Patricia G. Zamudio

Uno de los lugares donde en ocasiones pensamos que tenemos libertad de acción, de decir o hacer, es en el lenguaje, no obstante, es uno de los campos donde también se encuentran inmersas relaciones de poder.

            Usualmente tendemos a relacionar el poder con aspectos económicos, políticos o sociales, sin embrago, hay otros aspectos que están inmersos en él y que son (en algunos casos) menos evidentes como el discurso. A este respeto Michael Foucault dedica un análisis en El orden del discurso, poniendo de manifiesto todos estos mecanismos de poder que operan en el discurso de manera interna y externa a él.

          

         Es menester tomar en cuenta que las relaciones de poder implican una relación donde las partes involucradas no están en el mismo nivel, es decir, no están en condiciones de igualdad sino que existe una parte dominante y una dominada.

      Foucault señala que no es posible la plena libertad en las cuestiones del discurso: existen normas que rigen qué se dice, cómo y en qué circunstancia, estos mecanismos responden a tres motivos; el poder, el peligro y la reducción de incertidumbre.

            Los mecanismos por los cuales se hacen presente dichas normas se encuentran en:

 1) Los procedimientos de exclusión, que tienen como característico el ser exógenos

1.1) Lo prohibido: debido al tabú, al ritual o a la condición privilegiada de quien habla

1.2) Separación de la locura: el discurso tildado como locura o asignado a esta categoría usualmente es rechazado

1.3) Voluntad de verdad: aquí se encuentra lo que se considera verdadero y lo que es catalogado falso, ambos tienen un carácter histórico, modificable, se reproducen institucionalmente y se refuerzan a través de ciertas prácticas, se “libra del deseo y libera el poder”

2) Procedimientos internos, es decir, son parte del discurso (el autor también los llama “principios de enrarecimiento del discurso”)

2.1) Comentario, señala el autor que los comentarios llegan a ocupar el lugar de las obras

2.2) La figura del autor: debido a la cantidad de significaciones que se despliegan

2.3) La disciplina a la que pertenece el discurso, pues constituye un conjunto de definiciones y reglas

3) Condiciones de utilización del discurso

3.1) El ritual: define la cualidad de quien habla

3.2) “Las sociedades de discurso”: que lo hacen circular entre quienes forman parte de ella

3.3) La doctrina: condiciona el tipo de enunciación

3.4) La educación: que reproduce relaciones de poder, discursos y saberes

            Lo anterior responde a la identificación de los tipos de mecanismos por los cuales se ponen cotos y reglas al discurso. Es así como se pone en evidencia que el discurso no es inocente, que hay relaciones de poder inmersas en él, y que existen una gran cantidad de formas en la cuales éste es normado que no son tan visibles.

            Se pone de manifiesto que la “verdad” y los conceptos son variables de una época a otra y de una sociedad a otra, que hay modelos epistémicos diferentes, que operan de diversas maneras, y esto desenmascara el naturalismo que tenemos de las cosas, porque en resumidas cuentas: el discurso tiene efectos.

Bibliografía

Michael Foucault, “El  orden  del  discurso”,  en  L.  Weinberg, Metodología  crítica: Antología de lecturas, SUAFyL, México, 1997.

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