De regreso al Siglo 19, los negocios como siempre: ¿una sorpresa?

Nick Potts              Nick.Potts@Solent.ac.uk

Traducido por A. Sebastián Hdez. Solorza

 

 

Resumen

Explicamos cómo la teoría de la determinación del valor de las mercancías de Marx por el tiempo de trabajo lo lleva a predecir crisis recurrentes, momentos de auto-destrucción ocurrirá en el capitalismo a través de una tendencia de la tasa de ganancia a caer en términos del tiempo de trabajo conforme crece la economía. Posteriormente exploramos cómo pensaba Marx en el siglo 19 que al final del auge de superabundancia de capital eleva la especulación en capital ficticio (acciones, futuros, etc.). Con superabundancia de capital Marx se refiere al capital/ganancia que las empresas no quieren invertir productivamente debido a una rentabilidad en deterioro en términos de tiempo de trabajo. La burbuja de capital ficticio no es una burbuja accidental aleatoria, sino que se basa en el comportamiento tendencial de la economía productiva. La burbuja debe romperse inevitablemente y ocurre la crisis aparentando ser exclusivamente una crisis financiera. Recordamos cómo Grossman repte el argumento de Marx en 1929, prediciendo una gran crisis en los Estados Unidos. Finalmente modelamos el concepto de superabundancia de capital. Nuestro modelo muestra cómo la inflación distorsiona las apariencias superficiales, pero no detiene la situación subyacente en términos de tiempo de trabajo de manifestarse en la superficie a través de que el retorno a la inversión en capital ficticio creciendo en los auges eventualmente supera el retorno de la inversión productiva.

Palabras clave: Marx, Grossman, Teoría del valor, superabundancia de capital, crisis.


 

Introducción

Estoy harto de escuchar las explicaciones confusas y ad hoc de los economistas sobre la crisis actual. Ellos han construido sus reputaciones utilizando modelos de equilibrio atemporales de la economía, los cuales asumen, en lugar de probar, los mercados ‘eficientes’. Tales parábolas claramente se han vuelto importantes para difundir la ‘iglesia’ del libre mercado, pero ¿por qué habríamos de hacerles caso a tales economistas cuando introducen artificialmente la dinámica del mundo tal como lo vivimos? Necesitamos un análisis más profundo sin equilibrio que reconozca que a pesar de que los mercados pudieran ser ‘eficientes’ periódicamente se autodestruirán. Esto es precisamente lo que Marx planteó explicar en El Capital; cómo la emocionante dinámica del sistema de mercados tiene tendencias subyacentes inherentes, incluyendo fundamentalmente una tendencia a la crisis.

Marx criticó a los economistas de su época por estar obsesionado con las apariencias superficiales, modelando la economía puramente en términos físicos, o como los economistas lo llaman actualmente: términos ‘reales’. Para adentrarse por debajo de la superficie, siguiendo a Smith y Ricardo, Marx trabajó en términos del tiempo de trabajo. Es su teoría de la determinación del valor de las mercancías por el tiempo de trabajo que condujo a Marx a predecir crisis recurrentes, momentos de auto-destrucción que inevitablemente ocurrirán en el capitalismo a través de una tendencia de la tasa de ganancia a caer en términos de tiempo de trabajo conforme crece la economía. Kliman (2007) señala cuántos economistas ‘Marxistas’ han olvidado esto al aplicar retrospectiva e inapropiadamente el enfoque convencional del equilibrio/simultáneo a Marx.

Como es una tendencia, Marx no dice que la tasa de ganancia caerá suavemente ‘visiblemente’ en todos los auges, existen contra tendencias, y debemos recordar que Marx habla en términos de tiempo de trabajo y no términos nominales o ‘reales’ monetarios. Marx (1981) explica cómo en el Siglo 19, al final de los auges, la superabundancia de capital impulsa la especulación en capital ficticio (acciones, futuros, etc.). Con superabundancia de capital Marx se refiere a que las empresas no quieren invertir el capital/ganancias productivamente debido a la rentabilidad deteriorada en términos de tiempo de trabajo. Este deterioro puede ocultarse en la superficie por la inflación de los precios relativos de las mercancías en relación a sus valores en tiempo de trabajo decrecientes y por la inflación del ‘valor’ del capital ficticio que produce la superabundancia de capital. Por consiguiente, el problema de rentabilidad que subyace a la economía ‘real’ simplemente se manifiesta en la superficie con la inversión en capital ficticio que parece ofrecer un retorno más alto que la inversión productiva. La burbuja de capital ficticio debe, inevitablemente, estallar y surge la crisis, aparentando ser una crisis puramente financiera.

Grossman (1929), escrito en 1928, repite este argumento para predecir confiadamente una gran crisis financiera y depresión en los EUA. El hecho de que por primera vez en mi tiempo de vida el RU haya ‘inesperadamente’, y no por una acción planeada del gobierno por el combate a la inflación, haya caído en recesión/crisis me prueba cuán significativamente se ha movido el RU en la dirección de un mercado libre, de regreso a sus raíces del Siglo 19. Toda esa economía del libre mercado sí tuvo un efecto, pero ninguno que los economistas del libre mercado puedan esperar entender.

 

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