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Valor y precio: Una crítica de las pretensiones neo-Ricardianas

Valor y precio: 

Una crítica de las pretensiones neo-Ricardianas

Alan Freeman (Email: afreeman@iwgvt.org), RU

 24 de Noviembre de 2017

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Introducción

Michel Husson publicó originalmente este artículo de referencia en francés (Pérez, 1980) bajo el nombre de Manuel Pérez hace 35 años. Esta traducción provee a la audiencia angloparlante una contribución histórica para nuestra comprensión de la teoría del valor de Marx. Ofrece a la nueva generación de académicos marxistas una fuente que el marxismo académico ha rechazado, excepto por una tradición minoritaria en la que este artículo jugó un rol fundacional: la oportunidad de entender y aferrarse a la economía del propio Marx.

Mi objetivo en esta introducción es explicar, a dichos nuevos lectores, el rol clave que jugó el artículo de Husson. Apareció 9 años después de que Paul Samuelson (1971) pronunció el fracaso de la teoría del valor de Marx y 3 años después de que el marxista inglés Ian Steedman (1977) ratificara formalmente este veredicto. Husson estableció por primera vez y de muchas maneras la refutación más comprehensiva y concisa de estas pretensiones.[1]

Múltiples autores de la época, trabajando de manera independiente, llegaron a conclusiones similares y en 1995 se unieron para formalizarlas. Andrew Kliman propuso el término Interpretación Temporal y de Sistema Único (TSSI) de Marx para describir a esta escuela de pensamiento, usando el término interpretación ‘Simultánea y de Sistema Dual’ (SDI) para describir la interpretación empleada por Samuelson, Steedman y la mayoría de los marxistas académicos.

El trabajo de Husson era conocido para la mayoría de los primeros académicos de la TSSI, en especial los autores de Marx, Ricardo, Sraffa (Mandel y Freeman 1984) y por aquellos que subsecuentemente escribieron Marx y la Economía del no equilibrio (Freeman y Carchedi 1996), la primera declaración definitiva y en colaboración de la TSSI. Regularmente intercambiábamos material en francés, italiano y español y estábamos familiarizados con el artículo de Husson. No obstante, a diferencia de los trabajos de arriba, el artículo de Husson permaneció inasequible en inglés y virtualmente desconocido fuera de este círculo.

La crítica pionera de Husson enfrenta el punto de vista conocido como ‘Neoricardiano’. Esta postura, que aún domina el marxismo académico (Freeman, 2010) ha conducido a la mayoría de sus seguidores en 1980 a concluir que los argumentos económicos de Marx no resisten un examen crítico. Sin embargo, su juicio surgió de una lectura particular, o interpretación, de Marx –la SDI.

La diferencia entre una teoría y una interpretación es crítica, no obstante pobremente comprendida. La confusión comienza con el trabajo de Tugan Baranowsky (1905) proponiendo un método de equilibrio estacionario para calcular los valores y precios de producción, sobre el cual Bortkiewicz ([1906-1907] 1952, [1907] 1949) ofreció lo que él llamó una ‘corrección’ de Marx. El error de Marx, dice Von Bortkiewicz, era suponer que el valor y el precio se forman en una ‘sucesión’ de periodos. Famosamente, los precios y los valores de los ‘productos’ al final de cada periodo constituyen los precios de los ‘insumos’ del siguiente periodo. Esto corresponde a las relaciones normales del intercambio de mercado debido a que los vendedores reciben entonces el mismo dinero que pagan los compradores.

Sin embargo, Bortkiewicz argumentó que el precio del ‘producto’ de cada mercancía, que es el precio que posee cuando termina la producción, debe ser igual a su precio al inicio del mismo periodo, esto es, antes de que fuera producido. Si el valor se trata de la misma manera, esto da lugar a dos conjuntos de ecuaciones simultáneas, de las que valores, precios y tasa de ganancia se determinan ‘mutuamente’ en lugar de determinase ‘sucesivamente’:

Alfdred Marshall dijo una vez de Ricado: ‘Él no establece claramente, y en algunos casos él quizás no percibió claramente y de manera completa cómo, en el problema del valor normal, los múltiples elementos se gobiernan mutuamente y no sucesivamente en una larga cadena de causalidad’. Esta descripción aplica aún más a Marx…[quien] se aferró sostenidamente a la postura de que los elementos en cuestión deben verse en una cadena causal, donde cada enlace se determina, en su composición y magnitud, únicamente por los vínculos anteriores…La economía moderna comienza a liberarse gradualmente de este prejuicio sucesivista, el mayor mérito se debe a la escuela matemática dirigida por Léon Walras. (Von Bortkiewicz 1952: 23-24).

Como explica Husson, esta reformulación requiere que uno presuponga que la economía se encuentra en equilibrio y esto sólo puede ocurrir si los precios y los valores son constantes. ‘Presuponer’ no es una palabra ociosa. Si uno no sostiene que los precios son constantes durante cada periodo uno no puede escribir las ecuaciones de von Bortkiewicz y no puede calcular ni la tasa de ganancia, ni los precios, ni los valores. En resumen, ni siquiera sabemos qué son. El supuesto no es una simplificación, una primera aproximación o una opción. Si no la haces no tienes teoría.

Como explica Husson, si Marx pensaba como Bortkiewicz él tendría que haber presupuesto que la economía estaba en una estasis tan perfecta que nada podría perturbarla: la formulación clásica de la teoría del equilibrio general. Esto contradice categóricamente el rechazo enérgico y repetido de Marx a tal idea. El mismo hecho de que Bortkiewicz llame ‘corrección’ muestra que él comprendía que Marx no pensaba de esta manera.

La escena durante 70 años de marxismo académico fue establecida, sin embargo, por Paul Sweezy (1942), quien con una aprobación influyente del trabajo de Bortkiewicz realizó un cambio importante: él reinterpretó explícitamente a Marx como un teórico del equilibrio general. Por consiguiente, él sostenía que Marx, en realidad, no pensaba de la manera en que Bortkiewicz reconoció que no:

Para usar una expresión moderna, la ley del valor es esencialmente una teoría del equilibrio general desarrollada en primera instancia en referencia con la producción simple de mercancía y después adaptada al capitalismo. (Sweezy, 1968:53)

La contradicción con el rechazo explícito de Marx del equilibrio es suficientemente serio, pero aún más sus consecuencias. La lectura de Sweezy proveyó una capa de respeto por Marx, pero contenía una píldora envenenada: la teoría de Marx, reinterpretada así, no puede funcionar. Sus conclusiones no se desprenden de ella, volviendo su teoría ‘inconsistente lógicamente’. Así nació el mito de que ‘Marx es inconsistente porque olvidó transformar los insumos’.

Cuando Husson escribió, la consecuencia que más preocupaba a los marxistas era el infame ‘problema de la transformación’. A pesar de la complejidad matemática de la literatura, la cuestión subyacente es muy simple[2]: ¿es el trabajo la única fuente de valor y ganancia? La modificación de BOrtkiewicz impone una de las dos conclusiones, representada por sus dos ‘igualdades’:

La conclusión 1 se desprende si suponemos que el valor total de todos los bienes producidos en un único ‘periodo’[3] es igual a su precio total. En este caso, el plusvalor total no es igual a la ganancia total, lo que significa que existe una fuente adicional de ganancia, diferente del trabajo: la teoría de la explotación de Marx no es sostenible.

La conclusión 2 se desprende si mantenemos que el plusvalor total es igual a la ganancia total. En este caso, el valor total no es igual al precio total. Por tanto existe una fuente de valor distinta del trabajo y la teoría del valor de Marx no es sostenible.

Para resolver este enigma se debe abordar una cuestión adicional. Como Ramos-Martínez y Rodríguez-Herrera (1996) explican, una lectura consistente de Marx muestra que cuando se forma el valor de una mercancía, el valor transferido a ella por el capital constante consumido (‘insumos’) es el valor transformado de este capital después de la circulación.[4] En este sentido, el precio entra en la determinación del valor y el valor a su vez entra en la determinación del precio.[5] Este es el origen del término ‘sistema único’ en la ‘TSSI’.

Pero en los sistemas neo-Ricardianos no existe tal relación. Un conjunto de ecuaciones determina los valores y el otro determina los precios. Este es el origen del término ‘sistema dual’ en la ‘SDSI’. El resultado es el cargo ‘borrador’ de Samuelson: que escribe el sistema de valores de Marx, lo borra y después escribe el sistema de precios. Pero es Samuelson quien empuña el borrador cuando borra las propias soluciones de Marx. El problema es explicado claramente por Husson:

como Napoleoni (1972), citado por Benetti (1974), insiste: ‘En lugar de la transformación de los valores en precios, obtenemos un esquema que determina los precios independientemente de los valores’. Los precios de producción no son valores transformados y, a fortiori, la teoría del valor no puede adjudicarse explicar la determinación de la tasa de ganancia…no existe –excepto en casos especiales– alguna manera de obtener los precios de producción de los valores, esto es, alguna relación entre las variables o tasas relevantes. En especial, la ganancia total expresada en precios de producción no se puede conectar a la masa de plusvalor durante el periodo. La teoría Marxista del plusvalor como fuente de ganancia no sólo es innecesaria, sino también equivocada.[6]

‘En vista de estos resultados’, él prosigue a notar,

es perfectamente legítimo concluir como hacen los autores colectivos de ‘Valor, Precio y Realización’ (Auteur collectif, 1976-1977) que: ‘Consecuentemente, si con “ley del valor” entendemos una ley conforme a la cual, los precios de producción de las mercancías y la ganancia social se determinan directa o indirectamente por el contenido laboral de estas mercancías, entonces estamos afirmando un sinsentido’.

Técnicamente, el problema surge de la hipótesis del ‘sistema dual’ y no del simultaneismo como tal, aun cuando el sistema dual sólo puede existir con la interpretación simultánea. En consecuencia, ha surgido una rama de la teoría que los teóricos de la TSSI llaman como la ‘Interpretación Simultánea y de Sistema Único’ (SSSI) encontrada de manera más notable en los trabajos de Moseley (1993) y Wolff et al. (1982), un enfoque intermedio llamado la ‘Nueva Solución’ desarrollada de manera independiente por Foley (1982), Duménil (1980) y otros.

Estos autores rechazan el dualismo, pero utilizan sistemas de equilibrio. A diferencia de los autores de la SDSI, quienes ofrecen prácticamente ninguna evidencia para apoyar su lectura de Marx, y en realidad no encuentran motivo para hacerlo, los autores SSSI usualmente proveen cierta cantidad de evidencia hermenéutica.

¿Podemos saber a lo que Marx ‘realmente se refería’? Como Kliman (2007) hace notar, cuando los científicos sociales buscan determinar lo que realmente quiso decir un teórico, se dirigen a la evidencia de la escritura misma, aplicando el criterio objetico ‘¿nuestra interpretación le da sentido a la teoría?’ Husson provee una exegesis detallada de la propia derivación de Marx de los precios de producción, enfrentando los cargos de Bortkiewicz y mostrando que la ‘corrección’ no es necesaria.

Como él señala, en el temporalismo de Marx, el número de variables es mucho mayor que el número de ecuaciones, a diferencia de los sistemas simultáneos donde el salario es la única variable independiente. La teoría del valor de Marx sostiene una familia entera de teorías de la economía dependiendo de las relaciones causales introducidas posteriormente. Esto es lo que debería esperarse de cualquier sistema científico general.

Detrás de esto subyace más que un método de cálculo; la cuestión es el concepto de la determinación. En los sistemas temporales, los precios relativos sólo están plenamente determinados, en toda su complejidad, en la circulación. La teoría de Marx simplemente define aquellas leyes generales agregadas que aplican sin importar el resultado, y ni siquiera comienzan a pretender predecir cada precio individual: Ellas son un resultado, no una predicción. En contraste, los sistemas de ecuaciones simultáneos –incluyendo SDSI, SSSI, Nueva Solución y el Equilibrio General Neoclásico– permite, y fijan completamente, los precios que deben sostener un sistema completamente estático. Esto es más que una restricción severa: garantiza que estos precios jamás ocurrirán en la realidad. Por ejemplo, todas las tasas de ganancia deben ser iguales. Esto nunca ocurre, y las diferencias, que Marx llama ‘ganancia extraordinaria’ explican tales características fundamentales de la economía capitalista como intercambio desigual, cambio tecnológico y desigualdad.

La teoría del valor de Marx satisface así el requerimiento mínimo de cualquier teoría científica: puede representar todos los posibles estados de la realidad. Los métodos simultáneos no sólo son incapaces de esto, sino que incluso predicen magnitudes que no pueden ocurrir. Como explica Husson,

En cuanto la formalización matemática que se utiliza, las implicaciones de dicha propiedad no pueden ser subestimadas. El modelo neo-Ricardiano debe, por consiguiente, responder a las más absurdas de ellas. Es seguro que, ellas demuestran irrefutablemente que la teoría de Marx está completamente equivocada (y también superflua) –pero usando un modelo donde los altos hornos existen para toda la eternidad, mientras que las casas prefabricadas se han construido con los mismos métodos de producción durante milenios.

¿Dónde se encuentra la teoría ahora? La rueda ha girado otra muesca en tanto la teoría mainstream se vuelve cada vez menos capaz de explicar la actual depresión duradera y una nueva generación regresa a Marx por respuestas.  La dificultad que enfrentan es que el ‘Marxismo sin Marx es incapaz de proveer una explicación teórica rigurosa, o siquiera plausible, de lo que la mayoría de la gente puede ver directamente.

Ninguna teoría que presuponga el equilibrio puede explicar la crisis por la simple razón de que debe comenzar asumiendo que la economía se reproduce perfectamente. La crisis capitalista es así, por definición, imposible: para ser preciso, sólo podría ocurrir si fuera provocada por algún factor externo a la economía capitalista misma.

El primer presentimiento de este impasse provino del trabajo del marxista japonés Nobuo Okishio (1961) respecto a la Ley de la Tendencia Decreciente de la Tasa de Ganancia (LTRPF por sus siglas en inglés).[7] La lógica de Okishio mostró que si uno interpreta la teoría del valor de Marx como la solución de un conjunto de ecuaciones simultáneas, la LTRPF no puede deducirse de esta teoría.

Esto conduce directamente de regreso a la cuestión de la interpretación. Okishio sólo prueba el error de Marx si también se prueba que la teoría de Marx debe interpretarse como un conjunto de ecuaciones simultáneas. Si interpretamos la teoría de Marx de esta manera, encontramos que la tasa de ganancia no puede caer, el dinero es irrelevante (el famoso ‘velo’ de los cásicos) y la crisis es imposible. Esto no tiene sentido con el resto de la teoría de Marx. Si, por otro lado, la interpretamos como propone Husson, como un conjunto de ecuaciones en diferencia produciendo una trayectoria en el tiempo, encontramos que todas sus conclusiones principales fluyen de una manera simple pero matemáticamente rigurosa de la teoría interpretada de esta manera. El criterio lógico, científico y hermenéutico que se ha desarrollado durante muchas décadas nos dice que la interpretación de Husson es mucho más probable que sea válido.

Okishio mismo no aceptó la implicación que los marxistas occidentales sacaron de él: que Marx no tenía teoría de la crisis. Además, él identificó muy claramente la naturaleza restrictiva de su conclusión en un comentario raramente citado por aquellos quienes consideran al teorema una prueba concluyente del error de Marx:

Mi teorema, el famoso teorema de Okishio, es un resultado de estática comparativa. Por consiguiente, no tiene un significado realista si la competencia de los capitalistas no establece un nuevo equilibrio…Mucha gente ha criticado el Teorema de Okishio (Okishio, 1961). Estas críticas no me han convencido. Sin embargo, ahora pienso que mis supuestos eran inapropiados.

Los marxistas occidentales recibieron el ‘Teorema de Okishio’ de manera diferente y entró a la literatura como una ‘prueba’ de que la LTRPF de Marx no podría ser lógicamente cierta. Este es el tema de una refutación principal por Kliman (1988), generalizada por Freeman (1996) y Ramos (1997).

El artículo de Husson no sólo contiene la reconstrucción lógica de Marx sobre la base de la cual esta refutación se hace posible, sino que reconstruye claramente, en el propio marco de Marx, las categorías esenciales requeridas para hacerlo: el de la composición orgánica, tasa de ganancia, en realidad, del valor mismo. El servicio que brinda en este respecto, aunque el artículo está dirigido a la transformación en lugar de la LTRF, es muy importante.

Un último punto concierne a la pregunta vital del desarrollo de la teoría. Los ciudadanos del planeta tierra necesitan desesperadamente una explicación teórica rigurosa y empíricamente sólida de lo que realmente está pasando. Esto, nos encontramos cada día que pasa, es posible únicamente con base en las leyes de la economía política que descubrió Marx, cuyo acceso ha sido bloqueado por los mismos Marxistas. Sin embargo, la TSSI, precisamente porque es una interpretación y no una teoría, no provee en sí misma esta explicación. De hecho, Marx mismo no podría haber esperado proveer una explicación completa de lo que estaría pasando después de 130 años. Es tarea de las generaciones actuales desarrollar estas teorías. Precisamente por esta razón, los escritores de la TSSI difieren con la explicación real de los eventos;[8] lo que está involucrado es el desarrollo de la teoría, no la promulgación de una doctrina. El punto es que tal exploración teórica únicamente se vuelve posible cuando Marx y la teoría económica son liberados de las frías manos del pensamiento del equilibrio. La contribución de Husson, como toda la de la academia TSSI, es volver a hacer posible la teoría.

Treinta y cinco años han pasado desde que este artículo estableció la plena viabilidad y validez de todos los elementos de la teoría de Marx requeridos para entender la crisis; en ese tiempo, tristemente, la mayoría de los Marxistas casi no han aprendido algo de ella. Bajo los martillazos de la crisis actual, la locura de tal ignorancia es más clara con cada día que pasa. Ojalá, al hacerla asequible para una nueva generación, Capital and Class ayudará levantar el peso de todas las generaciones muertas que aún, como Marx (2008 [1852]) observó, aun pesan en los cerebro de los vivos como una pesadilla.

[9]

 

Agradecimientos

Me gustaría agradecer la ayuda de Alejandro Ramos y Nick Potts por su útil ayuda. Todos los errores son por supuesto propios.

 

Notas

[1] Murray (1973) provee perspectivas clave para esta respuesta.

[2] En esta controversia, la sofisticación matemática ha servido tres propósitos oscurantistas: establecer autoridad no ganada basada en presunta especialidad, intimidar al lector y probar que Marx, el autor de los Manuscritos Matemáticos (Marx 2012) no sabía matemáticas. El problema no es, sin embargo, ‘matemáticas o no matemáticas’ sino ‘buenas o malas matemáticas’. Las matemáticas dinámicas explican los hechos; las matemáticas estáticas no.

[3] Von Bortkiewicz hace múltiples supuestos adicionales muy complejos para tratarlos aquí en una breve introducción, incluyendo la afirmación, tomada de Tugan Baranowsky, de que todo el capital rota exactamente 1 año exactamente en el mismo momento –generando una categoría entera de confusión futura sobre las leyes que gobiernan la acumulación de capital.

[4] El dinero se conecta con el tiempo de trabajo a través de la variable que, siguiendo a Ramos (1997), designan como Expresión Monetaria del Tiempo de Trabajo (MELT).

[5] Este razonamiento no es circular, como Joan Robinson (1942) sugiere, porque cada determinación ocurre en un punto diferente en el tiempo y por un mecanismo diferente –justo como la lluvia entra a la determinación de los niveles de agua cuando cae, la cual a su vez entra en la determinación de la lluvia cuando se evapora.

[6] Potts y Kliman (2015) reproducen y comentan sobre el ‘no debate’ en Capital & Class entre Kliman y Freeman y Mohun y Veneziani sobre la teoría de la ganancia con base en la explotación de Marx.

[7]  Ver Heinrich 2013, Kliman et al. 2014 y Carchedi y Roberts (2013), para la discusión más reciente de este tema debatido fuertemente.

[8] Ver, por ejemplo, Kliman (2012), Carchedi y Roberts (2013) Freeman (2014) y Potts (2011).

[9] En resumen, ‘transformar’ de valores a precios puede describirse lógicamente como el siguiente procedimiento: (1) Escribir las relaciones de valor, (2) tomar un borrador y borrarlas y (3) finalmente escribir las relaciones precio, completando así, el famoso proceso de transformación.

  

Referencias

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El fascismo de la lengua: las reglas y el poder

Patricia G. Zamudio

A veces pensaríamos que uno de los ámbitos donde más “libres” somos en el lenguaje: podemos expresarnos como deseemos para comunicar un mensaje, sin embargo, la lengua es uno de los entramados sociales donde se ponen en juego muchas cosas.

Una lectura de la Lección inaugural de Roland Barthes nos ayuda a visualizar esos elementos “ocultos” en el uso cotidiano de la lengua de los que somos presas. En este texto Barthes comienza por aclarar que las dualidades significante-significado que refiere al modelo lingüístico de Saussure, así como diacronía y sincronía que remite a la historia son importantes para poder entender qué es el estrucutralismo (escuela dominante en ese entonces para el análisis de la lengua), que dicho  sea de paso no considera como escuela o teoría, sin embargo, dicho análisis no es útil para poner en relieve ¿por qué  se puede decir que la lengua es fascista?. Seguir leyendo “El fascismo de la lengua: las reglas y el poder”

Breve nota sobre la lucha de contrarios

Patricia G. Zamudio

Bien sabido es que Marx afirmaba que la historia se mueve por la “lucha de contrarios” pero esta afirmación necesita que nos remontemos hacia un campo de conocimiento del cual Marx era especialista: la Filosofía.

En la Antigua Grecia los primeros filósofos se preguntaban, no sin poca importancia, ¿cuál es el componente esencial de todas las cosas? Algunos como Tales de Mileto afirmaban que era el agua, porque el agua tiene capacidad de transformación, cuando los seres humanos mueren se “secan” y porque el semen está conformado por ella. Para Anaxímenes el principio de todo era el aire, ya que no se ve, puede acomodarse a cualquier espacio, se enfría, se condensa, se calienta y da lugar a las nubes, puede producir montañas y tierra.

Para Anaximandro la respuesta era el apeiron, que tenía como característica ser indefinido, informe, indeterminado e infinito, del apeiron surge lo definido y lo finito en pares de contrarios,  y cuando las cosas finitas mueren regresan ahí.

anaximandro

Según Anaximandro toda la realidad de explica por la lucha de contrarios, esta es la primera concepción dialéctica del universo: todo está en continuo movimiento por la lucha de contrarios, consideraba también que el movimiento de la realidad es cíclico.  Si le preguntásemos ¿cómo surgen las cosas del apeiron? respondería que en pares de contrarios, y ¿qué permite su funcionamiento? el movimiento.

Podemos destacar de lo anterior que el conocimiento no es eterno ni inmutable. Con lo expuesto hasta aquí, quizá la próxima vez que pensemos en la concepción dialéctica de Marx le hagamos un espacio en la memoria a Anaximandro.

 

La renta diferencial de la tierra y la degradación del suelo

La renta diferencial de la tierra y la degradación del suelo

José Carlos Díaz Silva

Introducción.

La teoría de la renta, expuesta por Karl Marx (1981), en el tomo tercero del capital representó un avance importante en términos de la distribución del excedente económico entre los capitalistas, a su vez, significó una superación de los enfoques previos de Thomas Malthus y David Ricardo (Fine y Saad-Filho, 2013, Capítulo XIII). El desarrollo que hace Marx está sustentado por un lado en su teoría del valor trabajo y por otro, de la exposición que hace sobre los precios de producción. Esta teoría ha sido desarrollada por muchos autores y ha ayudo a explicar cuestiones puntuales, del desarrollo agrícola y de las cuestiones del campesinado[1]. Considerando la escisión que existe entre la propiedad de la tierra y el usufructo directo de esta, genera la existencia de una plusganancia que va a parar a manos del dueño de la tierra (terrateniente), debido a que el suelo existe en cantidades limitadas y no es reproducible a voluntad del ser humano.

 De la ruptura entre la propiedad de la tierra y el usufructo de esta, bajo el contexto del capitalismo, la degradación del suelo se presenta como un fenómeno ajeno al modo de producción, es parte de la contradicción existente entre el valor de uso y el valor de cambio; esta es la base de la continua degradación de la fertilidad de la tierra. A pesar de que este es un problema que puede derivarse directamente del planteamiento de Marx, muchos autores, al hablar de la renta de la tierra, solamente se limitan a considerar el aspecto distributivo  que esta tiene sobre la plusvalía producida y el efecto pernicioso que puede tener sobre la acumulación general de capital. Las consecuencias ambientales son dejadas de lado. Un grupo de autores (Foladori, 2009; Foster 2002 y 2013; Burkett, 1999), a través del concepto de metabolismo de la naturaleza, tratan de exponer cómo la escisión entre la propiedad de la tierra y su explotación económica genera un desequilibrio ambiental, que culmina con la continua degradación del suelo, además de acarrear más problemas ecológicos.

El trabajo está consta de tres partes, en la primera parte exponemos sucintamente la teoría de la renta de Marx (en este trabajo solamente abordaremos el problema de la renta diferencial), centrándonos en el aspecto distributivo de esta, como comúnmente se hace. En la segunda parte, hablamos de cómo el concepto mismo de renta ayuda a entender la degradación del suelo, o de cómo la degradación del suelo en el capitalismo es consecuencia de la ruptura metabólica entre el ser humana y la naturaleza. En la tercera parte concluimos.

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La relación locura-literatura según Foucault

Patricia G. Zamudio

Introducción       

En el presente trabajo  trataremos de abordar la relación entre locura y literatura que ha establecido Michael Foucault, necesitando para ello hacer una revisión de su pensamiento, por tal motivo, en la primera parte se hace un breve recorrido por las ideas más sobresalientes al respecto. La segunda parte presenta una exposición del texto “La locura, la ausencia de obra”, para finalmente recoger en la última parte las conclusiones del trabajo.

             Foucault (1926-1984)  se ha configurado como un pensador de suma importancia no solamente en el ámbito filosófico, también es un referente en otros campos del conocimiento: psicología, historia, política, por mencionar algunos.

            De sus datos biográficos Minello Martini (1999) menciona que nació en el seno de una familia burguesa en Francia en el año de 1926. Entre los movimientos socio-políticos entre los que se desenvuelve su vida se encuentran: la coalisión de partidos políticos de izquiera, la Guerra Civil Española, los conflictos de su país con Alemania por los territorios fronterizos de Alsacia y Lorena, así como la Segunda Guerra Mundial. También hace notar que predominan en el ambiente filosófico en los años que van del 45 al 60  las fenomenologías y el hegelianismo y a partir del 60 hay un predominio del estructuralismo, además, permeaba en el ambiente el legado de Kant, así como el de Descartes.

            Minello también considera de vital importancia el surgimiento de esta nueva manera de hacer historia: la escuela de los Annales, que tiene una postura más social, que amplía sus límites para incluir otras disciplinas en su análsis: como la economía o la política, por mencionar algunas.

            En un inicio los estudios de Foucault se enfocan en el análisis de los lugares de exclusión, como la locura, la psiquiatría, las prohibiciones. Trata de investigar cómo es que se van construyendo distintas epistemes, cómo los discursos contruyen ciertos objetos y sujetos. En una etapa posterior de su pensamiento se ocupa de las relaciones de poder y los códigos de conducta.

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¿El poder del discurso o el discurso del poder?

Patricia G. Zamudio

Uno de los lugares donde en ocasiones pensamos que tenemos libertad de acción, de decir o hacer, es en el lenguaje, no obstante, es uno de los campos donde también se encuentran inmersas relaciones de poder.

            Usualmente tendemos a relacionar el poder con aspectos económicos, políticos o sociales, sin embrago, hay otros aspectos que están inmersos en él y que son (en algunos casos) menos evidentes como el discurso. A este respeto Michael Foucault dedica un análisis en El orden del discurso, poniendo de manifiesto todos estos mecanismos de poder que operan en el discurso de manera interna y externa a él.

          

         Es menester tomar en cuenta que las relaciones de poder implican una relación donde las partes involucradas no están en el mismo nivel, es decir, no están en condiciones de igualdad sino que existe una parte dominante y una dominada.

      Foucault señala que no es posible la plena libertad en las cuestiones del discurso: existen normas que rigen qué se dice, cómo y en qué circunstancia, estos mecanismos responden a tres motivos; el poder, el peligro y la reducción de incertidumbre.

            Los mecanismos por los cuales se hacen presente dichas normas se encuentran en:

 1) Los procedimientos de exclusión, que tienen como característico el ser exógenos

1.1) Lo prohibido: debido al tabú, al ritual o a la condición privilegiada de quien habla

1.2) Separación de la locura: el discurso tildado como locura o asignado a esta categoría usualmente es rechazado

1.3) Voluntad de verdad: aquí se encuentra lo que se considera verdadero y lo que es catalogado falso, ambos tienen un carácter histórico, modificable, se reproducen institucionalmente y se refuerzan a través de ciertas prácticas, se “libra del deseo y libera el poder”

2) Procedimientos internos, es decir, son parte del discurso (el autor también los llama “principios de enrarecimiento del discurso”)

2.1) Comentario, señala el autor que los comentarios llegan a ocupar el lugar de las obras

2.2) La figura del autor: debido a la cantidad de significaciones que se despliegan

2.3) La disciplina a la que pertenece el discurso, pues constituye un conjunto de definiciones y reglas

3) Condiciones de utilización del discurso

3.1) El ritual: define la cualidad de quien habla

3.2) “Las sociedades de discurso”: que lo hacen circular entre quienes forman parte de ella

3.3) La doctrina: condiciona el tipo de enunciación

3.4) La educación: que reproduce relaciones de poder, discursos y saberes

            Lo anterior responde a la identificación de los tipos de mecanismos por los cuales se ponen cotos y reglas al discurso. Es así como se pone en evidencia que el discurso no es inocente, que hay relaciones de poder inmersas en él, y que existen una gran cantidad de formas en la cuales éste es normado que no son tan visibles.

            Se pone de manifiesto que la “verdad” y los conceptos son variables de una época a otra y de una sociedad a otra, que hay modelos epistémicos diferentes, que operan de diversas maneras, y esto desenmascara el naturalismo que tenemos de las cosas, porque en resumidas cuentas: el discurso tiene efectos.

Bibliografía

Michael Foucault, “El  orden  del  discurso”,  en  L.  Weinberg, Metodología  crítica: Antología de lecturas, SUAFyL, México, 1997.

APRENDIENDO DE QUIENES HACEN HISTORIA: BOLCHEVISMO, BOLIVIARANISMO Y EL LEGADO DE HUGO CHÁVEZ

APRENDIENDO DE QUIENES HACEN HISTORIA: BOLCHEVISMO, BOLIVIARANISMO Y EL LEGADO DE HUGO CHÁVEZ

Alan Freeman

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

 

La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante

– Søren Kierkegaard

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Resumen

Esta es una versión previa a la de un artículo publicado por la revista ‘América Latina XXI’. Fue producido originalmente como un tributo a Hugo Chávez y una reflexión crítica sobre su recepción fuera de Venezuela con motivo de su muerte.

Códigos JEL: B50, B00, O10

Palabras clave: Chávez, Venezuela, Bolivarianismo, Bokchevismo

 

Aprendiendo de la historia

Estaba en Argentina durante el golpe de estado de Abril de 2002 en Venezuela, mientras que las masas de gente traicionada luchaban con las consecuencias del colapso del peso en Enero de 2002. Alrededor de mí todos sabían que dos países, en polos opuestos del continente, estaban unidos en una lucha que cambiaría el mundo. Nadie dudaba que el cambio sería para bien.

Regresando a Inglaterra fue como volver a la Edad de Piedra. El golpe de estado había provocado la explosión de este escepticismo cultural que la gente acomodada reserva para esos momentos en que los pobres hacen historia. La intelectualidad liberal describió ávidamente, como si fueran hechos de la línea frontal en la Guerra por la Civilización, los delirios de los golpistas que habían conspirado para derrocar un gobierno democrático por medio de la fuerza y el asesinato de su presidente electo. Al otro lado, la clase media progresiva de Latinoamérica honestamente intentó convencerme que Chávez era ‘sólo otro Caudillo’, mientras que la izquierda británica ofreció lecturas piadosas sobre las clases, los peligros del tercermundismo y las distracciones del cripto-comunismo.

La derrota del golpe de estado no dejó lugar a la duda sobre la naturaleza del proceso, ni sobre la dirección que estaba tomando su liderazgo. La constitución Bolivariana estableció libertades y derechos que ninguna dictadura podría cumplir; cuando la población eligió un gobierno que pretendía implementarla, las clases dominantes respondieron movilizando a la clase media privilegiada para derrocarlo. Chávez respondió mostrando que arriesgaría su vida en lugar de traicionar a su pueblo, y el pueblo se movilizó para derrotar el golpe de estado. Esta era sin lugar a dudas un proceso revolucionario dirigido por un liderazgo revolucionario.

Y como Luis Bilbao (2013) explicó lúcidamente, Chávez traía vida a la comprensión histórica que encontramos en los escritos de grandes líderes revolucionarios como Lenin, Trotsky, Mao, Fidel, Che, Ho Chi Minh, Vo Nguyen Giap, y las revoluciones a las que condujeron. Así que ¿era tan difícil para la ‘izquierda’ apoyar ese evidentemente proceso socialista? ¿Por qué los escritores de historia, con pocas excepciones, tienen tantos problemas entendiendo a quienes la hacen?

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EL CAMINO A LA SERVIDUMBRE DE MERCADO ¿Por qué la economía no es una ciencia y cómo arreglarlo?

EL CAMINO A LA SERVIDUMBRE DE MERCADO

¿Por qué la economía no es una ciencia y cómo arreglarlo?

Alan Freeman, Universidad Metropolitana de Londres

afreeman@iwgvt.org

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

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RESUMEN

Este artículo presentado en la conferencia de la Iniciativa Postglobalización en Mayo de 2013 en Moscú trata con la función de la economía en el orden mundial moderno. Buscar explicará cómo, en tanto que profesión (sin exceptuar notables excepciones individuales), la economía ha fallado en predecir la crisis que comenzó en 2007; porqué falló en prever su amplitud y profundidad y por qué no propone soluciones que podrían traerla a un final.

El artículo desafía la afirmación más fundamental de la economía, que se conduce a sí misma como una ciencia, argumentando que en realidad se comporta como un sistema religioso al tomar y justificar decisiones políticas cuya creencia principal es la perfección del mercado: la noción de que la combinación de propiedad privada en la producción con mercantilización universal no sólo es óptima sino que no puede fallar.

El artículo propone una concepción radicalmente nueva sobre la labor ética de los economistas al resistir la falsedad, lo cual puede hacer conduciéndose como una ciencia pluralista. Para este objetivo, el artículo introduce una distinción entre dos funciones del conocimiento: su función exotérica por medio de la cual, la sociedad busca controlar la naturaleza; y su función esotérica, la cual organiza dentro de una estructura racional, sistemas de leyes, éticas, moralidades y las relaciones entre ellas.

En la ciencia, la exotérica predomina sobre la esotérica. En la religión ocurre el caso contrario. Esto explica la verdadera función de la economía, que es un sistema normativo disfrazado con el principio primario de perfección del mercado. Sus prescripciones se derivan no del método científico normal de probar una variedad de teorías contra la evidencia, sino de la elevación de un supuesto en un dogma inobjetable. Opera como un cuerpo monotéorico de conocimiento donde, en cualquier momento y enfrentando cualquier problema, sólo hay una única respuesta, negando así a los usuarios de la economía el derecho democrático y científico básico de elegir entre una variedad de respuestas sobre la base de sus propias evaluaciones tanto de la evidencia como de las presuposiciones de las teorías de las que se deducen respuestas prospectivas.

El mecanismo primario de su función religiosa reside por tanto en sus métodos de selección teórica: permite la promulgación y el desarrollo únicamente de aquellas teorías que dan lugar a predicciones consistentes con el dogma de la perfección del mercado.

Está construida para suprimir cualquier cuerpo teórico que conduzca a conclusiones inconsistentes con el supuesto de perfección de mercado, destacables entre ellos teorías como las de Marx y Keynes, las cuales demuestran que el sistema de mercado es contradictorio en sí mismo –esto es, que actúa socavando sus propias bases para su existencia. Lo más probable es que mientras una teoría lleve a conclusiones como esas sea más fuertemente suprimida.

En consecuencia, aquellas teorías que escapan la red supresora de la economía son precisamente aquellas donde el orden social actual es presentado no sólo como óptimo, sino como natural, inevitable y eterno.

La interferencia con este mercado se vuelve entonces un crimen en contra de la naturaleza. Todos los beneficios privados de los propietarios se vuelven un resultado de las fuerzas naturales: son ricos porque la naturaleza tenía la intención de que lo fueran. Cualquier política diseñada para contrarrestar o superarlas está equivocada. En una palabra, la naturaleza, ha sido entronizada como un Dios, al excluir a los humanos de la Naturaleza.

Utilizo el término servidumbre de mercado para caracterizar a este sistema porque elimina la elección del terreno. La acción humana se designa como un crimen contra la naturaleza. Hayek y sus seguidores, en su artículo, se equivocaron volver de esto todo un tema al afirmar que la ‘servidumbre’ proviene de interferir con el mercado. Pero en realidad ellos proponen que el único camino abierto para la humanidad es someterse al mercado. Su libertad es la del esclavo que acepta su destino. No tenemos elección sino lo que orden el mercado. La economía, tal cual la conocemos, es la manifestación teórica perfecta de esta doctrina, igual que el catolicismo medieval tardío era la manifestación perfecta de la doctrina de la sumisión al orden aristocrático y monárquico.

El artículo analiza los dos mecanismos principales por los que, la profesión de la economía ha llegado a este punto: selección por conformidad y deslegitimación institucional, y brevemente esquematiza cómo el ‘pluralismo ascertivo’ podría, si se aplica sistemáticamente, restablecer el estudio de la economía política al estatus de ciencia.

Las diapositivas y el video de la presentación, así como la discusión, se hará disponible por medio del link a este artículo. https://londonmet.academia.edu/AlanFreeman

 

Códigos JEL: B1, B4, B5

Palabras clave: Valor, precio, dinero, trabajo, Marx, MELT, Okishio, TSSI, temporalismo, tasa de ganancia.

 

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¿Como acelerar el crecimiento económico de México?

Arturo Alvarez

Durante los últimos años, la tasa de crecimiento de la economía mexicana se ha ralentizado consecuencia de factores internos y externos, tales como mal diseño y deficiente implementación de políticas macroeconómicas, periodos de crisis generadas internamente, pero también venidas del exterior.

Dicha tasa ha sido baja con respecto a otras economías del mismo tamaño a nivel internacional, pero también y más importante aún  porque ha sido insuficiente para absorber la mano de obra desocupada provocando así un persistente desempleo con todas las consecuencias sociales que se conocen.

El gobierno ha implementado políticas que en el discurso tienen como objetivo fomentar el empleo y el crecimiento del producto nacional, sin embargo las medidas tomadas han sido comúnmente extraídas del pensamiento ortodoxo, las cuales operan con mecanismos de ajuste vía salarios las cuales no han tenido los resultados esperados y en la mayoría de los casos han tenido consecuencias perniciosas para los grupos de ingresos bajos y una constante precarización de los trabajadores.

En este contexto se abre la posibilidad de aportar soluciones desde un punto de vista heterodoxo, en específico desde la visión de Michal Kalecki, la cual considera variables relevantes y realistas además de introducir perspectivas adecuadas para la realidad actual, asimismo, los supuestos en los que se sustenta su planteamiento teórico corresponden de manera más cercana a este contexto, permitiéndonos responder la pregunta ¿cómo se podría acelerar el crecimiento económico de México?

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