cálculo interactivas en Excel (archivos xls) que, según él, desenmascaran la forma “fisicalista” en que Moseley calcula las variables en su interpretación y permiten a los interesados notar claramente ese hecho. También se ponen estos archivos a disposición de los lectores.

El debate parece haber terminado, sin embargo, podría continuarse en un futuro cercano ya sea por Kliman y Moseley o por otras personas retomando las ideas de estos autores podrían. Esperemos que cualquiera que sea el camino que se tome, sea en aras a llegar a un consenso que fortalezca a la teoría económica marxista.


Notas

[1] Este documento no se incluye en este material para evitar repetir textos, ya que la traducción de su contenido está en la ‘Respuesta a la Parte 1 de Kliman’ y en la ‘Respuesta a la Parte 2 de Kliman’.

[2] Este documento fue traducido y se incluye en el material, ya que es de vital importancia para la discusión.


Documentos del debate (PDF)

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 1

Moseley: Respuesta a la Parte 1 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 2

Moseley: Respuesta a la Parte 2 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 3

Moseley: Respuesta a la Parte 3 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 4

Moseley: Respuesta a la Parte 4 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 5

Moseley: Respuesta a la Parte 5 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 6

Moseley: Respuesta a la Parte 6 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 7

Moseley: Respuesta a la Parte 7 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 8

Moseley: Respuesta a la Parte 8 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 9

Moseley: Respuesta a la Parte 9 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 10

Moseley: Respuesta a la Parte 10 de Kliman

Kliman: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 11

Moseley: Respuesta a la Parte 11 de Kliman

Moseley: Respuestas Kliman_Actualización

Kliman y Moseley: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 12 y Respuesta a la Parte 12 de Kliman. Debate continuo

Kliman y Moseley: Todo es forma valor y no sustancia valor_Parte 13 y Respuesta a la Parte 13 de Kliman. Debate continuo


Hojas de cálculo (Excel) a los que se hace referencia en el debate

Reply-to-Moseleys-Response-to-Part-4-of-All-Value-Form-No-Value-Substance (Parte 4)

Phun-with-Physicalism (Diversión con fisicalismo)

Centers-of-Nothing (Centros de Nada)

 

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Entrada destacada

La transición de Marx hacia el dinero sin valor intrínseco en El Capital, Capítulo 3

La transición de Marx hacia el dinero sin valor intrínseco en El Capital, Capítulo 3

Martha Campbell[*]

 

[†]

Resumen:

En el capítulo 3 de El Capital, Tomo 1, Marx sentó las bases para el dinero sin valor intrínseco. El dinero tiene una expresión de valor, la lista de precios de mercancías leída al revés debido a su lugar como forma de equivalente universal. La explicación de Marx del dinero como medio de circulación y atesoramiento establece que esta expresión –la tasa de cambio entre el dinero y el valor de las mercancías– se mantiene si el dinero tiene valor intrínseco o no. Con esto, la expresión del ‘valor’ del dinero es suficiente para que el dinero exprese el valor de las mercancías y que por ello funcione como medida de valor, sin importar si el valor del dinero es real o imaginario. Esta interpretación se deriva de la Teoría Marxista de la moneda de S. De Brunhoff.

Palabras clave: Marx, dinero fiduciario, valor, forma social, S. de Brunhoff.

 

[*] Martha Campbell es profesora de economía en Potsdam College, Universidad Estatal de Nueva York. Recibió su doctorado en Economía en la New School for Social Research en 1991. Es miembro del Simposio Internacional sobre teoría marxista.

[†] Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza.


Artículo en PDF

  1. Introducción

La teoría del dinero de Marx llama la atención porque sostiene que explica qué es el dinero y porqué es necesario. No obstante, pareciera que la teoría estuviera viciada por el supuesto de que el dinero es una mercancía, el oro. En el mejor de los casos Foley dice que “desorienta” porque significaría que la teoría monetaria de Marx “no corresponde con las realidades histórica e institucional del capitalismo”.[1] Numerosos académicos han tratado con el problema que desencadena, argumentado que los elementos cruciales de la teoría monetaria de Marx no dependen de que el dinero sea una mercancía, que las ideas más relevantes de la teoría (variadas según la concepción de los diferentes académicos) pueden separarse del supuesto frecuente de Marx.[2]

En este artículo yo argumento, contrario a otros, que Marx mismo muestra que el dinero no necesita ser una mercancía aun cuando continúe con el supuesto a lo largo de El Capital, Tomo I.[3] Además, él muestra esto temprano en El Capital, desde el Capítulo 3. Como argumentaré, la explicación de las funciones del dinero en el Capítulo 3 establece que la expresión de valor del dinero, la contraparte del precio de una mercancía ordinaria es suficiente para que el dinero exprese el valor de las mercancías ordinarias. Esto provee la base para una reconsideración del dinero como dinero-crédito –que Marx sabe muy bien es el dinero del capitalismo– en El Capital, Tomo III (o lo hubiera sido si el tomo hubiera sido revisado).

La inspiración de este argumento proviene de la Teoría Marxista de la moneda de De Brunhoff. Por esta razón, mi revisión del capítulo 3 de El Capital se apoya en su enfoque y se refiere extensamente a su discusión del dinero en la circulación simple de mercancías. No obstante, no es claro que de Brunhoff misma reconociera la conclusión a la que he llegado desde su trabajo, es decir, que Marx mostró que el dinero no necesariamente debe tener valor intrínseco. Estoy construyendo sobre su trabajo en lugar de repetirlo o interpretarlo.

A continuación mostraré (Sección 2) los elementos del argumento de De Brunhoff que son más importantes para mi tesis. En la sección subsecuente (Sección 3) considero el significado de la doble conmensurabilidad de las mercancías –como valores y como precios– con la que comienza Marx el Capítulo 3. Después me dirijo al capítulo 3 (Sección 4) tomando las funciones del dinero en el orden que Marx las presenta, pero en sentido inverso para considerar la primera y segunda funciones a la luz de la tercera. Es este último paso el que yo argumento que sostiene la tesis de que el valor del dinero podría ser imaginario.

  1. Elementos clave del enfoque de de Brunhoff sobre el dinero en El Capital, Parte I

Para brindar un significado preliminar de lo que involucra la interpretación de De Brunhoff, enlisto los elementos clave de ella que son relevantes para mi tesis. Su relevancia se mostrará a plenitud cuando se apliquen a la interpretación del Capítulo 3 de El Capital de Marx.

La contribución más importante de De Brunhoff en este contexto es su tesis de que las tres funciones que desempeña el dinero en la circulación simple son, para Marx, aspectos del dinero. Esto significa que son distinciones que podemos aislar en el pensamiento pero no coexisten necesariamente en el dinero mismo. La evidencia textual que ella ofrece para esto es que Marx usa el título, dinero, únicamente para la tercera sección del capítulo 3 de El Capital, cuando él llega al tercer conjunto de funciones del dinero. De este conjunto, el atesoramiento es la más importante para la tesis de De Brunhoff porque, como veremos, une a los dos anteriores (medida de valor y medio de circulación). Como ella dice: “la paradoja de esta tercera función es que introduce al dinero “propio” al final de un análisis enteramente dedicado al dinero.”[4] Esta tesis sobre la unidad de las funciones del dinero da forma a la interpretación de De Brunhoff del capítulo 3 de El Capital como un todo. La conduce a ver que, aun cuando Marx presenta cada función del dinero por separado, lo que él está mostrando realmente es que se apoyan mutuamente entre ellas. Como cada función se apoya en las otras dos, las tres son mutuamente necesarias –requeridas para cada una– y por consiguiente, una.[5]

Segundo, De Brunhoff se enfoca en la forma del equivalente universal como la que distingue al dinero. Esto parecería obvio de la explicación de Marx. Sin embargo, tanto su supuesto de que el dinero es una mercancía y su insistencia de que las mercancías son doblemente conmensurables (como valores y precios) podría sugerir una alternativa distinta: que Marx incluye estas características para conectar al dinero con el trabajo. Debido a su énfasis en la forma, De Brunhoff reconoce a ésta como la opción incorrecta que reduciría a Marx de vuelta a Ricardo. Aunque De Brunhoff no profundiza en esto, la diferencia entre ellos es que la teoría de Ricardo es que el valor es el trabajo, mientras que para Marx el valor es la forma social del trabajo en el capitalismo.

Tercero, el énfasis de De Brunhoff de que la desmaterialización es una rasgo característico del dinero como medio de circulación, sin importar el tipo de dinero –oro, notas bancarias–  que se considere. La desmaterialización del dinero es importante en este contexto porque es un paso crucial en la transición de Marx hacia el dinero sin valor intrínseco (aunque De Brunhoff no lo lleva tan lejos).

No obstante, me encuentro completamente en desacuerdo con la tesis de De Brunhoff de que Marx presenta una teoría general del dinero en la Parte 1 de El Capital. En la descripción de ella, esta es una teoría que aplica a “cualquier economía monetaria” o “el estudio del dinero en su aspecto general, independiente de la forma capitalista de producción”.[6] Sostengo, contrariamente, que en la Parte 1 de El Capital, Marx describe la circulación simple de mercancías, que es única del capitalismo y un aspecto abstracto de él. Es la superficie del modo capitalista de producción en el sentido en que es la manera en que se ve el capitalismo a primera vista, todo lo que veríamos si no investigáramos más.[7]

En la siguiente sección defiendo esta alternativa a la teoría general del dinero de De Brunhoff. Si su visión no perjudicara la teoría de Marx podría hacerse a un lado. Como se verá en la siguiente sección, sí la perjudica: oscurece la plena integración de la producción y circulación que, para Marx, es distintiva del modo capitalista de producción. Esta integración, como argumentaré, es la razón de la insistencia de Marx sobre la doble conmensurabilidad de las mercancías al inicio del capítulo 3 de El Capital. Finalmente, el argumento de la siguiente sección también dará sustento a la manera en que Marx se distinguía de Ricardo, es decir, que Marx sostiene que el valor es la forma social del trabajo en el capitalismo, mientras que Ricardo establece que el valor es el trabajo (Marx dice “la sustancia del valor…es el trabajo”).[8] La comparación de De Brunhoff entre Marx y Ricardo sugiere que deberíamos aceptar esta forma de diferenciarlos, aunque ella no lo dice por sí misma.

  1. Valor y dinero como equivalente universal

El argumento del capítulo 3 de El Capital, que es el énfasis de este artículo, irrumpe en un desarrollo que ya se encuentra en progreso. Específicamente, Marx comienza el capítulo con la afirmación de que “las mercancías son en sí mismas conmensurables” en lugar de que esto lo haga el dinero.[9] Él insiste, en otras palabras, que existe una doble igualación: la denominación de los precios de las mercancías en unidades dinerarias es la contraparte de una conmensurabilidad interna de los valores de las mercancías en términos de tiempo de trabajo. La base para esta afirmación es dada por la explicación previa de Marx del valor y el dinero como equivalentes universales. Se mostrará brevemente lo que esto implica.

En su primera aproximación a los valores de las mercancías y el dinero como equivalente universal, Marx atribuye ambos a un aspecto del tipo de trabajo social que produce las mercancías, esto es, que es simultáneamente social –conectado y unificado– y realizado independiente –formado por actividades laborales que son desempeñadas aisladas entre sí y con el fin del beneficio privado.[10] Que sea social e independiente son “condiciones contradictorias mutuamente excluyentes”, pero Marx sostiene que, de hecho, estas condiciones coexisten en la producción de mercancías. Su coexistencia es posible debido al carácter de valor de las mercancías y al dinero como equivalente universal. Esto da lugar a la primera explicación de Marx del valor y el dinero: que resultan de, y vuelven posible, que el trabajo social sea simultáneamente independiente.

Una aclaración antes de proceder: el trabajo privado e independiente es sólo el aspecto más simple del trabajo que produce mercancías. Todo el desarrollo en la Parte 1 de El Capital se desprende de él y detalla lo que implica. Para ver este desarrollo, el extraordinariamente simple carácter de trabajo social privado e independiente debe quedar en mente. La falta de atención a su carácter simple conduce a dos tipos de malinterpretaciones: el trabajo social privado e independiente no debe ser sobre-concretizado –convertido en la descripción de un modo de producción completo (como lo hace, por ejemplo, la interpretación de la producción simple de mercancías)– ni tomado como una explicación completa del valor de las mercancías. En el desarrollo posterior en El Capital, Marx argumentará que las mercancías son producto del capital.[11] Mirando en retrospectiva desde ahí, la Parte 1 de El Capital, podemos ver que la producción privada e independiente es una descripción abstracta de las empresas capitalistas: producen separadas unas de otras y por cuenta privada por el fin de su ganancia individual. Inicialmente, la pareja, dinero como equivalente universal y valor, se explican únicamente como el “espacio para moverse” a la contradicción entre el trabajo social e independiente.

Cómo ocurre esto, Marx explica, es que la producción es tanto independiente como social porque es indirectamente social: porque las actividades laborales se conectan únicamente por el intercambio de productos. Las actividades laborales en realidad están integradas, pero la conexión entre ellas se desplaza hacia afuera en relaciones de intercambio entre los objetos producidos y también, post festum, retrasadas hasta después de que se complete su producción.[12] Para que el intercambio de productos unifique las actividades laborales aisladas en un todo social, debe ocurrir el intercambio monetario. La unificación lograda por medio del intercambio de todas las mercancías en dinero requiere que el dinero combine las cuatro características que Marx identifica por separado en la sección de la forma-valor (Sección 3) del capítulo 1 de El Capital. Primero, debido a que la contradicción entre social e independiente es desplazada hacia las relaciones de intercambio de productos, el intercambio monetario involucra una posición opuesta entre las mercancías y el dinero. El dinero es el polo social (posee la cualidad de intercambiabilidad directa) que las mercancías ordinarias producidas independientemente aspira a ser (por sus aspiraciones, sus valores ideales, muestran que están hechas con la intención de productos sociales pero que no han probado serlo hasta que su última transformación en dinero tiene éxito). Segundo, el intercambio monetario también debe ser completamente incluyente; como Marx lo explica con la forma expandida del valor, para que el intercambio monetario integre todas las actividades laborales, debe vincular cada producto entre sí. Tercero, debe vincular los productos de manera unificada para que todas las actividades laborales se conviertan en un trabajo social. Como Marx explica en la forma general del valor, lo hace relacionando todas las mercancías ordinarias a una y la misma mercancía dinero (que añade universalidad a la intercambiabilidad directa del dinero). Finalmente, la costumbre debe establecer una única mercancía en particular para que sea universal y directamente intercambiable –esto es, que sea dinero.

El valor es la contraparte del dinero como equivalente universal; de hecho, se deriva primero del intercambio de valor descrito como precio dinerario en todo excepto el nombre.[13] Esta derivación revela la cualidad que tiene el trabajo por su manera de socialización. Como esto es trabajo visto a través de la lente del precio monetario –trabajo abstracto como lo llama Marx– tiene exactamente el mismo carácter como dinero: es directamente social y homogéneo, cada parte de él al igual que cada una de las otras. Debido a que el trabajo abstracto es la consecuencia de la socialización de la producción mediada por el intercambio monetario, es la primera especificación del trabajo –el primer aspecto de la forma social del trabajo– que surge de la contradicción entre trabajo social e independiente.[14] Por la derivación de la forma social del trabajo, el trabajo abstracto del dinero, Marx presupone que el trabajo es moldeado por su socialización a través del intercambio monetario. ¿Qué justifica esta presuposición?

La base para esto es que la mediación por el intercambio monetario es necesario cuando la producción social es privada e independiente. La producción es entonces inseparable del intercambio. La necesidad de su conexión es un rasgo distintivo del modo capitalista de producción.[15] Para agravar las dificultades de comprenderlo, el intercambio y el dinero están simplemente presentes en otras configuraciones, pero no son necesarios para ellas.[16]

Como ilustra el caso del trabajo abstracto y el dinero como equivalente universal, la interconexión necesaria entre la producción y el intercambio resulta en una duplicación de determinaciones sociales –las contrapartes del intercambio y la producción.[17] Debido a que esta interconexión es distintiva del capitalismo, al menos el único rasgo distintivo revelado hasta ahora, sus muestras aparecen a lo largo de la Parte 1 de El Capital. Una versión de ella es que el requerimiento de que los productos sean intercambiados ya es inherente en la forma social indirecta en que está organizada su producción. Marx llama a este requerimiento el carácter valor de las mercancías. Que la producción social esté orientada exclusivamente hacia el intercambio vuelve a los productos portadores de la conexión entre las actividades laborales. Como portadores de esa conexión, los productos son valores.[18] Segundo, la mediación por el intercambio necesariamente tiene un aspecto post festum, la cual requiere una cualificación adicional: como el carácter social de los productos se establece como definitivo únicamente por su transformación en dinero, podría parecer que el intercambio sólo vuelve sociales a los productos y que la producción no es social. Marx preserva la integración de la producción con el intercambio, que es lo característico de este modo de producción y toma en cuenta que el intercambio es post festum por la cualificación de que los valores de las mercancías son ideales previo al intercambio y reales hasta que ocurre.[19] Tercero, la duplicación es capturada de nuevo en las referencias de Marx a las formas de apariencia y “a un contenido distinguible de” ellas: las conexiones en el intercambio son visibles porque son indirectas y únicamente como conexiones de actividades laborales es que ocupan un lugar necesario en el modo de producción.[20] Este lugar necesario las vuelve formas de apariencia: el campo visible del intercambio muestra el carácter que tiene la producción (por ejemplo que sus productos son mercancías) porque es inseparable del intercambio. Marx trae todo esto a la superficie en los párrafos iniciales del capítulo 3 de El Capital: la conmensurabilidad exterior de las mercancías en términos de precio dinerario es la forma de apariencia necesaria de la conmensurabilidad interna en términos de tiempos de trabajo.[21] La doble conmensurabilidad de las mercancías es la marca de la integración de la producción mediante el intercambio. Esto es único y distintivo del capitalismo. Si dejamos fuera la conmensurabilidad interna estamos en un mundo no capitalista donde el intercambio podría estar presente pero no es necesario.

Con esto regreso al resto del capítulo 3 de El Capital y a De Brunhoff.

 

  1. Capítulo 3 de El Capital

4.1 El dinero como medida

De Brunhoff enfatiza dos puntos en la presentación de Marx del dinero como medida. La primera es justo la recién abordada, que las mercancías son conmensurables como valores. Como lo explica De Brunhoff, el dinero no tiene el “misterioso poder de volver conmensurables a las mercancías entre sí”; en la concepción de Marx del intercambio de mercancías, “no hay ‘circulación de valores de uso’”.[22] En otras palabras, la equivalencia de mercancías se manifiesta en los precios, no se impone sobre las mercancías por los precios. Como se argumentó en la sección previa, esto es cierto porque la producción está orientada exclusivamente hacia el intercambio e integrada por él.

El segundo es que el dinero expresa y, por consiguiente, mide el valor por su forma de equivalente universal. De Brunhoff parece sugerir que Marx presenta al dinero como mercancía precisamente para enfatizar que su forma es su única diferencia con las demás mercancías. Como él dice “el dinero como mercancía metálica es de la misma naturaleza que las otras mercancías”, su forma, o su “socialmente validado monopolio de equivalencia” es “lo que caracteriza su función social como dinero”.[23] Explicado de manera diferente (sobre la base del argumento que he presentado en la Sección 3), el supuesto de que el dinero es una mercancía, oro, continúa la línea de desarrollo que comienza con el trabajo privado e independiente. Aun cuando Marx pudiera presentar alguna manera de justificar esto, violaría el principio sobre el cual se basa su argumento de introducir algo externo (por ejemplo, un candidato favorito es la idea de que el dinero “es en sí mismo un mero símbolo” establecido por el “consenso universal de la humanidad”).[24]

Debido a que es la posición del dinero en la forma de equivalente lo que permite que el dinero mida el valor, el dinero no puede tener precio (esto lo desplazaría de la forma equivalente). El valor del dinero sí tiene una expresión alternativa, esto es: “para encontrar la magnitud del valor expresado del dinero sólo tenemos que leer al revés las cifras de un listado de precios” dice Marx.[25] En otras palabras, un valor del dinero está implícito en los precios de las mercancías. Por supuesto que el dinero aurífero de Marx tiene un valor intrínseco. Él dice que considera al oro como la mercancía dinero “por simplicidad” pero no es inmediatamente obvio si la simplificación consiste en establecer una única mercancía en particular (por ejemplo, el oro en lugar de la plata) o en establecer una mercancía en lugar de un objeto sin valor.[26]

Existe material para apoyar cada una de estas interpretaciones. Por un lado, la analogía que hace Marx con el peso en el capítulo 1 de El Capital sugiere que el dinero debe tener valor intrínseco para medir el valor (el hierro tiene peso al igual que un pan de azúcar y se puede medir el peso del pan de azúcar por esta razón).[27] Por el otro lado, Marx dice después en su sección sobre la medida que “una cosa puede…tener un precio [una expresión de valor, mc] sin tener valor.”[28] Esto podría leerse como una anticipación del dinero sin valor intrínseco. Cualquier objeto sin valor (papel o registros bancarios) que ocupa la forma de equivalente universal tendría aún una expresión de valor implícita en los precios de las mercancías precisamente porque ocupa esa forma. Además, aun cuando esa expresión del valor sea imaginaria, Marx sostiene que es “un hecho dado socialmente” lo que le atribuye objetividad social real.[29] Esto deja una apertura para que el dinero carezca de valor intrínseco. Pero no haría pensar inicialmente en esta medida porque esto incluiría tanto al dinero como a las mercancías en el mismo círculo de precios. Parecería entonces que el dinero vuelve conmensurables a las mercancías. Debe mostrarse cómo la pérdida del valor intrínseco del dinero no amenaza la conmensurabilidad de las mercancías como valores. Como veremos, esa pérdida surge de las propias funciones del dinero.

Un último punto a cerca de De Brunhoff sobre la medida: para apreciar la relevancia de su énfasis en la forma de equivalente universal, es importante reconocer la alternativa que ella está rechazando. Esta es que Marx asume que el oro es el dinero para mantener una conexión entre el dinero y el trabajo gastado en la producción del oro. Como De Brunhoff dice: “Es tentador pensar que Marx comenzó [con]…un análisis del dinero metálico para combinar la tradición del dinero mercancía con la teoría del valor como trabajo, como Ricardo había hecho previamente.”[30]

Debido a que Marx distingue al dinero de las mercancías por su forma de equivalente universal, De Brunhoff sostiene que su “examen de la circulación metálica no es un regreso a las premisas de Ricardo.” Este punto es crucial, en tanto que, a esta altura de El Capital, es la distinción crucial entre Marx y Ricardo (cuya teoría frecuentemente sirve como el modelo de la teoría laboral del valor como tal), por tanto vale la pena expandir sobre la base de lo presentado en la sección anterior. La idea de que Marx supone que el oro es el dinero, para conectar al dinero con el tiempo de trabajo directamente, omite la necesidad del intercambio monetario, esto es, por dinero. Como se explicó en la sección anterior, el tiempo de trabajo que constituye el valor de las mercancías es el tiempo de trabajo en tanto es transformado por su presentación en precios dinerarios (trabajo abstracto). Esto es cierto para el oro, aun cuando se asuma que el oro sea el dinero, al igual que lo es para cualquier otra mercancía. El trabajo abstracto que constituye el valor del oro sólo es accesible en la expresión de valor del dinero, la lista de precios leída en sentido inverso. Pensando en el tiempo de trabajo que constituye el valor del oro como el realmente gastado en la producción de oro, mezcla el trabajo concreto y abstracto. El supuesto de Marx de que el oro es dinero no es un pequeño truco para borrar la diferencia entre los dos. Para establecer este punto de otra manera, la última fuente de diferencia entre Marx y Ricardo sobre el valor es que la teoría de Marx comienza del carácter privado e independiente del trabajo que produce mercancías y deriva de este la necesidad del dinero. En contraste, la teoría del valor de Ricardo se refiere al trabajo como tal, sin un carácter social y presenta al dinero como una “forma ceremonial”. Todo esto está implícito en el énfasis de De Brunhoff sobre la forma dinero.[31]

4.2 El dinero como medio de circulación

Pasando de la primera a la segunda función del dinero como medio de circulación De Brunhoff enfatiza la interdependencia entre las dos. Su interdependencia es evidencia para su idea de que las “funciones” separadas del dinero –como usualmente se conciben– son por lo contrario aspectos simultáneos del dinero para Marx.

Por otro lado, sólo es con la segunda función del dinero que se activa la forma de equivalente universal y adquiere existencia real; el dinero como medio de circulación tiene “el poder universal de intercambio”.[32] Como medida, el dinero implica “la necesidad de intercambios”, pero no los lleva a cabo.[33] Por tanto De Brunhoff dice que la segunda función del dinero es la “garantía práctica” del rol del dinero como medida; da “su pleno significado” a “la fijación de precios” lograda por la medida, al hacer de estos precios la base de los intercambios reales.[34] Esto reitera la conclusión de Marx en la sección sobre la medida: “el oro sirve como una medida ideal del valor únicamente porque ya se ha establecido como la mercancía-dinero en el proceso del intercambio.”[35] Por un lado, el dinero deriva su función ideal como medida por desempeñar el papel de equivalente en el intercambio real. Por otro lado, el dinero como medio de circulación presupone su función como medida: únicamente actualiza los precios y no los ‘fija’. Para repetir la aseveración de De Brunhoff sobre este punto, “no hay valores de uso circulantes” como supone la teoría cuantitativa.[36] Las mercancías entran a la circulación con precios ya establecidos y el dinero con un valor ya establecido, por ahora, un valor intrínseco. Separado de la medida, el dinero como medio de circulación “tendría un carácter puramente funcional” –su rol común como medio de intercambio.[37]

Con los precios dados por la función de medida del dinero, el nuevo problema que surge por su función de medio de circulación es identificar la ley que gobierna la cantidad de dinero en circulación. Siguiendo su método usual, Marx inicialmente plantea el problema en la versión más simple posible. Revelará tanto los elementos del problema como una línea de desarrollo hacia una explicación más compleja.[38] En este caso, la versión más simple es una historia sobre la extracción de oro –un ‘modelo’– bajo el supuesto de que el circulante es la moneda de contenido áureo completo. Este modelo es usado para identificar una cantidad requerida de circulante. Conforme avanza la historia, el oro entra a la circulación con un valor dado, el cual se expresa en la tasa de cambio entre él y las otras mercancías en su orige. Con el valor del dinero dado, se muestra fácilmente que la cantidad de dinero requerida para la circulación está determinada por las necesidades del intercambio: la suma de los precios de las mercancías a ser realizados y la velocidad del dinero. Debido a que ambos elementos son variables, también lo es la cantidad requerida de circulante. Para que la cantidad real de circulante corresponda con la cantidad requerida, debe existir un mecanismo a través del cual, la primera se ajuste continuamente a la segunda. Una manera de describir este mecanismo de ajuste es llamarlo un cambio en la velocidad del dinero. Sin embargo, un decremento en la velocidad del dinero es exactamente lo mismo que un incremento en el atesoramiento (el dinero debe estar en algún lugar, aun cuando este sea sólo el bolsillo de alguien, cuando la velocidad disminuye porque no se gasta). Debido a que las dos versiones tienen el mismo significado, el mecanismo de ajuste puede explicarse en términos de cualquiera. De Brunhoff lo presenta en términos de atesoramiento, simplificará la cuestión para seguirla porque es la versión por la que eventualmente Marx opta.[39] Entonces, siguiendo la línea de De Brunhoff, el mecanismo de ajuste es el atesoramiento: la cantidad de dinero en circulación es la cantidad requerida por la existencia de atesoramientos. Esto absorbe la diferencia entre la cantidad de dinero, aquí el oro, en existencia y la cantidad que se requiere para la circulación.

Si comparamos la explicación de Marx con la teoría cuantitativa podríamos decir que esta última carece de una noción de cantidad requerida de circulante porque omite la función de medida del dinero. En la explicación de Marx la cantidad requerida depende de los precios establecidos por la tasa de cambio entre el oro y otras mercancías, a través del cual el oro expresa sus valores. A diferencia de la teoría cuantitativa que sólo asume que circula todo el oro en existencia. Alternativamente podríamos decir que la teoría cuantitativa omite la tercera función del dinero, atesoramiento, a través del cual se ajusta a la cantidad requerida. Este mecanismo de ajuste preserva la tasa de cambio entre el oro y las otras mercancías que se obtuvo cuando el oro entró a la circulación. Estas dos maneras de comparar la teoría de Marx con la teoría cuantitativa son contrapartes entre sí.

 Para llevar este argumento un paso adelante: recién se argumentó que el atesoramiento preserva la tasa de cambio entre el dinero y las otras mercancías cuando entra a la circulación, ajustando la cantidad de circulante a la cantidad requerida (este es simplemente el principio básico de que la circulación no cambia el valor de algo, aplicado aquí al oro). Con el oro, esta tasa inicial es la expresión de un valor intrínseco. No obstante, por el mismo argumento, el atesoramiento preservaría la tasa inicial de cualquier cosa que fuera dinero, ya fuera que la tasa expresara valor intrínseco o no. Esto implica que todo lo que necesita el dinero para cumplir su función como medida es una expresión de valor –no valor en sí mismo– y, como se argumentó previamente, debe hacerlo porque ocupa la forma equivalente. El último elemento de la historia del oro es el camino que sigue para suministrar al dinero sin valor intrínseco.

La moneda de contenido áureo completo no puede circular porque se desgasta o se desmaterializa cuando circula. Como resultado, las monedas gastadas que circulan son símbolos, no de valor, sino de moneda de contenido áureo completo. Esto abre la posibilidad de introducir papel dinero emitido por el estado, debido a que es igual de capaz que la moneda desgastada de simbolizar la cantidad de oro en monedas de contenido áureo completo. Si este tipo de papel moneda no puede ser atesorado porque sólo es un símbolo del oro en la función del dinero como medio de circulación, entonces se devalúa cada vez que su cantidad excede las necesidades del intercambio. La devaluación del dinero significa que los precios aumentan. Esto podría sugerir que Marx acepta la teoría cuantitativa, al menos para este tipo de dinero.[40] De Brunhoff rechaza esta sugerencia rotundamente: “En lugar de tender hacia una teoría cuantitativa del papel moneda, él [Marx] busca deshacerse de la teoría cuantitativa para todos los tipos de dinero. Marx rechaza completamente la teoría cuantitativa del dinero; aceptarla a un nivel limitado socavaría la lógica de su teoría monetaria.”[41] Aceptar la teoría cuantitativa incluso para un tipo de dinero reduciría al dinero meramente a medio de circulación o, en otras palabras, eliminar la función del dinero como medida.[42] Marx preserva esta función y su vínculo con el dinero como medio de circulación con su explicación del papel moneda como un símbolo del oro. Esto da lugar a su explicación para el poder de compra reducido de una unidad de dinero provocado por una sobre-emisión de papel (asumiendo que no es atesorado): si la cantidad de papel es incrementado al doble de la cantidad que podría estar en circulación “El efecto es el mismo a si la alteración hubiera ocurrido en la función del oro como estándar de precios.”[43] En la explicación de Marx, el papel moneda no cumple con leyes enteramente distintas, sino a las mismas leyes derivadas para el oro, modificadas por el supuesto de que no es atesorado.

Habiendo hecho a un lado cualquier duda de que Marx retoma la teoría cuantitativa, De Brunhoff argumenta que el principio real que surge de esta consideración del papel moneda es la desmaterialización del circulante. Esto, ella dice, es un principio general que aplica para cualquier tipo de dinero “todo el dinero que circula se desmaterializa.”[44] Este principio es ejemplificado con dos tipos de dinero considerados hasta ahora: el dinero áureo se desmaterializa por el desgaste cuando circula y el papel por el decremento en el estándar de precios cuando la cantidad en circulación excede la cantidad de oro que habría circulado. No se considera aquí el dinero-crédito pero cuando De Brunhoff sí lo considera, ella sostiene que tiene su propio tipo de desmaterialización, es decir, su tendencia a volverse ficticio. El dinero crédito circula en el circuito de capital, en lugar de circulación simple. En la circulación en este sentido, el dinero-crédito se vuelve ficticio –se desmaterializa– cuando deja de cumplir “las condiciones de la circulación del capital [real]” al encerrarse en sí mismo y separándose del valor de las mercancías en los circuitos del capital industrial.[45] Cada tipo de circulante se desmaterializa a su propia manera, pero el punto aquí es que todo el dinero que circula se desmaterializa de alguna manera. Debido a que el dinero debe ser un medio de circulación, se desprende que todo el dinero se desmaterializa. El modelo del oro de Marx sugiere que la función de atesoramiento del dinero es igual de necesaria. Si el dinero desmaterializado no puede ser atesorado nos encontramos con un impasse: el dinero no puede existir porque sus funciones necesarias se excluyen entre sí. La explicación del atesoramiento de Marx explica por qué el dinero sería atesorado aun cuando se desmaterializa –carece de valor intrínseco: se atesora porque desempeña sus otras funciones como medida y como medio de circulación. Como veremos, las tres funciones del dinero se apoyan entre sí en lugar de excluirse y como cada una se requiere para apoyar las otras dos, debe tener las tres para ser dinero.

4.3 Dinero

La característica común del tercer conjunto de las funciones del dinero –atesoramiento, medio de pago y dinero mundial– es que el dinero es la “única forma del valor” (significando que las mercancías sólo son valores de uso opuestos a él).[46] Por esta razón, el dinero “debe aparecer en persona” para desempeñar este conjunto de funciones. Sin embargo, la ‘persona’ no tiene que ser el oro. Si se establece un ‘representante’ como la única forma de valor, sería la persona que debe presentarse para desempeñar estas funciones. El párrafo introductorio de Marx a la sección titulada “dinero” es extraordinariamente enrevesado pero podemos estar seguros de que un ‘representante’ es adecuado para las funciones descritas. Para el momento en que Marx llega a la segunda de estas, medio de pago, él nos dice que una crisis monetaria es una de las ocasiones donde las mercancías sólo son valores de uso y que las notas bancarias (el ‘representante’) funcionan exactamente como la única forma del valor –en tanto estén ahí. Esto coloca el énfasis en la función precedente, el atesoramiento, como el lugar donde ocurre la desvinculación del dinero del valor intrínseco.

Aun cuando Marx presenta las razones para el atesoramiento en términos del dinero-oro, las razones mismas no tienen relación con el valor intrínseco del oro. Por lo contrario, son consecuencias de las otras dos funciones del dinero. Estas, a su vez, se derivan de la forma dinero.

Los motivos para atesorar son, primero que el dinero es “la forma de equivalente universal de todas las demás mercancías y la encarnación directamente social de todo el trabajo humano.”[47] La forma de equivalente universal hace que el dinero sea la medida de valor y la unidad en la que se denominan todos los precios. Marx se refiere a este aspecto del dinero observando (en su exposición inmediatamente anterior) que cambios en el valor del dinero no le impiden ser la unidad denominadora: 200 onzas de oro siguen “conteniendo más valor que 100 onzas.” Aquí es la forma de equivalente universal y no el valor intrínseco del oro, lo que está en juego; además, la referencia es a la denominación en unidades dinerarias y no al origen de esta función denominadora, la medida del valor. Segundo, el dinero se atesora porque “es el representante universal de la riqueza porque es directamente convertible en cualquier mercancía.” Esta es la forma de equivalente universal activada. El poder de realmente convertirse en cualquier cosa le pertenece al dinero como medio de circulación.

Las dos funciones anteriores del dinero ahora se presentan como razones para atesorar. Además deben notarse dos puntos sobre cómo los ha presentado Marx. Primero, el dinero (en cualquier función) no es la encarnación directa del trabajo humano o el ‘representante universal de la riqueza’ a menos que la producción y el intercambio estén integrados en una única unidad, en un modo de producción. Marx nos ha llevado a esto en los párrafos precedentes a la sección sobre el atesoramiento, al hacer un recuento histórico del aumento en la “amplitud de la circulación de mercancías” desde sus “mismos inicios” a su estado completamente incluyente donde “la circulación es el gran alambique social al que se lanza todo”. La amplitud de la circulación de mercancías aumenta el “poder del dinero” despertando la “fiebre por el oro” –por “la mercancía como valor de cambio o el valor de cambio como mercancía.” Con esta inversión, la forma generada por el intercambio, valor de cambio, se vuelve a sí misma el fin del intercambio.[48]

Segundo, justo antes de esta referencia a las dos funciones del dinero (descritas previamente), Marx cambia su atención del valor intrínseco del oro a su forma valor. Un aspecto de este desplazamiento ya ha sido señalado: la función de medida de valor del dinero es referida únicamente por su efecto, denominación de precios en unidades dinerarias. En otro intento por cambiar nuestra atención, Marx dice que para los bárbaros y campesinos el “valor es inseparable de la forma valor.” Si sostuviéramos esta errada noción nosotros mismos, esto debería convencernos de pensar diferente. En caso contrario, la siguiente extraña oración de Marx nos alerta al punto de nuevo: “el valor del dinero varía ya sea como resultado de [1] una variación en su propio valor o [2] un cambio en el valor de las mercancías.”[49] El primero aplica si el dinero es el oro con valor intrínseco. El segundo no: el valor del dinero con valor intrínseco –oro– no varía con un cambio en el valor de las mercancías (Marx no dice otras mercancías; el dinero no es una mercancía). El único sentido en que el valor del dinero puede cambiar en [2] es si ‘valor’ significa la expresión de la que habló Marx en la sección sobre la medida – el “hecho dado socialmente en la forma de precios de las mercancías.”[50] En caso de que aun así no hayamos captado el punto, Marx nos da un último empujón: “cualitativamente  y formalmente considerado,… el dinero es el representante universal de la riqueza material.” El dinero se atesora por su forma de equivalente universal.

De Brunhoff señala que el “aspecto cualitativo del dinero” es considerado en otras teorías y “hoy en día se le llama la ‘liquidez’ del dinero.”[51] La preferencia por la liquidez (la demanda de dinero como reserva de valor) combina los aspectos de medida y medio de cambio distinguidas por Marx. El aspecto de medida porque el dinero es la unidad de denominación de los precios, no tiene precio; a diferencia de cualquier activo, es insensible a una caída en los precios. Los atesoradores no pueden experimentar una pérdida de capital. El aspecto de medio de cambio es la cualidad de la liquidez: que el dinero pueda convertirse rápidamente en cualquier otra cosa. Para reiterar el punto establecido hasta ahora: el dinero se atesora por su forma; como equivalente universal es medida y por ello la unidad de denominación de los precios; como medida activada, el dinero ejerce su poder como medio de cambio.

La otra parte de esto es que el atesoramiento respalda las otras dos funciones del dinero. Marx ya ha presentado este argumento en conexión con el dinero como medio de circulación y regresa a él en el último párrafo de la sección sobre el atesoramiento. El flujo y reflujo de dinero entre circulación y atesoramiento asegura que el medio de circulación siempre esté disponible en la cantidad suficiente para encargarse del volumen de valores mercantiles a ser realizados. Además es la misma cosa la que se mueve entre una función y otra (el dinero fluye entre las dos). De esto es evidente que ser el medio de circulación y ser atesorado son dos aspectos del dinero. No sólo que son complementos entre sí: el atesoramiento permite que el dinero sea el medio de circulación y el medio de circulación es atesorado porque es el prerrequisito para satisfacer necesidades y producir.[52]

El tercer aspecto de esto es que la relación complementaria entre el carácter del dinero como atesoramiento y como medio de circulación al mismo tiempo preserva la tasa de cambio entre el dinero y todas las mercancías. Esta tasa se deriva del hecho de que el dinero alternadamente asume su carácter de medio circulante y atesoramiento. De esto surge que la tasa es en sí misma un aspecto del dinero. Está inseparablemente combinada con las otras dos porque está creada por ellas. El tercer aspecto es la magnitud expresada en la lista de precios leída en sentido inverso, esto es cierto sin importar si el dinero tiene valor intrínseco o no. Esto es ahora todo lo que se necesita para que funcione como medida.[53]

Sería forzado decir que Marx hace explícito el tercer aspecto del dinero. Como se argumentó primero, la preservación de la tasa de cambio del dinero con las mercancías ya está en su explicación del medio de circulación, es mucho más visible en el modelo del oro de Marx. Marx vuelve a ella en la última oración de la sección sobre el atesoramiento: “Las reservas creadas por el atesoramiento sirven como canales a través de los cuales el dinero puede fluir hacia adentro y hacia fuera de la circulación para que la circulación misma nunca  desborde a sus bancos.”[54] Esta es una referencia a la teoría cuantitativa y una invitación para compararla una vez más con la explicación de Marx.

Debido a que la teoría cuantitativa identifica al dinero con ‘la circulación’, si la cantidad de dinero incrementa entonces no hay otra cosa que el dinero pueda hacer salvo desbordarse            –devaluarse (el dinero está en todos lados, es llevado a las tiendas en carretillas, es papel tapiz en los baños de las personas). Esto no tiene relación alguna con el hecho de que el dinero tenga o carezca de valor intrínseco; de acuerdo a la teoría cuantitativa, aplica tanto al oro como al papel. Resulta, por lo contrario, de que la teoría cuantitativa niega el aspecto de atesoramiento del dinero.

Reconsiderada desde esta perspectiva, es evidente que Marx adopta esta misma negación en su discusión previa sobre la circulación de papel moneda emitido por el estado.[55] Sin embargo, él dirigirá su atención a un punto diferente que el notado por la teoría cuantitativa. Su argumento de que el estándar de precios cae si “el papel moneda excede su límite adecuado” se basa en el supuesto de que el papel moneda no fluye entre circulación y atesoramientos.[56] Si el papel fuera atesorado nunca ‘excedería su propio límite’ –desbordar sus bancos– ni disminuiría el estándar de precios. La idea de que la devaluación es causada por la sobre-emisión –la acción del estado– proviene de la teoría cuantitativa. La teoría de Marx, contrariamente, implica que la causa reside en el rechazo de atesorarlo. Marx insinúa esto: es la característica única del papel emitido por el estado que adquiere su “validez objetiva social” del estado.[57] La pierde si la autoridad del estado entra en cuestionamiento y habiéndola perdido, el dinero del estado está en “peligro de ser descreditado universalmente” –que deje de ser dinero.[58] En tales ocasiones, el papel emitido por el estado no sería atesorado. Pero esto es porque su validez es cuestionable o, en otras palabras, no es claro que es dinero. No es porque el estado imprimió más de su ‘propio límite’. En tanto la autoridad del estado es seguro, su papel debería moverse entre circulación y atesoramientos y como resultado mantener el estándar de precios.

Este contraste con la teoría cuantitativa muestra que encontramos el mismo argumento en las secciones sobre la circulación y sobre el atesoramiento. Esto no debería ser sorprendente porque la tesis de Marx es que los dos son aspectos complementarios del dinero. En ambas secciones el tercer aspecto está presente como su resultado. Marx nos brinda una manera de verlo, pero nos deja a nosotros descubrirlo.[59] Establecido como el resultado de la interacción entre medio de circulación y atesoramiento, este tercer aspecto, la medida, ha evolucionado de su carácter inicial como mercancía con valor intrínseco a una tasa de cambio que es una forma valor (la forma relativa expandida). Esta podría ser la expresión de un valor intrínseco pero no necesariamente debe serlo. El dinero “podría adquirir la forma de” una mercancía a través de esta expresión “sin tener valor”.[60]

Esto prepara el camino para que (mucho) más adelante se explique el dinero-crédito. En la Parte 1 de El Capital Marx está considerando la circulación simple de mercancías por sí misma. Él se apega al papel emitido por el estado porque es “el único tipo de papel moneda que emerge directamente del circulante metálico o de la misma circulación simple de mercancías”.[61] En su manera rebuscada Marx nos deja saber que el dinero-crédito es el dinero del capitalismo: el dinero que el capital crea para sí mismo.[62] Él nos dice que esto “implica relaciones que todavía son desconocidas desde el punto de vista de la circulación simple de mercancías.[63] En otras palabras, implica al capital, su circulación y su diferenciación en sus formas particulares, industrial, comercial y capital financiero. Hasta que Marx hubiera explicado estos, el dinero-crédito no puede ser explicado. Por otro lado, el dinero-oro es adecuado para que estas ‘relaciones aún desconocidas’ –las presuposiciones de dinero-crédito– sean desarrolladas. Lo que Marx estableció hasta ahí es, en palabras de De Brunhoff, la “unidad de los aspectos funcionales del dinero” y derivado de ellos, la desvinculación del dinero de su valor intrínseco.[64]

  1. Conclusión

Se explicó por qué Marx no puede comenzar El Capital con el dinero-crédito. Este artículo ha buscado explicar tanto por qué Marx comienza con el dinero como mercancía como con la manera en que él establece que el dinero no debe serlo.

En respuesta a la primera parte, la visión general de la Sección 3 sostuvo que el punto inicial lógico del argumento de El Capital es el carácter privado e independiente del trabajo (no el trabajo mismo), que Marx presenta en el capítulo 1 de su segunda sección de El Capital. Todo lo que sigue se deriva de eso, es dado como la razón por la que los productos toman la forma de mercancías y esto, a su vez, muestra la necesidad de un equivalente universal, de dinero. El dinero no puede ser más que una mercancía si el argumento tiene que adherirse a esta línea de desarrollo.

La respuesta a la segunda parte es desarrollada en etapas a lo largo del capítulo 3 de El Capital. Para iniciar, el modelo del oro de Marx contiene todos los tres aspectos del dinero de la manera más simple posible. Sin embargo, Marx cambia su énfasis, hace que un aspecto u otro sea más prominente. Cuando su énfasis se dirige a la circulación, el atesoramiento surge de manera auxiliar por su rol en el ajuste de la cantidad de circulante. Podríamos deducir que la interacción entre el atesoramiento y la circulación provoca que la expresión de valor del dinero se ajuste al valor intrínseco del oro. Sin embargo, en este contexto, existe poco incentivo para considerar la expresión de valor del dinero porque el valor intrínseco del oro sólo es presupuesto.

La transición al papel moneda emitido por el estado comienza la desvinculación del dinero de una mercancía-dinero y así del valor intrínseco. Con el énfasis en la circulación, el punto parece ser que la circulación no requiere que el dinero tenga valor intrínseco. No obstante, con el papel moneda el valor del dinero se vuelve el centro de atención porque parece depender de la cantidad de papel en circulación, mientras se encontraba dado en el caso del oro.

La desvinculación del dinero del valor intrínseco ocurre realmente cuando el énfasis cambia hacia el atesoramiento. Esto es porque los motivos para el atesoramiento no tienen relación alguna con el valor intrínseco del dinero. El dinero se atesora por sus otros dos aspectos: esto es la unidad de denominación de los precios y el medio de circulación (estos son la fuente de su liquidez). Con esto podemos ver que la cantidad de circulante se ajusta de la misma manera, ya sea que el dinero sea oro o papel. Por un lado, analizando de nuevo la discusión de Marx sobre el papel en circulación, podemos ver que la razón de que parezca que el valor del dinero dependa de su cantidad era que la circulación era considerada por sí misma (como en la teoría cuantitativa). Por otro lado, debido a que el mecanismo de ajuste que aplica al papel y al oro es el mismo, ese mecanismo de ajuste mantiene la expresión de valor del dinero ya sea que exprese un valor real o imaginario. Un resultado general de todo este argumento es por consiguiente que el dinero no debe tener necesariamente valor intrínseco.

Uno ve las dificultades de Marx: el dinero es una cosa triple. Para mostrar que el dinero es atesorado por la cualidad formal que adquiere de sus otros dos aspectos, él debe explicar qué son estos otros dos aspectos. Sin embargo, para mostrar a estos últimos él debe presuponer el atesoramiento. ¿Podría haber explicado todo esto de manera más clara? Posiblemente, pero él estaba tratando de hacernos pensarlo por nosotros mismos. ¿De qué otra manera llegamos a conocer las cosas?

 


Trabajos citados

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Notas


[1]  Foley 2005, p. 46.

[2] Hasta ahora esta ha sido mi propia estrategia, ver por ejemplo Campbel 2002. Otros ejemplos incluyen a Reuten, quien establece que “es obvio que una teoría marxista del dinero-crédito puede ser construida” y provee una lista de autores a quienes aplica (2005, p. 114). Otros no incluidos en la lista de Reuten son Arthur 2044:114, Ganssmann 2012: especialmente pp. 57-8 y 1998. Esto es un muestreo: una lista completa sería muy larga.

[3] Marx dice: “A lo largo de este trabajo asumo que el oro es la mercancía-dinero” (1867: 188). Por “este trabajo” considero que se refiere al Tomo I. Debido a que no me referiré a otros tomos de El Capital en este artículo, me refiero al Tomo I sólo como El Capital.

[4] De Brunhoff 1976, pp. 38-9. Ella anticipa el mismo punto previamente: “Uno es inmediatamente sorprendido por la discusión del tercer punto [el título de la tercera sección del capítulo 3] bajo el título “Dinero” en un capítulo enteramente dedicado al dinero y sus diversas funciones.” (ibid, p.25).

[5] Reuten ha llegado a la misma conclusión de manera independiente: “El título de la sección 3 es ‘Dinero’. Significa que sólo en esa sección el dinero se constituye.” (2005, pp. 86).

[6] De Brunhoff 1976, p. 25, p. 19; el énfasis es suyo. Quizás más contundentemente asevera que es “dinero estudiado en abstracción del capitalismo” (ibdi, p. xiii). Sin embargo, en otras ocasiones ella describe la Parte 1 de El Capital de la misma manera en que yo lo haría: para Mar es “necesario comenzar con ‘simple’, es decir, circulación abstracto para entender al dinero en la forma capitalista de producción.” (ibid, p. 22). Parece que De Brunhoff ha llegado a su concepción ‘general’ de El Capital, Parte 1, por las siguientes razones: Ella ve que, para Marx, el dinero en el capitalismo es el dinero-crédito. Ella también ve que la teoría en El Capital, Parte 1, es necesaria para entender el dinero-crédito (desde su perspectiva, así las características del capital no se confunden con las características del dinero). Ella debe encontrar una manera de explicar por qué esto último es cierto. Finalmente, ella rechaza la interpretación lógico-histórica de El Capital para mantener que el argumento de la Parte 1 es lógica (Marx no introdujo el dinero-oro porque es históricamente anterior). La idea de que la Parte 1 es general sirve para todos los propósitos.

[7] He explicado esto más a detalle en Campbell 2013.

[8] Marx 1867, p. 131.

[9] Marx 1867, p. 188.

[10] Marx dice que las formas útiles del trabajo…son “llevadas a cabo independientemente y privadamente por los productores individuales”, alternativamente, “sólo los productos de actividades laborales mutuamente independientes, desempeñadas aisladamente puede enfrentarse entre sí como mercancías.” (1867, p. 133 y p. 132). Él se esfuerza mucho por distinguir la producción privada e independiente de la división del trabajo, la cual es prácticamente universal.

[11] Ver Campbell 2013.

[12] Debido a que la conexión social entre actividades laborales se desplaza hacia el intercambio monetario de productos, Murray (2005) habla del dinero como una forma social desplazada. Ver también Gansmann 2012, pp. 57-8.

[13] En su primera descripción del valor de cambio en El Capital, Marx procede de su apariencia inicial como “algo accidental y puramente relativo”, a la forma expandida de que una mercancía “debe tener múltiples valores de cambio en lugar de uno” y finalmente a la conclusión de que estos múltiples son “de magnitud idéntica” y por ello “expresan algo igual”. Estas son, en breve, los elementos de la forma valor elaborada en el Capítulo 1 de la Sección 3. Ver Marx 1867, pp. 126-7.

[14] Mattick (1991:32) argumenta que “Marx no intentó probar que el trabajo era la sustancia del valor”, sino que está preocupado con “la organización y desarrollo de una forma social en particular”. Esto es de mucha ayuda porque nos ahorra la investigación de algo que no está ahí o la vergüenza de encontrarlo a pesar de ello.

[15] En los Grundrisse Marx regresa repetidamente al punto de que la integración completa de la producción con intercambio es particularmente moderna. Para elegir un ejemplo, él dice que “su dependencia recíproca se expresa en la constante necesidad por intercambio y en valor de cambio como la mediación de todo.” (1939, p.156, ver también: p. 204, p. 214. P. 227, pp.256-7).

[16] Esta es la falla en pensar la Parte 1 de El Capital como general. Elimina la unicidad de la necesidad del intercambio o, en otras palabras, la integración de la producción con el intercambio.

[17] Esta duplicación, junto con las referencias de Marx sobre el intercambio, la parte visible como apariencia, es la razón de que la contraparte a veces es llamada esencia (ver Murray 2016, p. 11 y Capítulo 8).

[18] Para los propietarios de mercancías, dice Marx, las mercancías son “portadoras de valor de cambio” o citando a Aristóteles (quien dice lo opuesto) fueron “hechas con el fin de ser intercambiadas” (Marx, 1867, p. 179).

[19] Marx advierte que la transformación de valores ideales en reales es siempre precaria, pero, debido a que él está preocupado con el desarrollo de la forma valor, también hace a un lado la diferencia entre las dos. Como él dice: “debemos mirar el fenómeno en su forma pura [de la cual surge la forma valor, mc] y asume que ha procedido de manera normal.” (1867, p. 203)

[20] Marx 1867, p. 127. Esta es la primera vez en El Capital que Marx usa el término ‘forma aparente’.

[21] Ver Marx 1867, p. 188. El tiempo de trabajo al que se hace referencia aquí es el tiempo de trabajo abstracto, accesiblemente únicamente a través de su expresión en precio monetario, después del intercambio y por ello después de que concluye la producción. Como señala Reuten (2005: 85, 90) esto no es accesible por medio de alguna manipulación cuantitativa del tiempo de trabajo concreto empíricamente dado.

[22] De Brunhoff, 1976, p.29, ver también p.26.

[23] Ibid., p.24 y p.23.

[24] Marx 1867, p. 185, la segunda cita es de la cita que hace Marx de Locke. De Brunhoff sugiere este punto: si omitimos la forma equivalente, el oro se vuelve “un simple símbolo del valor de las mercancías” y el privilegio monetario asignado  a él se presenta como “arbitrario e infundado” (1976: 23).

[25] Marx 1867, p. 189.

[26] Marx 1867, p. 188.

[27] Ver Marx 1867, p.148.

[28] Marx 1867, p. 197.

[29] Marx 1867, p. 189.

[30] De Brunhoff, ibid., p. 24.

[31] De Brunhoff sí reconoce esto pero lo explica de manera muy abreviada (ver 1976: 23). La sección anterior tiene como finalidad proveer una explicación más amplia.

[32] De Brunhoff, 1976. p. 41.

[33] Marx 1867, p. 198.

[34] De Brunhoff, 1976, p.30 y p. 31. Gansmann presenta el mismo punto de otra manera: “un dinero de cuenta es inútil salvo que haya un mecanismo complementario socialmente aceptado para evaluar los bienes de alguna manera…el intercambio de mercado es ese mecanismo.” (2012, p. 81).

[35] Marx 1867:198. El “proceso de intercambio” es referido en el Capítulo 2 de El Capital. Ahí Marx dice: “La mercancía-dinero…adquiere un valor de uso formal fuera de su función social específica” –refiriéndose a la práctica del intercambio (1867, p. 184).

[36] Ibi., p.26.

[37] Ibid., p. 31.

[38] Otro ejemplo adecuado de este tipo de desarrollo es el argumento de la forma valor (Sección 3 de El Capital, Capítulo 1); de manera menos obvia, todos los tomos de El Capital se desarrollan de esta manera. Un punto importante en el caso de aquí es que la primera versión no es el fin de la historia. Marx no termina argumentando que el dinero debe ser el oro, al igual que él no argumenta que la forma simple del valor es todo lo que se requiere para ser dinero.

[39] La diferencia entre el acervo total de oro y la cantidad que circula es absorbida por el atesoramiento” (De Brunhoff 1976, p. 31). Con dos excepciones, en la sección sobre el dinero como medio de circulación, Marx plantea la cuestión en términos de la velocidad y no menciona el atesoramiento. Esta es la versión de la teoría cuantitativa. Como se argumentará más adelante, Marx intenta, en la medida de lo posible, considerar la circulación aislada de las otras dos funciones del dinero (como hace la teoría cuantitativa); su punto es mostrar que las funciones del dinero no se pueden separar y por consiguiente que el dinero es la combinación de las tres. Las dos excepciones son (1) el rezago a través del cual el dinero proveniente de las minas de oro entra a la circulación (1867, p. 214) y (2) cambios de la velocidad de diferentes monedas, razón por la cual si una incrementa “la otra se desacelera o deja por completo la esfera de la circulación.” (1867, p. 216). Este segundo punto es lo más que se acerca Marx de referirse al atesoramiento en la sección sobre medio de circulación; una vez que se supera el modelo de oro, el primer punto es modificado a la entrada del dinero a la circulación desde el atesoramiento.

[40] Para ilustrar esta interpretación de Marx, De Brunhoff (1976, p. 34) se refiere a Bartoli.

[41] De Brunhoff, ibi., p. 25.

[42] Ibid.

[43] Marx, ibid., p. 225. El estándar de precios es la cantidad de oro que representa una unidad de dinero.

[44] De Brunhoff, 1976, p. 97. Su afirmación previa es más explícita pero parece que fue mal traducida o errónea: “el problema fundamental expuesto por la circulación de dinero fiduciario…es el de la desmonetización de todo el dinero en circulación por el mero hecho de su uso como instrumento de circulación.” (desmonetización quizás debería ser desmaterialización) (p. 37).

[45] Ibid, p.96 y p. 97. Como lo dice De Brunhoff: “El circuito de crédito, encerrándose completamente en sí mismo, se hace evidente en un mercado de deudas que evade las condiciones de la circulación de capital.” (ibid: 96).

[46] Marx 1867, p. 227. El término para ‘forma del valor’ es Wertgestalt, forma valor, diferenciándolo de la forma de equivalente universal, Marx llama a esto “dinero como dinero” en los Grundrisse donde es esencialmente lo mismo que capital. En la Contribución él adopta el término ‘dinero’ y se obliga a sí mismo a mantenerse en la circulación simple (ver Marx 1859, p. 123). Como veremos, a veces es útil insertar el ‘como dinero’ para dar seguimiento a cuál aspecto del dinero se encuentra bajo estudio.

[47] Todas las citas de este párrafo provienen de Marx 1867, pp. 230-1.

[48] Esta última es la forma de circulación D-M-D (Marx ya ha aludido a ella [1867, pp. 227-8]), la cual es mucho más prominente en la Contribución y en los Grundrisse. Aquí se desplaza para enfocarse en el rol de atesoramiento en la desvinculación del dinero del valor intrínseco.

[49] Marx 1867, p. 230. He insertado números en los corchetes para hacer referencia más fácilmente a las dos partes.

[50] Marx 1867, p. 189. Que el dinero sea una expresión de valor sin valor subyacente respalda la tesis de Foley de que el dinero es un tipo de capital ficticio (Foley 2005, p. 45). Con el fin de que no se tema que el trabajo ha desaparecido, se encuentra ahí en el carácter privado e independiente del trabajo que es el punto inicial de todo el argumento de Marx.

[51] De Brunhoff 1976, p.40. La preferencia por la liquidez de Keynes es un síntoma de la forma de equivalente universal de Marx. Como De Brunhoff observa, “deja un residuo psicológico”, quizás porque no hay una explicación de la forma misma en cuál basarla.

[52] Marx dice: “con…la producción desarrolla de mercancías, cada productor es obligado de proveerse a sí mismo el nexus rerum” (1867, p. 228) (énfasis añadido).

[53] De Brunhoff llama a la interdependencia entre atesorar el medio circulante la “función reguladora” del atesoramiento y dice que “puede ser cumplida no sólo por el oro, sino por cualquier tipo de moneda” (1976, p. 40). Ella reconoce que además de regular la cantidad de dinero en circulación, que es obvio en la explicación de Marx, el atesoramiento sostiene “el valor del equivalente general” (ibid, p. 43; énfasis añadido). Esto significa que el atesoramiento, por sus ‘funciones reguladoras’ establece al ‘representante’ como dinero en sus tres funciones. Como dice De Brunhoff: “el atesoramiento…sirve para preservar incesantemente y reconstituir la forma dinero como tal, sin importar las deformaciones, transformaciones y desapariciones [significando, como medida el dinero es ideal y como medio de circulación se desmaterializa] que sufre como resultado de las otras dos funciones. Producido por estas [funciones], éste [atesoramiento] se vuelve a su vez una condición de su funcionamiento.” (ibid, p. 39).

[54] No obstante, no es claro si ella reconoce que el carácter de respaldo mutuo de las funciones del dinero implica que el dinero no tiene valor intrínseco. Por ejemplo, hablando del dinero en la circulación simple, ella dice que el “dinero se produce como las otras mercancías”, cuando ella habla del dinero-crédito, ella dice que “la primera función del dinero, como medida de los valores no puede ser cumplido directamente por el dinero-crédito” (ibid, p. 54). La medida es la función donde el valor intrínseco cuenta, al menos en la primera presentación que hace Marx de ella. En ese caso, no conozco a alguien que haya interpretado que De Brunhoff se refería a que el dinero no necesita tener valor intrínseco.

[55] Marx 1867, p. 232.

[56] Esta es la razón por la que la discusión de Marx del papel como medio d circulación es tan desconcertante. Estamos obligados a reconsiderarla a la luz del atesoramiento y buscar por la razón por la que el papel no podría ser atesorado. Habiendo omitido esto, De Brunhoff intenta al extremo interpretar a Marx generosamente, ella afirma que Marx no suscribe la teoría cuantitativa pero debe confesar que su discusión del papel moneda no es calor (ver 1976, p. 34 y p. 37). El mismo problema ha acosado a Lapavitsas (ver por ejemplo 2017, pp. 32-35) y en cierto sentido una versión propia anterior (Campbell 2005).

[57] Ibid., p. 225.

[58] Ibid., p. 226. Sobre la costumbre, esto provee el cuarto aspecto de la forma de equivalente universal. Debido a que el único tipo de papel moneda que Marx discute en el Capítulo 3 de El Capital es el papel emitido por el estado, este tipo de dinero pierde su status de dinero fuera del alcance del estado. Esto podría explicar su explicación del dinero mundial como lingotes en el Capítulo 3 de El Capital. Si es así, esto proveería una solución simple al problema que ha plagado a los académicos marxistas.

[59] Ibid: 225. La devaluación notoria de los EUA ocurrió con los Continentales, antes de que el gobierno federal se estableciera y con el dinero Confederado, cuando el Sur comenzó a perder la Guerra Civil.

[60] Como observa Murray (2009:173), “Como el cuerpo de El Capital, el Tomo 1, estos tres trabajos [la Enciclopedia y la Filosofía del derecho de Hegel, y la Ética de Spinoza, mc] son densas, razonadas cercanamente, textos ‘científicos’ que retan a los lectores, primero a seguir el argumento y luego evaluarlo y apreciar su relevancia.” En otras palabras, Marx no nos dice qué pensar pero nos exige pensar junto con él.

[61] Marx 1867, p. 197.

[62] Marx 1859, p. 116. Esto es señalado por Gansmann (2012, p. 126). Una aseveración menos explícita del mismo punto aparece en Marx 1867, p. 224.

[63] Marx, 1867, p. 224.

[64] De Brunhoff, 1976, p. 42.

La valuación en la presencia de inventarios de mercancías Explorando la Interpretación Temporal y de Sistema Único de Marx

La valuación en la presencia de inventarios de mercancías

Explorando la Interpretación Temporal y de Sistema Único de Marx

Nick Potts[1]

 

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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Resumen

Este artículo busca estimular el debate sobre cómo valuar las mercancías siguiendo la interpretación temporal y de sistema único (TSSI, por sus siglas en inglés) de la teoría del valor de Marx. Sugiero que, aun cuando Andrew Kliman y Alan Freeman siguen la TSSI de Marx, sus enfoques sobre el cálculo del valor de las mercancías son distintos. Para ilustrar esta diferencia considero un modelo simple de una economía con acervos de mercancías no vendidas que se acarrean de un periodo al otro. Concluyo que esta diferencia en el enfoque indica cuán interesante sigue siendo la investigación sobre la TSSI de Marx.

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Notas

[1] Facultad de Negocios, Deportes y Empresas, Southampton Solen Universiy, Southampton, SO14 oYN, Reino Unido. E-mail: Nick.Potts@Solent.ac.uk.

La renta diferencial de la tierra y la degradación del suelo

La renta diferencial de la tierra y la degradación del suelo

José Carlos Díaz Silva

Introducción.

La teoría de la renta, expuesta por Karl Marx (1981), en el tomo tercero del capital representó un avance importante en términos de la distribución del excedente económico entre los capitalistas, a su vez, significó una superación de los enfoques previos de Thomas Malthus y David Ricardo (Fine y Saad-Filho, 2013, Capítulo XIII). El desarrollo que hace Marx está sustentado por un lado en su teoría del valor trabajo y por otro, de la exposición que hace sobre los precios de producción. Esta teoría ha sido desarrollada por muchos autores y ha ayudo a explicar cuestiones puntuales, del desarrollo agrícola y de las cuestiones del campesinado[1]. Considerando la escisión que existe entre la propiedad de la tierra y el usufructo directo de esta, genera la existencia de una plusganancia que va a parar a manos del dueño de la tierra (terrateniente), debido a que el suelo existe en cantidades limitadas y no es reproducible a voluntad del ser humano.

 De la ruptura entre la propiedad de la tierra y el usufructo de esta, bajo el contexto del capitalismo, la degradación del suelo se presenta como un fenómeno ajeno al modo de producción, es parte de la contradicción existente entre el valor de uso y el valor de cambio; esta es la base de la continua degradación de la fertilidad de la tierra. A pesar de que este es un problema que puede derivarse directamente del planteamiento de Marx, muchos autores, al hablar de la renta de la tierra, solamente se limitan a considerar el aspecto distributivo  que esta tiene sobre la plusvalía producida y el efecto pernicioso que puede tener sobre la acumulación general de capital. Las consecuencias ambientales son dejadas de lado. Un grupo de autores (Foladori, 2009; Foster 2002 y 2013; Burkett, 1999), a través del concepto de metabolismo de la naturaleza, tratan de exponer cómo la escisión entre la propiedad de la tierra y su explotación económica genera un desequilibrio ambiental, que culmina con la continua degradación del suelo, además de acarrear más problemas ecológicos.

El trabajo está consta de tres partes, en la primera parte exponemos sucintamente la teoría de la renta de Marx (en este trabajo solamente abordaremos el problema de la renta diferencial), centrándonos en el aspecto distributivo de esta, como comúnmente se hace. En la segunda parte, hablamos de cómo el concepto mismo de renta ayuda a entender la degradación del suelo, o de cómo la degradación del suelo en el capitalismo es consecuencia de la ruptura metabólica entre el ser humana y la naturaleza. En la tercera parte concluimos.

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Los esquemas de reproducción de Marx como un Modelo de crecimiento no balanceado

Los esquemas de reproducción de Marx como un Modelo de
crecimiento no balanceado

Andrew Kliman[1]

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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Resumen

A pesar de que los esquemas de reproducción de Marx se construyen usualmente como modelos de crecimiento balanceado, este artículo argumenta que pueden ser entendidos como representativos de un proceso de crecimiento no balanceado. Cuando se comparan los esquemas de reproducción simple y ampliada, éstos implican que la transición de la reproducción simple a la ampliada requiere que la producción de los medios de producción crezca más rápido que la producción de bienes de consumo. En esta interpretación, los esquemas de reproducción surgen como un análisis temprano y precio del proceso de “despegue” [“take-off”]. El artículo defiende exegéticamente esta interpretación y argumenta que elimina la aparente incompatibilidad entre los esquemas y el carácter de no equilibrio de la mayoría de El Capital que se presenta cuando se construyen los esquemas como modelos de crecimiento balanceado.

 

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Notas

[1] Departamento de Economía, Universidad de Pace, 861 Bedford Road, Pleasentville, NY 10570, EUA. Correo electrónico: akliman@pace.edu. El autor desea agradecer a dos réferis anónimos por sus útiles comentarios.

 

 

 

La MELT y el Razonamiento circular en la Nueva Interpretación y en la Interpretación Temporal y de Sistema Único

La MELT y el Razonamiento circular

en la Nueva Interpretación y en la Interpretación Temporal y de Sistema Único

 por Fred Moseley

Mount Holyoke College

fmoseley@mtholyoke.edu

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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Resumen

            La “expresión monetaria del tiempo de trabajo” (es decir, la MELT por sus siglas en inglés) es una variable clave en la teoría de Marx y ha jugado un rol prominente en dos importantes reinterpretaciones de la teoría de Marx: la Nueva Interpretación (NI) y la Interpretación Temporal y de Sistema Único (TSSI, por sus siglas en inglés). Este artículo revisa primero mi interpretación de la MELT (presentada primero en Moseley 2011) y después critica, en dos secciones sucesivas, las interpretaciones de la MELT presentadas por la NI y la TSSI. Una sección final resume las conclusiones principales.

 

Palabras clave: teoría laboral del valor, MELT, macro, micro, Marx, dinero

Código JEL: B51

 

 

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Entrada destacada

Dinero, Trabajo y Lógica

Dinero, Trabajo y Lógica

Una comparación crítica

Alan Freeman[1]

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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Resumen

Este artículo busca promover un debate académico entre la interpretación temporal y de sistema único de Marx y la escuela de la Forma-Valor. Debido a que ambas reconocen los estándares requeridos para un debate constructivo y buscan una comprensión adecuada de la teoría real de Marx, dicho debate promete ser muy productivo. El argumento de Michael Heinrich, representativo de la escuela de la forma-valor, es que las derivaciones de Marx del trabajo abstracto, del valor y del dinero son “ambivalentes” y deberían ser reemplazadas por derivaciones superiores de esas categorías. Yo argumento que los reemplazos propuestos por la escuela de la forma-valor exhiben una tendencia a eliminar la contradicción de la teoría del valor. En particular, la idea de que el trabajo en una mercancía es abstracto únicamente después de que se vende la mercancía da lugar a una tendencia reservada. Confunde una venta exitosa con la formación de un precio. Esto proviene de una actitud ambivalente frente a la teoría del equilibrio general, dando lugar a una subestimación del efecto devastador de la reescritura que hizo von Bortkiewicz de Marx.

 

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[1] Profesor visitante, Universidad de Manitoba, correo electrónico: afreeman@iwgvt.org.

LA TASA DE GANANCIA BAJO LA PRESENCIA DE LOS MERCADOS FINANCIEROS: UNA CORRECCIÓN NECESARIA

LA TASA DE GANANCIA BAJO LA PRESENCIA DE LOS MERCADOS FINANCIEROS: UNA CORRECCIÓN NECESARIA

Alan Freeman

Universidad Metropolitana de Londres

afreeman@iwgvt.org

Traducido por: A. Sebastián Hdez. Solorza

 

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RESUMEN

Esta es una versión previa a la publicación del artículo con el mismo nombre en el Journal of Australian Political Economy. Debe citarse como “Freeman, A. 2012 ‘The Profit Rate in the Presence of Financial Markets: a Necessary Correction’. Journal of Australian Political Economy, Number 70, Summer 2012, pp. 167-192”

En las últimas dos décadas la cantidad, variedad y valor monetario de los instrumentos financieros comercializables ha crecido en términos de su magnitud. Mientras que las acciones [equities] tradicionales han crecido ciertamente en número y valor, el mayor crecimiento ha ocurrido en los títulos [securities] debido al cambio en otorgar préstamos securitizados [securitized] en los 1970s. Esto es quizás el único desarrollo significativo de lo que muchos escritores llaman ‘financiarizaión’ [‘financialisation’].

Este artículo argumenta que estos activos, cuando funcionan como capital-dinero, entran en la igualación de la tasa de ganancia. Constituyen parte del capital adelantado por la clase capitalista como un todo y por consiguiente deben incluirse en el denominador de la tasa de ganancia.

Al menos en los dos principales mercados financieros mundiales –el del RU y el de los EUA– las mediciones de la tasa de ganancia revelan una caída general, sistemática y virtualmente ininterrumpida de la tasa de ganancia desde finales de los 1960s.

El artículo reexamina la definición de tasa de ganancia encontrada en los escritos de Marx sobre este tema y argumenta que confirma la inclusión de los instrumentos financieros tanto en el concepto como en la medida de la tasa general de ganancia tal y como la definió Marx.

 

Códigos JEL: B24, B3, B5, B50

Palabras clave: tasa de ganancia, financiarización, teoría de valor, economía marxista, TSSI, Nueva Solución, temporalismo

 

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EL CAMINO A LA SERVIDUMBRE DE MERCADO ¿Por qué la economía no es una ciencia y cómo arreglarlo?

EL CAMINO A LA SERVIDUMBRE DE MERCADO

¿Por qué la economía no es una ciencia y cómo arreglarlo?

Alan Freeman, Universidad Metropolitana de Londres

afreeman@iwgvt.org

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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RESUMEN

Este artículo presentado en la conferencia de la Iniciativa Postglobalización en Mayo de 2013 en Moscú trata con la función de la economía en el orden mundial moderno. Buscar explicará cómo, en tanto que profesión (sin exceptuar notables excepciones individuales), la economía ha fallado en predecir la crisis que comenzó en 2007; porqué falló en prever su amplitud y profundidad y por qué no propone soluciones que podrían traerla a un final.

El artículo desafía la afirmación más fundamental de la economía, que se conduce a sí misma como una ciencia, argumentando que en realidad se comporta como un sistema religioso al tomar y justificar decisiones políticas cuya creencia principal es la perfección del mercado: la noción de que la combinación de propiedad privada en la producción con mercantilización universal no sólo es óptima sino que no puede fallar.

El artículo propone una concepción radicalmente nueva sobre la labor ética de los economistas al resistir la falsedad, lo cual puede hacer conduciéndose como una ciencia pluralista. Para este objetivo, el artículo introduce una distinción entre dos funciones del conocimiento: su función exotérica por medio de la cual, la sociedad busca controlar la naturaleza; y su función esotérica, la cual organiza dentro de una estructura racional, sistemas de leyes, éticas, moralidades y las relaciones entre ellas.

En la ciencia, la exotérica predomina sobre la esotérica. En la religión ocurre el caso contrario. Esto explica la verdadera función de la economía, que es un sistema normativo disfrazado con el principio primario de perfección del mercado. Sus prescripciones se derivan no del método científico normal de probar una variedad de teorías contra la evidencia, sino de la elevación de un supuesto en un dogma inobjetable. Opera como un cuerpo monotéorico de conocimiento donde, en cualquier momento y enfrentando cualquier problema, sólo hay una única respuesta, negando así a los usuarios de la economía el derecho democrático y científico básico de elegir entre una variedad de respuestas sobre la base de sus propias evaluaciones tanto de la evidencia como de las presuposiciones de las teorías de las que se deducen respuestas prospectivas.

El mecanismo primario de su función religiosa reside por tanto en sus métodos de selección teórica: permite la promulgación y el desarrollo únicamente de aquellas teorías que dan lugar a predicciones consistentes con el dogma de la perfección del mercado.

Está construida para suprimir cualquier cuerpo teórico que conduzca a conclusiones inconsistentes con el supuesto de perfección de mercado, destacables entre ellos teorías como las de Marx y Keynes, las cuales demuestran que el sistema de mercado es contradictorio en sí mismo –esto es, que actúa socavando sus propias bases para su existencia. Lo más probable es que mientras una teoría lleve a conclusiones como esas sea más fuertemente suprimida.

En consecuencia, aquellas teorías que escapan la red supresora de la economía son precisamente aquellas donde el orden social actual es presentado no sólo como óptimo, sino como natural, inevitable y eterno.

La interferencia con este mercado se vuelve entonces un crimen en contra de la naturaleza. Todos los beneficios privados de los propietarios se vuelven un resultado de las fuerzas naturales: son ricos porque la naturaleza tenía la intención de que lo fueran. Cualquier política diseñada para contrarrestar o superarlas está equivocada. En una palabra, la naturaleza, ha sido entronizada como un Dios, al excluir a los humanos de la Naturaleza.

Utilizo el término servidumbre de mercado para caracterizar a este sistema porque elimina la elección del terreno. La acción humana se designa como un crimen contra la naturaleza. Hayek y sus seguidores, en su artículo, se equivocaron volver de esto todo un tema al afirmar que la ‘servidumbre’ proviene de interferir con el mercado. Pero en realidad ellos proponen que el único camino abierto para la humanidad es someterse al mercado. Su libertad es la del esclavo que acepta su destino. No tenemos elección sino lo que orden el mercado. La economía, tal cual la conocemos, es la manifestación teórica perfecta de esta doctrina, igual que el catolicismo medieval tardío era la manifestación perfecta de la doctrina de la sumisión al orden aristocrático y monárquico.

El artículo analiza los dos mecanismos principales por los que, la profesión de la economía ha llegado a este punto: selección por conformidad y deslegitimación institucional, y brevemente esquematiza cómo el ‘pluralismo ascertivo’ podría, si se aplica sistemáticamente, restablecer el estudio de la economía política al estatus de ciencia.

Las diapositivas y el video de la presentación, así como la discusión, se hará disponible por medio del link a este artículo. https://londonmet.academia.edu/AlanFreeman

 

Códigos JEL: B1, B4, B5

Palabras clave: Valor, precio, dinero, trabajo, Marx, MELT, Okishio, TSSI, temporalismo, tasa de ganancia.

 

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