Buscar

Tiempos Críticos

Categoría

Economía

Oferta, demanda y precios de mercado

Oferta, demanda y precios de mercado

Paolo Giussani

Capítulo 9 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

Vale la pena mencionar que la escuela clásica marxista, ciertamente los principales defensores de la primacía de las condiciones objetivas de la producción en la formación de precios aún no ha producido una crítica de los fundamentos sobre los que la teoría neoclásica ha erigido su teoría de la relación entre oferta y demanda de bienes al fijar los precios de mercado de los bienes a pesar de que esta fundación es una frágil, basada claramente en tautologías conscientes.

Cualquier manual básico de economía explica que la curva de demanda dada para un bien se construye de tal manera que la curva de oferta de otro, y el precio de equilibrio del bien en cuestión, es su punto de intersección. No obstante, los libros de texto sin excepción son claramente ambiguos sobre la posición de estas curvas en el plano. Si esto estuviera inequívocamente y directamente determinado previo, e independiente de, la formación de precios, el resultado sería una tautología inmediata: conociendo de antemano todas las correspondencias entre precios y cantidades demandadas u ofrecidas, la afirmación de que el vaciado de mercados requiere aquellos precios comunes a ambos conjuntos de correspondencias sería trivial y no habría necesidad de teoría alguna. Si el precio de equilibrio de un bien se define como el único precio de mercado en el que el mercado se vacía sin residuo de algún bien, es una tautología pura añadir que a este precio, la oferta y la demanda se igualan. De otro modo, un residuo positivo o negativo permanecería en el mercado.

Lo que importante desde un punto de vista científico es ser capaces de construir las dos curvas con la información conocida, de tal manera que automática puedan entregar los precios de equilibrio únicos de varios bienes. Pero, como veremos, esto no es posible. Comenzamos examinando el lado de la demanda.

Descarga el texto completo en PDF

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

Anuncios

Precios de mercado sin equilibrio

Precios de mercado sin equilibrio

Guglielmo Carchedi

Capítulo 8 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

8.1 INTRODUCCIÓN

En la investigación de la transformación de valores a precios usualmente se asume que tal proceso se refiere a la transformación de valores (individuales) a precios de producción, es decir, precios tendenciales. Es en este nivel de abstracción que se ha criticado el procedimiento de Marx. Este es el debate de la transformación alrededor del famoso problema de la transformación. Recientemente, una creciente literatura ha mostrado que las dos críticas fundamentales, la crítica de la circularidad y la crítica de la regresión infinita, descansan en errores del método y que el procedimiento de la transformación de Marx es inmune a estas críticas. Esta también es la perspectiva de este capítulo. Sin embargo, contrario a la convicción común, la teoría marxista de los precios también incluye la formación de precios de mercado. Este paso teórico ha sido omitido usualmente, probablemente por la creencia de que si los precios de producción se teorizan correctamente, entonces la formación de los precios de mercado no presenta dificultades teóricos, estos precios resultarían simplemente de las fluctuaciones alrededor de los precios de producción. Una de las tesis de este trabajo es que esta simplicidad sólo es aparente.

En el proceso real de la formación de precios, los precios de producción (precios tendenciales) no se realizan a sí mismos. Únicamente los precios de mercado son precios reales, esto es, precios realizados. O, el proceso real de formación de precios no es un proceso de dos fases, la primera fase siendo la transformación de valores individuales a, y su realización como, precios de producción, y la segunda siendo la transformación de los precios de producción a, y su realización como, precios de mercado. Por lo contrario, los valores individuales son directamente transformados en, y realizados como, precios de mercado, es decir, valores sociales verdaderamente realizados. Estos últimos, a su vez, tienden hacia precios de producción sin llegar a ellos. Mientras que este movimiento, la transformación tendencial, ha sido teorizada en G. Carcgedi y W. de Haan en este libro, este capítulo analizará el proceso de formación de los precios de mercado o la verdadera transformación.

Sin embargo, primero se debe dar un paso preliminar. Dado que los precios de producción son promedios calculados con base en precios de mercado, estos últimos pueden verse como fluctuaciones alrededor de los primero. Pero entonces surge la siguiente pregunta. Dado que la economía neoclásica tiene una teoría de los precios reales como fluctuaciones alrededor de precios de equilibrio debido a las discrepancias entre oferta y demanda, esto es, que los precios se encuentran en la intersección de las curvas de oferta y demanda, ¿podríamos injertar esta teoría a la teoría marxista de los precios de producción para determinar las fluctuaciones de los precios reales alrededor de precios tendenciales? Lo primer es responder esta pregunta.

Descarga el texto completo en PDF

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

El procedimiento de la transformación: un enfoque sin equilibrio

El procedimiento de la transformación: un enfoque sin equilibrio

Guglielmo Carchedi y Werner de Haan

Capítulo 7 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

INTRODUCIENDO ALGUNOS CONCEPTOS Y RESULTADOS BÁSICOS

El método de investigación y los resultados de la investigación de este capítulo divergen considerablemente de las ya bien establecidas discusiones sobre el procedimiento de la transformación. Por ello es posible que el lector pueda tener algunas dificultades iniciales al seguir la línea de pensamiento que se desarrollará abajo. Esta primera sección está destinada a enfatizar el hilo de cambio a lo largo de este capítulo. Esta sección no está destinada a presentar pruebas lógicas (eso se hará en las siguientes secciones), sino sólo familiarizar al lector con un enfoque que diverge sustancialmente de la discusión convencional del procedimiento de la transformación de Marx. Esta es la razón por la que en esta sección se establecerán las características básicas de este capítulo en lugar de argumentarlos.

El procedimiento de la transformación es el núcleo de la teoría de la formación de precios en la teoría Marxista. Se caracteriza por cuatro características básicas. Primero, explica tanto una redistribución real como tendencial del valor, el proceso a través del cual (más o menos) el valor transferido y recién producido es verdaderamente realizado por cada mercancía (redistribución real) y el proceso a través del cual el valor verdaderamente realizado es tendencialmente, esto es hipotéticamente, redistribuido (redistribución tendencial). Segundo, la redistribución tendencial se explica no sólo en términos de movimientos de capital (que tendencialmente igualan el valor de los insumos). Tercero, existen dos aspectos del proceso de la transformación, el cuantitativo y el cualitativo. Y, finalmente, el proceso de la transformación representa un proceso cronológico, una sucesión de periodos de producción y distribución.

Antes de todo distingamos los aspectos cuantitativos de los cualitativos de la transformación. Cuantitativamente la transformación significa redistribución de valor. Este es el aspecto sobre el cual los comentadores han enfocado su atención. Cualitativamente, este enfoque se basa ante todo en la sucesión cronológica de periodos de producción y distribución. En este sentido, es lo opuesto al enfoque del equilibrio que ha sido subrepticiamente introducido al procedimiento de la transformación de Marx y ha sido aceptado en general. Además, esta perspectiva cronológica está emparejada una dialéctica. Esto significa que el proceso de formación del precio (y por ello también el proceso de la transformación) es visto como un cambio constante de valores individuales a sociales y de valores sociales a individuales. De manera más específica, existe un cambio cualitativo, ya sea de los potenciales valores sociales (esto es, valores individuales) a valores sociales realizados, o de valores sociales realizados a potenciales valores sociales (esto es, valores individuales) con una redistribución del valor cada vez que se vende una mercancía, aun cuando no existe necesariamente un cambio cuantitativamente. A su vez, los valores sociales verdaderamente realizados pueden transformarse en valores sociales tendenciales. Introduzcamos la dimensión cronológica.

Consideremos un periodo –  y dos mercancías, a y b. La mercancía a se compra en  y entra en –  como insumo de b. La mercancía b, el producto, se vende inmediatamente al final de – , esto es en . Los pasos a resaltarse pueden seguir en la Figura

Consideremos primero al insumo a. En  el insumo entra al periodo – . Cuantitativamente, el valor con el que el insumo a entra al –  es el valor realmente pagado por él en  como producto del periodo de producción previo, – . Este valor es el precio de mercado de a en . En  esto es un dato. También está el valor transferido de a a b. Cualitativamente, el valor individual de los insumos (lo que se ha pagado por ellos como productos del periodo anterior) es al mismo tiempo su valor social potencial, el cual podría realizarse o no dependiendo de si la mercancía b, en la que se ha incorporado a, se vende o no en .

El tiempo . Cuantitativamente lo que el productor de b ha pagado por a en  no es necesariamente lo que el productor realiza en  por haber usado a. Esto depende de si el mercado está dispuesto a pagar al productor de b por haber utilizado a. Por ejemplo, los cambios tecnológicos en la producción (y por ello en el valor) de a ocurriendo previo a que b se venda en  afectan el precio de mercado de b. Cualitativamente únicamente en el momento de, y a través de, la venta de b en  el valor contenido en a (su valor social potencial, individual) es realizado como parte del valor contenido en b. Este es el valor social verdaderamente realizado de a en .

El tiempo  de nuevo. Hasta este punto es posible calcular el valor tendencialmente realizado por b al haber usado a. Como se argumentará más adelante, este es el precio de reproducción de a en . Cuantitativamente, esto es igual al capital constante y capital variable que se invirtió en  por aquellos capitales que en  operan bajo condiciones de productividad promedio. Cuantitativamente, en  es posible teorizar (como opuesto a calcular) el valor social tendencial realizado por b por haber usado a. Este es el resultado de un movimiento real, la competencia tecnológica. Es esta la que da contenido económico a ese promedio que es el precio de reproducción de los insumos.

Consideremos ahora el producto b. Cuantitativamente, el valor contenido en b antes de la venta en  es el precio de mercado de a en  más el plusvalor producido durante – . Cualitativamente, el valor contenido en b es su valor individual que también es su valor social potencial. De hecho, el valor producido podría realizarse o no dependiendo de si b se vende o no.

El tiempo . Cualitativamente, tanto el valor recién producido como el transferido durante – , esto es el valor contenido en b, no es necesariamente el valor verdaderamente realizado por el productor de b en , cuando se vende b. Esto es el precio de mercado de b en  y usualmente es diferente del valor contenido en b. Cualitativamente, es la sociedad la que, al comprar a b o no, decide en  si el valor contenido en b, o valor social potencial, se realiza como un valor social verdadero o no.

El tiempo  de nuevo. Hasta este punto, el punto de venta, es posible calcular el valor tendencialmente realizado por b. Este es su precio de producción o la suma del precio de reproducción de a más la tasa de ganancia promedio calculada sobre ese precio de reproducción. Este es el aspecto cuantitativo. Cualitativamente, esta es la transformación del valor verdaderamente realizado a valor social tendencialmente realizado. Aquí también, el significado económico de esta transformación se debe al hecho de que reside en un movimiento real, movimiento de capital y competencia tecnológica. Debido a este movimiento es posible teorizar la igualación tendencial de las tasas de ganancia y el valor de los insumos.

Entonces, en  existe una transformación real, una redistribución real de valor. Es en este punto que el precio de producción se puede calcular con base en los valores reales o precios de mercado. O, el precio de producción es una noción que aplica únicamente a los productos y no a los insumos. Es un precio tendencial y no uno real. Es un precio que tiende a aparecer cuando los productos se venden pero que en realidad nunca aparece. Como tal, sólo se puede conocer mediante el cálculo. Sin embargo el precio de producción es real, es parte de la realidad porque es el resultado de un doble movimiento real, movimiento de capital y cambio tecnológico. Debido a los movimientos de capital, el plusvalor verdaderamente realizado en  puede redistribuirse hipotéticamente a lo largo de los sectores de tal manera que cada capital realiza la misma tasa de ganancia promedio. A causa del cambio tecnológico, en  el valor verdaderamente realizado de los insumos puede redistribuirse hipotéticamente a su valor tendencial, su precio de reproducción.

Los aspectos cuantitativos de la transformación se pueden resumir de la siguiente manera. En cuanto a los insumos a, existe una transformación real en  de los valores individuales (el precio de mercado pagado por ellos como productos del periodo anterior) a valores verdaderamente realizados (lo que el mercado paga al productor por haber usado ese insumo) y una transformación tendencial de estos a precios de reproducción (lo que el productor habría realizado por sus insumos si hubieran usado las técnicas de productividad promedio). En cuanto a los productos b, en  existe una transformación real de valores individuales, esto es el precio de mercado de los insumos en  más el plusvalor realmente producido durante – , a precios de mercado (lo que el mercado realmente paga por los productos) y una transformación tendencial de los precios de mercado a precios de producción (la tasa promedio de ganancia calculada sobre el precio de reproducción de los insumos). Cada vez que un producto b sale de un proceso de producción y es vendido, se pueden calcular los valores tendenciales: el precio de reproducción de sus insumos a, la tasa promedio de ganancia y con ello el precio de producción de b, los productos. Sin embargo, ese producto no entra a un proceso nuevo, – , a su valor tendencial, a su precio de producción: sino que entra al proceso nuevo a su valor real, el precio de mercado al que se vendió en .

Resumamos la transformación cualitativa. La mercancía a entra a –  en . Hasta este punto tiene tanto valor social, producto de – , como un valor individual, insumo de – . No comprender esto ha sido la fuente de mucha confusión. Cuantitativamente, en  a se vende como producto de –  al mismo precio de mercando al que se compra como insumo de – . Pero cualitativamente, en  a tiene tanto un valor social realizado (como producto) y un valor individual (como insumo). Ahora procedamos al siguiente paso. Durante –  existe tanto una transformación cronológica como real, esto es una producción real como distribución de valor que ocurre entre los dos puntos en el tiempo,  y , y continua en el siguiente periodo, – . En , el valor individual, que es valor social potencial, del producto b se transforma en valor social real, su precio de mercado. En este punto es posible calcular su valor social tendencia, su precio de producción. Esta es una transformación hipotética e instantánea. Consideremos ahora el siguiente periodo. En  el valor social realizado de b como un producto de –  se vuelve cualitativamente el valor individual de b como insumo de – , aun cuando cuantitativamente el precio de mercado al que se vendió b es obviamente el mismos que el precio de mercado al que se compró b. Entonces, cualitativamente existe una constante transformación de valores individuales a sociales y de vuelta de estos valores sociales a individuales cada vez que se vende la mercancía. Pero en cualquier punto en que se venden productos es posible calcular el precio hacia el cual tienden los valores sociales, los precios de producción.

La Figura 7.1 resume los conceptos básicos introducidos arriba. Busca ayudar al lector y el significado de cualquier de estos conceptos no debe perderse de vista en las siguientes secciones.

Descarga el texto completo en PDF

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

El valor del dinero, el valor de la fuerza de trabajo y el producto neto: una evaluación del ‘Nuevo Enfoque’ al problema de la transformación

El valor del dinero, el valor de la fuerza de trabajo y el producto neto: una evaluación del ‘Nuevo Enfoque’ al problema de la transformación

Alfredo Saad-Filho

Capítulo 6 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

La transformación de valores a precios de producción ha sido sujeto de discusión por más de cien años. Los primeros disparos de este debate fueron disparados incluso antes de la publicación de la versión propia de Marx sobre esta cuestión en el tercer Tomo de El Capital (ver Engels 1981 y Howard and King 197). Un continuo flujo de literatura le ha seguido que analiza la relación entre valores y precios desde virtualmente casi ángulo concebible. Hoy, la polémica está más que viva, aunque los temas bajo debate han cambiado por los enfoques de los escritores involucrados.

Hasta mitades de los 1970s el tema más importante en la discusión eran las circunstancias en las que se sostienen las igualdades entre valor total y precio total, y plusvalor total y ganancia total. Marx atribuyó gran importancia a ellas y rápidamente se volvieron las condiciones que debe satisfacer cualquier solución fidedigna al problema de la transformación –o al menos explicar convincentemente.

La prominencia de estas igualdades está relacionada cercanamente con la predominancia que ha logrado el enfoque del equilibrio general al problema de la transformación. Estos enfoques siguen la tradición de Tugan Baranowsky (1905) y Bortkiewicz (1952, 1984). Ellos se volvieron, rápidamente, la forma estándar de enmarcar las relaciones entre valores y precios (el ejemplo más común es Steedman 1977). Aun cuando muchos estuvieron en desacuerdo con ellos, las soluciones de equilibrio general siguieron siendo el centro de atención por décadas. Esto ha cambiado ahora. A finales de los 1970s y principios de los 1980s Gérard Duménil y Duncan Foley de manera independiente propusieron el ‘Nuevo Enfoque’ al problema de la transformación; una de las características más importantes de su solución es que aborda el problema de la transformación (y las dos igualdades agregadas de Marx) sin relación al equilibrio.

La creciente popularidad del Nuevo Enfoque ha ayudado a mover los términos del debate de la transformación a cuestiones más sustantivas, como las relacionadas con la teoría del valor de Marx, la naturaleza del valor y el precio, el valor de la fuerza de trabajo y el valor del dinero. En este capítulo me enfoco en una evaluación del Nuevo Enfoque desde la perspectiva de su potencial contribución a una interpretación sin equilibrio de la teoría del valor de Marx. Por tanto, no examino el Nuevo Enfoque como un pretexto para proponer otra solución al problema de la transformación, ni me dedico a controvertir con elogios o deméritos. Por lo contrario, mi objetivo es realizar un escrutinio al Nuevo Enfoque por su contribución positiva y los medios para desarrollarlo.

Con este objetivo en mente yo realizo una presentación sistemática del contexto y contenido del Nuevo Enfoque en las primeras dos secciones de este capítulo. Esta presentación establece un marco general para el análisis del Nuevo Enfoque, que está ausente hasta ahora en la literatura. La tercera analiza críticamente las soluciones de equilibrio general al problema de la transformación (especialmente la neo-Ricardiana), argumenta para su rechazo y enfatiza la contribución positiva del Nuevo Enfoque sobre este asunto. La cuarta, quinta y sexta examinan las tres contribuciones más importantes del Nuevo Enfoque a la teoría del valor –la operación sobre el producto neto y las definiciones de valor del dinero y valor de la fuerza de trabajo. La séptima resume la discusión.

 

Descarga el texto completo en PDF.

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

Tiempo, dinero, equilibrio: metodología y la teoría laboral de la tasa de ganancia

Tiempo, dinero, equilibrio: metodología y la teoría laboral de la tasa de ganancia

Michele I. Naples

Capítulo 5 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

INTRODUCCIÓN

Marx identificó la tasa de ganancia como la fuerza motora del capitalismo. La búsqueda de los capitalistas por una rentabilidad adecuada por su capital, él argumentaba, da al capitalismo su dinámica y carácter inestable. La tasa de ganancia es tanto medida del éxito de la acumulación como el motivo por una mayor acumulación.

Marx insistió que la fuente de la tasa de ganancia era el trabajo, trabajo como proceso y productividad del trabajo como resultado de ese proceso. Él (1969b:43) criticó a Ricardo por limitar el rol determinante de la productividad del trabajo a las industrias de bienes de capital y bienes salariales (esto es, básicos) y tratar la tasa de ganancia del sector de lujo como reflejo pasivo de la misma tasa (ver también Marx 1981:177). No obstante, todas las soluciones del problema de la transformación desde Marx han aceptado el modelo de equilibrio Ricardiano de Bortkiewicz (1984) (y Sraffa 1960), cuya tasa de ganancia es básicamente la tasa valor de ganancia.

Este capítulo critica la metodología de los modelos de precio neo-Ricardianos y los modelos de determinación de tasa de ganancia como los neoclásicos con base en tres cuestiones:

  • su enfoque sobre el tiempo y cómo incorporar la reproducción durante el tiempo;
  • su uso del dinero de cuenta; y
  • su presuposición de que el equilibrio, en particular una tasa de ganancia uniforme, son posibles en el capitalismo y además, que este determina la tasa de ganancia.

Enfatiza que la teoría implícita es Ricardiana y no Marxista:

  • sólo las condiciones de producción en las industrias básicas afectan la tasa de ganancia,
  • todo el cambio tecnológico conducirá a una tasa de ganancia más alta (Marx ha argumentado que una intensidad de capital aumentada puede reducir la tasa de ganancia), y
  • el dinero es un velo colocado encima de las relaciones reales.

Este capítulo contrasta la metodología neo-Ricardiana con la de Marx y los clásicos. Desafía al equilibrio en términos de su método de abstracción, imposición de tiempos simultáneos y afirmación de que el capitalismo es racional. Se argumenta que el modelo causal implícito en el algoritmo de la transformación de Marx y las soluciones modernas es esencialista; se explora un enfoque estructuralista más parecido al método histórico sin equilibrio de Marx. En el enfoque estructural a la reproducción, la determinación de precios capitalista causa cambios nominales de precios y redistribuye el (plus)valor real entre las empresas. Tal inestabilidad, sin equilibrio, de precios cuestiona al oro como dinero de cuenta.

El capítulo se enfoca posteriormente sobre las cuestiones del precio nominal, la inflación y el dinero de cuenta. Muestra cómo el supuesto del equilibrio segrega la inflación y el nivel de precio de la determinación de los precios relativos y la distribución del ingreso, un hábito Ricardiano pre-Keynesiano. Evalúa críticamente el significado y las implicaciones de un dinero de cuenta áureo. Muestra que Marx reconoció que históricamente, la unidad de precio cambia de oro a una contabilidad convencional previo al intercambio capitalista. Por ello, la teoría monetaria de Marx es plenamente consistente con las diferencias cualitativas entre precio nominal y valor real implicadas por el no-equilibrio.

El capítulo incorpora entonces la reproducción durante el tiempo en la transformación de valores a precios vía una metodología estructural sin equilibrio. Emplea un dinero de cuenta convencional, permite que el precio nominal se desvíe del valor real y reconoce que la tasa de ganancia no puede ser uniforme. El modelo determina la tasa real de ganancia, el valor agregado y el plusvalor. Muestra que n-1 precios y la (in)estabilidad agregada de precios son indeterminados sin análisis a un nivel menor de abstracción –el nivel de la estructura histórica contingente de la competencia capitalista (ver también Naples 1989).

Descarga el texto completo en PDF.

 

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

Dinero, los postulados de invariancia y la transformación de Marx en Ricardo

Dinero, los postulados de invariancia y la transformación de Marx en Ricardo

Adolfo Rodríguez-Herrera

Capítulo 4 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

4.1 INTRODUCCIÓN

El intento de Ricardo por demostrar que el trabajo constituye “el fundamento del valor de cambio de todas las cosas” tiene una serie de deficiencias que él reconoce. Marx resolvió estas en una conceptualización dialéctica de la relación entre trabajo y precio donde la mercancía –y la reproducción capitalista– se entiende como una unidad de opuestos. Con esta finalidad él tuvo que realizar una ruptura teórica con Ricardo, particularmente respecto al concepto de la magnitud del valor.

Los participantes en la controversia sobre la transformación de valores a precios no han percibido la naturaleza de esta ruptura. Gracias al concepto Ricardiano de magnitud de valor pueden separar la economía capitalista en dos esferas diferentes –precio y valor– un procedimiento completamente ajeno a Marx. La consecuencia principal de esta separación es la malinterpretación de la forma dinero del valor, un problema que surge de dos maneras. Primero, el dinero es una mercancía como cualquier otra y por ello existe una relación esencialmente contradictoria entre su valor y su valor de cambio, esto es, entre su valor y la expresión de este valor en el valor de uso de otra mercancía. Esta contradicción es omitida en la controversia y por ello el dinero se vuelve un mero numerario, exactamente como en las tradiciones Ricardiana y Walrasiana. Segundo, se permite que coexistan dos estándares de precio yuxtapuestos –uno en la esfera de valores y el otro en la esfera de precios– cuya relación constituye el único vínculo externo entre los dos mundos. La transformación de valores a precios se vuelve un problema externo de la reconciliación de dos sistemas de contabilidad.

La abolición de la diferencia entre valor y valor de cambio del dinero, al igual que la duplicación del estándar de precios se presentan como herramientas matemáticas inocuas para resolver dos sistemas de ecuaciones simultáneas (Bortkiewicz 1852, Wintermitz 1948, Seton 1957) o un sistema de ecuaciones iterativa (Shibata, Bródy 1970, Morishima y Catephores 1978a, Shaikh 1964). El objetivo principal de este capítulo es identificar los errores conceptuales ocultos detrás de estas “herramientas matemáticas” y mostrar que estos “procedimientos” han colocado la controversia de la transformación fuera del propio marco teórico de Marx.

La primera sección de este capítulo aborda las diferencias entre Ricardo y Marx respecto al concepto de la magnitud del valor y mostrar que los participantes en el debate separan al valor del precio por medio de una concepción del valor más cercana a la de Ricardo que la de Marx. La segunda sección muestra que esta separación implica abolir la naturaleza contradictoria de la forma dinero del valor y discute en qué consiste esta naturaleza contradictoria para Marx. Finalmente, la tercera sección analiza el concepto de “postulados de invariancia” mostrando que este “postulado” esconde un método espurio de yuxtaponer dos estándares de precio.

Descarga el texto completo en PDF.

Traducción de A. Sebastián Hdez. Solorza

La transformación de valores a precios de producción: una lectura diferente del texto de Marx

La transformación de valores a precios de producción: una lectura diferente del texto de Marx

Alejandro Ramos-Martínez y Adolfo Rodríguez-Herrera

Capítulo 3 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

Las señales parecían las mismas, pero las palabras eran diferentes

E.L. Bennett

 3.1 INTRODUCCIÓN

A lo largo del siglo veinte, el problema de la transformación ha sido interpretación por los críticos de Marx, al igual que sus defensores, casi exclusivamente con base en el enfoque Ricardiano establecido en 1906-7 por Bortkiewicz (1952, 1984). La característica principal de esta perspectiva es el dualismo metodológico establecido en la determinación de los valores y los precios. De acuerdo a Bortkewicz: ‘el procedimiento empleado por Marx para la transformación de valores a precios es erróneo debido a que falla en mantener separados, de manera rigurosa, los dos principios del cálculo del valor y el precio.’ Esta separación involucra la idea de que los ‘precios’ son variables dependientes que deben ‘derivarse’ de los ‘valores’. Este enfoque –que aquí será llamado ‘dualista’– surge de una incomprensión del análisis dialéctico de Marx donde la doble naturaleza de las categorías económicas siempre se concibe como una unidad de opuestos. El dualismo omite tal unidad y la reemplaza con una relación de causa y efecto donde los polos de las categorías son presentados exclusivamente como mundos separados. En el caso de la relación precio-valor, el enfoque dualista fue propuesta de manera clara por primera vez –aunque formulado inversamente– por Tugan Baranowsky (1905). Basado en la visión de Tugan, Bortkiewicz obtiene su propio famoso resultado:

No podría igualarse el precio total con el valor total al mismo tiempo que igualar la ganancia total con el plusvalor total. (Bortkiewicz 1952:12).

Una vez que Swezzy (1970) dio la estampa de autoridad académica a este enfoque en 1942, fue desarrollado por Winternitz (1948) y Seton (1957). En los 80s el debate se intensificó significativamente por el artículo de Samuelson (1971) y la lectura Sraffiana de Steedman (1977). Estos escritores presentaron vigorosamente algunas de las cuestiones establecidas al inicio del siglo. El debate involucró entonces a múltiples autores como Morishima (1973), Baumol (1974), Yaffé (1974), Gerstein (1976) y Shaikh (1977). Inmediatamente después, Duménil (1980), Foley (1982) y Lipietz (1982) propusieron la famosa Nueva Solución. Estos autores mantenían esencialmente el dualismo metodológico de la visión ortodoxa pero consideraban que la transformación debía solucionarse únicamente tomando en cuenta ‘el producto neto’.

Sin embargo, existe otro grupo de autores que ha comenzado a rexaminar los términos metodológicos por los que el debate se ha cristalizado. Con diferentes marcos, las contribuciones de Wolff, Roberts y Callari (1982, 1984a), Carchedi (1984), Roberts (1987), Kliman y McGlone (1988), Giussani (1991), Freeman (1993a) y otros escritores, han comenzado a romper el enfoque dualista de la transformación. No obstante, esta perspectiva está ampliamente abrumada por la visión ortodoxa, cuya influencia es casi absoluta.

Una de las fortalezas del enfoque dualista es que la lectura superficial del borrador dejado por Marx podría confundir al intérprete sobre lo que aparentemente es evidencia textual de la interpretación tradicional. Un elemento que la apoya es que, en el primer ejemplo numérico presentado por Marx para ilustrar su procedimiento en el Capítulo 9 en El Capital III, las cifras corresponden a los elementos del precio de costo que permanecen sin cambios después de que se termina conceptualmente la transformación. El segundo factor que la apoya comprehende un grupo de fragmentos donde Marx discute si la desviación de los precios de los insumos respecto a sus valores afecta sus conclusiones.

Con base en esto, Bortkiewicz estableció los dos leitmotifs del debate. Primero, Marx había dejado conceptualmente incompleta la transformación. Segundo, Marx estuvo consciente de esta falla pero no la consideró importante; para apoyar esta afirmación, comenzaron a citarse los textos mencionados previamente. En realidad estos puntos fueron presentado primero (y uno de los textos lo cita) por Komorzynsky (1897), quien es un verdadero ‘vínculo faltante’ entre Böhm-Bawerk y Bortkiewicz.

El propósito de este capítulo es leer sistemáticamente el procedimiento desarrollado por Marx en el Capítulo 9 de El Capital III a la luz del nuevo trabajo metodológico del problema de la transformación mencionado previamente. Una lectura profunda del texto nos mostrará que la evidencia presentada tiene un significado completamente distinto a la interpretación presentada por Bortkiewicz. En la primera sección, se seguirá la tesis sostenida por Marx; en la segunda sección se adelanta una interpretación del significado metodológico de la transformación en la presentación de Marx; en la tercera sección se abordarán las principales críticas del procedimiento de Marx. En las secciones cuarta y quinta se presentará un método para desarrollar la transformación, el cual, a diferencia de los métodos tradicionales, trata de enfatizar la concepción Marxiana de la relación entre valor y su forma. La transición conceptual de Marx en la segunda y tercera tablas del Capítulo 9, Capital III, es el paso inicial de este procedimiento, cuyo desarrollo completo corroborará la robustez de las conclusiones de Marx. La última sección examinará cuidadosamente los fragmentos donde Marx prueba la validez de sus resultados. Para aclarar su razonamiento, seguiremos una observación realizada por el mismo Marx en uno de sus textos donde él remite al autor a un método usado en El Capital I  y II. Gracias a esta observación, completamente omitida por la literatura posterior, sus textos pueden leerse con un significado nuevo y completamente distinto. Además, se mostrará que el fragmento citado por Duménil (1980) no apoya su interpretación de la transformación.

Descarga el texto completo en PDF

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

¿Un sistema o dos? La transformación de los valores en precios de producción versus el problema de la transformación

¿Un sistema o dos? La transformación de los valores en precios de producción versus el problema de la transformación

Ted McGlone y Andrew Kliman

Capítulo 2 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


2.1 INTRODUCCIÓN

Aquí defendemos la tantas veces refutada explicación del problema de la transformación de valores a precios de Marx en dos sentidos. Primero, argumentamos que era apropiado, para su propósito, el mostrar que la transformación es parte del proceso por el cual la subjetividad de los trabajadores es transformada en una ‘objetividad’ económica antagónica. Para entender este proceso de transformación en el opuesto sugerimos que los valores y los precios deben mantenerse en una relación y no separados en sistemas opuestos de cálculo. Segundo, mostramos que una vez que se mantienen los precios y los valores en una relación singular, la explicación de Marx es coherente lógicamente.

Como la mayoría de los contribuyentes a este libro, sostenemos que las formalizaciones de equilibrio estático distorsionan la teoría del valor de Marx. Sin embargo, nuestro trabajo no pretende desarrollar una economía política alternativa sin equilibrio. En su lugar, concebimos nuestra defensa de la explicación de la transformación del valor-precio de Marx como un intento para combatir un ataque ideológico a su cuerpo de ideas y así crear un lugar para su renovación, y como contribución a la crítica de la economía política con base en los fundamentos sentados por Marx.

La diferencia entre la economía política y la crítica que hace Marx de ella es, desde nuestra perspectiva, doble. Primero, mientras que las escuelas económicas rivales argumenta primordialmente sobre cuál da la mejor explicación del funcionamiento de la sociedad existente, El Capital no critica meramente las concepciones de la realidad de otros. Es una crítica filosófica de la economía, la cual critica la realidad existente del capitalismo mismo, incluyendo su pensamiento desde el punto de vista de una visionaria sociedad humana nueva, las condiciones a través de las cuales desarrolla las luchas de los sujetos revolucionarios dentro de la sociedad existente. Debido a que los conceptos y proyectos –y no sólo las opiniones personales de Marx– son por ello inherentemente críticos, el trabajo de Marx se vuelve sujeto a distorsiones cuando se lo obliga a entrar en el molde de la teoría económica.

Segundo y relacionado, mientras que las críticas internas a la economía se enfocan en las imprecisiones de otros, nosotros creemos que El Capital es primordialmente una crítica de lo científico, desinteresado y (ampliamente) ‘correcto’ de la economía política de los clásicos. Siguiendo a Duyanevskaya (1988: 98-102; 1989:76-94; 1991:143-45), nosotros vemos la teoría del fetichismo de la mercancía de Marx primordialmente no como una crítica de ilusión e imprecisión, sino como una crítica de la concepción invertida porque ellos reflejan con precisión las relaciones invertidas que caracterizan al capitalismo –la reificación de las personas y la personificación de las cosas. Así, fue precisamente porque las categorías de los economistas clásicos sí corresponden con la realidad capitalista, que Marx las consideraba, al mismo tiempo, tanto ‘absurdas’ como ‘socialmente válidas’ (Marx 1976a: 169).

A pesar de que este capítulo reitera temas que hemos abordado previamente (Kliman y McGlone 1988), el diálogo de nuestro primer artículo ha generado (ver especialmente Naples 1993 y Kliman 1993) nos ha convencido de la necesidad de agudizar y clarificar nuestros argumentos. En particular, este capítulo (1) busca aclarar cómo y porqué los precios de los medios de producción y de la fuerza de trabajo se vuelven el valor del capital y (2) ejemplificar la transformación en una manera ligeramente diferente y, esperamos, más clara. También contiene el apéndice matemático (ligeramente revisado) que acompañó nuestro artículo anterior pero que no fue publicado por limitaciones de espacio.

Desde Bortkiewicz, la no separación de valores y precios de Marx ha sido vista como una inconsistencia lógica; Marx ‘falla en mantener separados con suficiente rigurosidad los dos principios del cálculo de valores y precios’ (Bortkiewicz 1952:8). Lo que usualmente se ha pasado por alto es que la relación entre valores y precios es una cuestión metodológica. Esto era claro para Böhm-Bawerk. Al mismo tiempo de que se quejó de la ‘Gran contradicción’ entre los Volúmenes I y III de El Capital, él argumentó que

Marx no dedujo de los hechos los fundamentos principales de su sistema, ya sea por medio del empirismo sólido o un análisis económico-psicológico sólido: él lo encuentra en bases no más sólidas que la dialéctica formal. Esta es una falla radical del sistema Marxista desde su nacimiento: de ella sigue todo necesariamente. (Böhm-Bawerk 1984:101).

La ‘comprensión’ (Verstand) no dialéctica percibe cada objeto como aislado, único en sí mismo, un todo en sí mismo (Hegel 1991:126-28). Así, por ejemplo, se requieren sistemas separados para el cálculo del valor y del precio, sistemas donde el valor es igual al valor y el precio de producción es igual al precio de producción. De igual manera, el ‘razonamiento’ (Vernunft) dialéctico comprehende un juicio como el ‘valor es precio de producción’ porque este juicio, como cualquier otra proposición tomada aisladamente, es inadecuada. Debe desarrollarse hasta que la afirmación original ha presentado tal grado de diferenciación que ahora comprehendemos a plenitud cómo el valor se convierte en el precio de producción.

Para entender ese proceso no adoptamos el paradigma ´tecnológico’, ni el del valor social (de Vroey 1982). El primero se refiere a conferir un rol crucial a las relaciones tecnológicas en el proceso de valuación y el segundo se refiere al rol del dinero y el mercado.[i] Nuestro enfoque no es determinista tecnológico, ni orientado al mercado, sino que se basa en el Marxismo-Humanismo de Raya Duyanevskaya, quien   reafirmó la centralidad de la filosofía humanista de Marx en su crítica de la economía política (ver McGlone 1994). Le debemos a ella el reconocimiento de que las relaciones tecnológicas capitalistas son en sí mismas relaciones sociales, relaciones de clase entre el trabajo vivo y muerto en la producción. ‘El trabajo se expresa en valor’ porque ‘el proceso de producción ha dominado al hombre y no al revés’ (Marx 1976a:174-75). Así, Duyanevskaya sostuvo que ‘es más correcto llamar a la teoría Marxista del capital no una teoría laboral del valor, sino una teoría valor del trabajo’ (Duyanevskaya 1988:138).

Ni la concepción determinista tecnológica, que separa al valor del precio, ni el enfoque centrado en el mercado, que sostiene que el precio es el valor, han sido capaces de resolver el problema del precio-valor. Sin embargo, desde principios de los 1980s, una variedad de autores han superado la discusión argumentado de diferentes maneras que el valor total del producto es igual al valor añadido por el trabajo vivo más el precio /y no el valor) de los medios de producción (por ejemplo Duménil (1983); Wolff, Roberts y Callari (1988); Giussani (191); Moseley (1993b); y varios capítulos de este libro). Aunque estamos de acuerdo con esta perspectiva, nos gustaría señalar que, por sí misma, no reivindica la explicación de Marx de la transformación valor-precio. Múltiples autores quienes sostienen esta perspectiva sostienen que la explicación de Marx es incompleta o incluso contradictoria precisamente porque el precio de los medios de producción se desvía de su valor.

Para defender a Marx de estas viejas acusaciones es insuficiente afirmar que el precio de los medios de producción es idéntico al valor del capital constante. Uno debe mostrar cómo               –con base en la ley del valor, esto es, la determinación del valor por el tiempo de trabajo– el valor del capital constante llega a diferir del valor de los medios de producción. Nuestro artículo anterior (Kliman y McGlone 1988) demostró esto, pero falló en hacer explícita la base conceptual de la demostración. Ahora quisiéramos hacer explícito que el concepto de trabajo contenido de Marx es la base de esa demostración.

Marx (1976a:128) identifica al trabajo abstracto como la ‘sustancia social’ contenida en los valores de las mercancías. Uno puede girar y voltear un valor de uso por siempre sin encontrar algún trabajo (concreto) escondido en él. Por ello es fetichista ver la ‘personificación’ del trabajo como una realidad tecnológica suprahistórica, esto es, como el gasto de trabajo común a toda producción. El trabajo personificado como valor es, por lo contrario, una ‘objetividad espectral’ que ‘surge del carácter social peculiar del trabajo que produce [mercancías]’  (Marx 1976a:128, 165; énfasis añadido).  Como Marx (1964:122-23) escribió en ‘Trabajo Enajenado’:

El trabajador pone su vida en el objeto y su vida deja de pertenecer a sí mismo, sino al objeto…La enajenación del trabajador en su producto no sólo significa que su trabajo se vuelve un objeto, asume existencia externa, sino que existe independientemente, fuera de sí mismo como un extraño a sí mismo, y que se enfrenta opuesto a él como un poder autónomo. La vida que él le ha dado al objeto se vuelve contra sí mismo como una fuerza ajena y hostil.

Aquello que se llama ‘personificación’ en El Capital se refiere aquí como vida que ‘pertenece…al objeto’, trabajo que ‘existe independientemente, fuera de sí mismo, y vida…dada al objeto’. Debe ser claro que la teoría del trabajo personificado de Marx es una teoría del trabajo abstracto, enajenado.

Debido a que la personificación del trabajo abstracto enajenado es un proceso social peculiar y no un requerimiento tecnológico como tal, el trabajo abstracto personificado en una mercancía no necesita la misma cantidad de trabajo (concreto) para (re)producirse. Aunque el intercambio no altera el quantum de valor en la existencia, sí lo redistribuye. Debido a que el trabajo se redistribuye a través del intercambio, algunas mercancías personifican más trabajo abstracto del que deberían de otra manera, y otras menos. Con base en esta noción de trabajo personificado, uno puede entender cómo el capital adelantado a la producción no deja de ser una suma de valor meramente porque difiere del valor de sus elementos materiales (medios de producción y subsistencia). El ejemplo en la Sección 3 debe leerse con esto en mente.

Descarga el texto completo en PDF. ¿Un sistema o dos? La transformación de los valore en precios de producción versus el problema de la transformación

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

La psicopatología del Marxismo Walrasiano

La psicopatología del Marxismo Walrasiano

Alan Freeman

Capítulo 1 de ‘Marx y la economía sin equilibrios’ editado por Freeman y Carchedi 1995 de la Editorial Edward Elgar.


 

Algunos economistas marxistas estarán, por supuesto, renuentes a conceder la irrelevancia de la teoría laboral del valor, pero ahora es generalmente reconocido que la demostración de dicha irrelevancia es lógicamente impecable. Ian Steedman (1981:11)

Conforme incrementa la productividad, la cantidad de bienes producidos manejados por hora hombre de trabajo incrementa; por consiguiente, ella [Luxemburgo] dice, la proporción de c y v debe incrementar. Esto es un error. Joan Robindon (1951:22)

Esto, por supuesto, es lo que se conoce en la literatura marxista como el problema de la transformación. Como ya es bien conocido, la manera propuesta por Marx mismo es errónea. Paul Sweezy, en Steedman (1981:25)

 

1.1 INTRODUCCIÓN

Hay personas suficientemente sencillas para leer a Marx como una fuente de conocimiento. Para tales lectores –quizás idealistas, descontentos con la opresión o la injusticia, con deseos de cambiar el mundo y deseando por esta razón comprender cómo funciona– Marx dice, en resumen: existe gente que tienen propiedades para su propio beneficio y gente que no. Esta última crea riqueza, sin la que los primeros podrían existir. Los ricos mantienen esta injusticia con opresión, engaño, corrupción y fuerza. Ellos pelean por las sobras, experimentando en el mundo sus penas y sufrimientos. Y el objeto de su deseo periódicamente escapa al control, causando estragos sobre los culpables e inocentes con indiferencia trágica o cómica. Sin embargo, el proceso les da a quienes crean la riqueza, si ellos se organizan conscientemente para ello, la oportunidad de derrumbar este orden y encontrar uno mejor.

Todas las ecuaciones restantes que resumen el análisis de Marx de la economía capitalista comprenden todas estas afirmaciones, excepto la última. Esto ilustra la afirmación de McLellan (1980:77) de que ‘La lectura de Marx como economista entre economistas está relacionada con falsificar hasta cierto punto su pensamiento. Para Marx, como él mismo proclamó pronto en 1844, la economía y la ética estaban inextricablemente vinculadas’. La economía de Marx ofrece una comprensión social, política y ética integrada.

Las categorías económicas que aparecen como cosas inhumanas con una mente propia                 –precios, dinero, tasas de interés– son para Marx la forma disfrazada de relaciones entre personas. Él explica no sólo cómo surgen o desaparecen, sino su significado social: quién gana, quién pierde y quien gobierna. Es la clave sobre cómo actúa la gente y cómo se actúa sobre ellas; porqué los trabajadores se enfrentan a los empleadores, los países ricos con los pobres y porqué hay desigualdad, opresión, guerra, contaminación, en resumen, las cuestiones más vitales de la vida en este planeta.

Esta es la fuente de este enorme impacto en el mundo. Como consecuencia, su análisis económico juega un rol especial en su sistema de pensamiento.  Si se prueba que es erróneo, surge un beneficio para todos aquellos cuyo interés reside en apelar al mercado impersonal como árbitro de las disputas personales –en racionalizar el mundo como se presenta y no como es.

La historia de la economía, al igual que su teoría muestra que donde se requiere un servicio, un proveedor aparece. Los académicos profesionales modernos presentan la explicación sencilla de Marx de manera llamativa pero falsa. En esto, los economistas juegan un rol especial. Aun cuando las perspectivas políticas y sociales de Marx son reconocidas a regañadientes, su teoría económica es considerada errónea lógicamente. Claramente, debido a que su trabajo descansa en su economía política, esto vuelve a la acusación de que sin importar cuán profundas pueden ser sus observaciones, su teoría como un todo simplemente está mal.

Es un lugar común entre los disidentes y los economistas radicales que la economía neoclásica –y los economistas– tienen un interés en desacreditar a Marx. Pero el conjunto de marxistas mismos también acepta las acusaciones y muchos han tomado el liderazgo en plantearlas. Debido a que un observador sencillo no esperaría que los Marxistas tengan un interés en desacreditar a Marx, esto proporciona un apoyo tremendo para la perspectiva de que existen errores genuinos e insuperables en el razonamiento económico de Marx.

Este capítulo tiene dos funciones. Primero, prueba teóricamente y con los propios textos de Marx que no es culpable de lo que se le acusa. Siendo humano él era falible, pero no estaba mal en la relación entre los valores y los precios, en el origen de la ganancia o en su tendencia a caer. Por consiguiente, el lector sencillo, cuya lectura de Marx se resumió arriba, tiene una mejor noción de la economía que el experto. Existe una explicación sensible y lógica de la economía de mercado que se ajusta precisamente a lo que Marx dice y explica del movimiento observado de la economía, mejor que cualquier otra teoría existente.

Otros han presentado esta explicación, al menos en parte[i], y este aspecto del capítulo no es enteramente nuevo. No obstante, su segunda función es explicar por qué el caso por la defensa no ha sido escuchado. Nos enfrentamos con una pregunta implícita en el comentario de Steedman (1977:49n):

Este tipo de argumento ha sido examinado de varias maneras, por múltiples escritores distintos durante los últimos 80 años. Se han llegado a las mismas conclusiones y no se ha encontrado una falla lógica en dichos argumentos.

Si existe una falla lógica en los argumentos contra Marx, ¿por qué nadie, o siquiera los marxistas, la han reconocido por ochenta años?

Intentaremos probar que la acusación de un error ha sido presentada a la audiencia equivocada. Está dirigida a la teoría que no es la de Marx. La parte culpable es lo que llamamos el Marxismo Walrasiano, por Léon Walras (1834-1910), fundador de la teoría del equilibrio general. Esto, nosotros sostenemos, es el equilibrio en un disfraz marxista y una adaptación apologética de Marx a la teoría neoclásica. Como resultado, la economía política científica de Marx se ha enterrado mientras que la economía como un todo, incluyendo la mayor parte de su componente Marxista siempre ha sido cada vez menos capaz de explicar los principales desarrollos de la economía mundial.

La economía política científica –la caracterización que Marx dio a su propio trabajo– debe explicar no sólo su propia teoría sino también la teoría de los otros. El marxismo walrasiano es un sistema racional y coherente auto sostenido con conclusiones claras. ¿Por qué tres generaciones de escritores las han tomado como las de Marx? Yo argumento que el uso de ecuaciones simultáneas, un formalismo que propiamente pertenece a la teoría del Equilibrio General, ha distorsionado no sólo del valor y precio, sino a los conceptos mismos. Ha revertido la progresión de los conceptos a los sistemas, lo cual es normal en el pensamiento científico y ha instrumentado una retrogresión del sistema a los conceptos.

Esta retrogresión es la razón para la temática de este capítulo. Si esperáramos que la disciplina de la economía respondiera a la verdad evidente, entonces la teoría podría simplemente establecer qué es y seguir adelante. La historia de este debate muestra que la disciplina de la economía ha evolucionado un mecanismo efectivo y sofisticado de defensa de sí misma ante la verdad. Marx adoptó dos procedimientos. Primero, él reconoció las limitaciones de la teoría pura. Si él y Engels no hubiera jugado un papel en la Primera y Segunda Internacional, sus trabajos escritos probablemente hubieran sido reducidos a una nota de pie de página en la historia del pensamiento económico. Sin embargo, segundo, el estudio teórico puede abreviar el dolor de parto de soluciones prácticas mediante la crítica de la teoría existente, debido a la ausencia de una alternativa teórica, la actividad práctica usa cualquier cosa que tenga a la mano. Nuestro objetivo es desenredar los axiomas no declarados de la teoría del equilibrio, en la forma pura del método simultáneo de sus conclusiones explícitas.

El blanco de la crítica moderna es diferente a la de la época de Marx cuando era joven, la teoría clásica aún expresaba un respeto racionalista por la verdad, sin embargo, se encontraba lejos de ella. No era irrazonable tratarla, como Marx hizo, como un cuerpo de conocimiento que avanzaba hacían adelante con ocasionales miradas hacia atrás. Lo opuesto no es verdad. El reconocimiento ocasional forzado de la realidad por Keynes y Kalecki es rápidamente apagado e incorporado a lo que se ha convertido una de las ocupaciones más cínicas.

La crítica de la razón pura debe dar paso a la crítica de la razón impura. Con esto no nos referimos a la crítica mezquina, como ha venido a significar la palabra, sino una exploración lógica sistemática de las presuposiciones de sus fundamentos. Queremos entender los conceptos que el formalismo simultaneista requiere necesariamente –la manera en que el pensador del equilibrio se ve obligado a concebir el mundo para poder aplicar su sistema a él.

Pensamos que se puede mostrar que la ecuación del simultaneismo formalista introducida por Bortkiewicz, y adoptada por todos los escritores subsecuentes, necesariamente eliminar la variación de los precios y la divergencia de la oferta y la demanda e impone el vaciado de mercados a precios constantes como un postulado a priori. Se consagra en la forma matemática pura de la proposición dogmática y falsa de Jean-Baptiste Say de que la oferta crea su propia demanda. La competencia, el movimiento del valor excedente en busca de mayores ganancias está necesariamente ausente de los sistemas de ecuaciones simultáneas. El concepto científico normal de causalidad, como relación entre eventos que se suceden unos a otros en el tiempo es reemplazado con un concepto atemporal de determinación por un postulado matemático.

El formalismo necesariamente reemplaza el precio tal y como realmente existe –la tasa a la que se intercambian los bienes por dinero como mercancía distinta– por tasas de cambio determinadas previo e independiente del dinero, y por consiguiente haciendo imposible teorizar el dinero. El valor como relación social, la forma en que el trabajo humano se manifiesta en el intercambio, es reemplazado por un concepto fetichista de valor como una propiedad de las cosas determinada por la tecnología que las produce. Finalmente, nos proponemos mostrar que los conceptos resultantes no pueden expresar, ni explicar, al capital como valor que se expande a sí mismo, ni sobre todo la acumulación, la subordinación de todas las actividades humanas a la producción de plusvalor relativo.

Sobre la base de estos conceptos de valor, precio y determinación no marxistas, se ha rechazado la interpretación simple y transparente de Marx por tres generaciones de marxistas porque estos se han privado a sí mismos de los medios para hacer sentido de ella.

Descarga el texto completo en PDF. La psicopatología del Marxismo Walrasiano

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

Blog de WordPress.com.

Subir ↑