Patricia G. Zamudio

Usualmente pensamos en lo grotesco con desdén, con un poco de asco, llegan a nuestra mente imágenes que incomodan, elementos negativos son los que predominan en la connotación de la palabra, sin embargo es necesario volver los ojos a la Historia para comprenderlo mejor.

            El uso de la palabra “grotesco” comenzó en el Renacimiento por ser éste contrario al canon estético predominante de un cuerpo simétrico, perfecto, acabado y aislado de las funciones vitales del ser humano: la fertilidad, el nacimiento, la vejez, la muerte. Esta denominación remite necesariamente a Mijail Bajtin[1]: filósofo y teórico de la lengua. En una de sus principales obras; La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento explica la importancia y la “evolución” de la misma. En los siguientes párrafos explicaremos de manera sucinta lo que Bajtin expone sobre el tema.

A-Village-Fair

            En el centro de la discusión se encuentra la cultura cómica popular, menciona el autor que generalmente el estudio de lo popular se ocupa sólo de una parte de éste, la risa es sobre todo lo menos estudiado. Señala además, que se ha estudiado de forma errónea a ésta porque se le mira de forma anacrónica, es decir, miramos con ojos actuales las cuestiones del pasado sin situarlas espacial y temporalmente, lo cual imposibilita dimensionar de manera correcta su papel en el contexto medieval y renacentista, en este punto espacio-temporal la risa es antípoda de la  “cultura oficial”.

            Las formas que adoptaba la risa eran múltiples, sin embargo, es posible organizarlas como sigue:

  • Formas y rituales del espectáculo
  • Obras cómicas verbales
  • Diversas formas y tipos de vocabulario familiar y grosero

La risa acompañaba todos los aspectos de la vida. Llama la atención que conviven a la par las formas oficiales y estas manifestaciones que representaban otra visión, había, dice el autor, una “dualidad del mundo”. Es menester mencionar que es hasta que surge una institución como el Estado que se le relega como lo “no oficial”.

El carnaval se relaciona con las formas animadas y artísticas de las imágenes, también tiene un carácter público. ¿Por qué a pesar de la instauración de las fiestas oficiales (del Estado y de la Iglesia), siguieron fomentándose aquellas que no lo eran? La respuesta es que las fiestas oficiales tienen como función perpetuar el orden existente, es decir, siguieron fomentándose porque creaban otra realidad, una realidad donde todos eran iguales y por lo tanto se incrementaba la proximidad con “el otro”.

El autor señala que la risa posee tres características: 1) es del pueblo: porque todos ríen, 2) es universal: porque contiene a todas las cosas y a todo tipo de gente, 3) es ambivalente porque es alegre y burlona.

Por otro lado se encuentran las obras verbales tenían la función de ser festivas y recreativas, son la cosmovisión escrita de la cultura popular, se escribían en latín y en lengua vulgar. Entre las primeras se encuentran: Joca monacorum, parodia sacra, disputas y diálogos paródicos así como las crónicas paródicas. En las segundas de encuentran: plegarias paródicas, homilías, canciones de Navidad, novelas de caballería paródica, así como la dramaturgia cómica.

Otro aspecto relevante era el vocabulario familiar y público dentro del cual se encontraban géneros inéditos, cambios de sentido, eliminación de algunas formas, groserías, blasfemias y obscenidades. Todo lo anterior es para señalar que Rabelais[2] utiliza estos elementos para caracterizar sus obras. Las obras con esos elementos han sido denominados realismo grotesco, cuya esencia radica en trasladar lo elevado a lo terrenal (lo corpóreo y lo material), y posee además un carácter dual: positivo y negativo. La cultura popular es dinámico, representa la digresión, transgresión; la parodia es utilizada principalmente para relativizar y criticar la “cultura oficial”.

En contraste, a lo largo de la Historia comienza a prevalecer el aspecto negativo, pues se combina el aspecto cómico popular con una concepción burguesa de un determinado modo de existencia. Uno de los principales aspectos de lo cómico medieval, que se ha delimitado bajo el término de “lo grotesco”, es el cuerpo, un cuerpo inacabado, imperfecto y en conexión con el mundo. En tiempos recientes, la risa, la parodia, la grosería, han perdido su ambivalencia y se ha decantado el sentido positivo y regenerador.

Tras el surgimiento del Renacimiento aparece junto con él la concepción de lo “moderno”, que aunado al creciente aumento de la burguesía comienza ha configurarse un determinado modo de vida que se considera ideal o deseable

Se resalta que es posible encontrar dos cánones en el pasado: el grotesco y el clásico, y es gracias al predominio del segundo sobre el primero que esta concepción negativa ha llegado a nuestros días. Con el paso del tiempo el primero fue perdiendo la dignificación del cuerpo inacabado e imperfecto para convertirse, según la opinión predominante, en lo “bárbaro”, pero al mismo tiempo perdió lo carnavalesco y se fue empobreciendo porque perdió el contacto con lo popular al convertirse en tradición literaria, que a su vez se dividió en lo “arabesco” (ornamental)  y lo “burlesco” (literario).

En el prerromántico y el Romanticismo revive, porque ambos están impregnados de la Edad Media, sin embargo revive con muchos matices. La percepción de lo grotesco como negativo se acentúa en las teorizaciones del tema. Lo grotesco es:

  • Schlegel: arabesco
  • Jean-Paul: la ridiculización del mundo
  • Víctor Hugo: la deformidad
  • Hegel: la mezcla de los heterogéneo y lo exagerado
  • Fischer: lo risible y lo cómico
  • Schneegans: una sátira negativa

Y posteriormente Kyser (1957) lo refuerza con su teoría general sobre lo grotesco. En el siglo XX es retomado el tema en dos vertientes: el grotesco modernista y el grotesco realista.

           000084686

     El autor intenta señalar que es necesario no perder de vista que lo grotesco va unido a la cultura popular, así como de la cosmovisión carnavalesca. La función de lo grotesco es:

  …liberar al hombre de las formas de necesitad inhumana en que se basan los ideales              convencionales…la risa y la cosmovisión carnavalesca, que están en la base de lo grotesco, destruyen la seriedad unilateral y las pretensiones de significación incondicional e intemporal y liberan a la vez, la conciencia, el pensamiento y la imaginación humanas, que quedan así disponibles para el desarrollo de nuevas posibilidades. (Bajtin 50)

En conclusión, la cultura oficial es uniformadora, es solemne, normativa y tiene apariencia de verdad eterna e inmutable. En cambio la cultura popular es lo heterogéneo, lo diverso, lo anti normativo: la risa, la parodia, la crítica, la carnavalización y la fiesta son zonas de resistencia a la cultura oficial, se renueva constantemente, desmitifica el poder, desorganiza la autoridad y libera voces alternativas

Bibliografía

Mijail  Bajtin: “Introducción”,  a La  cultura  popular  en  la  Edad  Media y el Renacimiento, Alianza, Madrid, 1998

[1] (1895-1975). A diferencia de los teóricos de la época que estudian la obra por sí misma, Bajtin propone que el estudio de la misma se haga inscribiéndola en el contexto social. Fue perseguido por el estalinismo y exiliado de la URSS. Su obra se difundió en pequeños grupos, y no es sino hasta los años 60´s que comienza a ser difundida

[2] François Rebelais fue un humanista francés nacido en 1494, fue considerado como un autor “vulgar” porque sus escritos trataban sobre las costumbres del pueblo, sobre lo carnavalesco.

Anuncios