A. Sebastián Hdez. Solorza y Alan A. Deytha Mon

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Este documento consiste en la tercera parte de una serie de al menos cuatro textos donde se comparan las determinaciones simultánea y temporal en la teoría económica marxista, así como sus implicaciones.

En esta tercera parte explicaremos cómo la Interpretación Temporal y de Sistema Único (TSSI) “resuelve” el presunto problema de la transformación de valores en precios de producción y también analizaremos cómo las interpretaciones simultaneistas introducen una metodología ajena a la teoría marxista que contradicen las premisas de Marx y por ello conducen a creer que existente una inconsistencia lógica en el procedimiento. Esto mostrará que Marx no se equivocó y que las presuntas “correcciones” de su error son interpretaciones ajenas a la teoría marxista.

El “problema” de la transformación se refiere a la presunta inconsistencia interna en la explicación que Marx presenta de la determinación de los precios de producción en el capítulo IX del Tomo III de El Capital que Marx llamó ‘transformación de los valores mercantiles en precios de producción’. La presunta inconsistencia interna en el procedimiento es que Marx, después de obtener los precios de producción de las mercancías, no aplicó dicha valuación a los insumos. Otra forma en que se llega a expresar este “error” es que Marx no ‘completó’ la transformación o que sólo fue ‘medio camino’ porque una vez obtenidos los precios no los utilizó para volver a calcular el capital constante y el capital variable invertidos.

Esta controversia es importante porque este presunto error de Marx es el arma más utilizada hasta ahora para soslayar la teoría económica marxista. Esta arma ha sido usada tanto a sabiendas (con una postura teórica o de interés académico), como por ignorancia pero bajo una postura política o ideológica.

La polémica también es relevante –fundamental– para la teoría económica marxista misma porque si se acepta que Marx se equivocó al explicar teóricamente los precios de producción, entonces Marx tampoco habría explicado uno de sus mayores intereses: la ganancia. Como el precio es el costo más la ganancia, la ganancia es el precio menos el costo, si Marx no logró explicar los precios entonces tampoco la ganancia y así toda la teoría de la explotación se ve desacreditada. El daño no se detiene ahí, sino que continúa a todas las explicaciones que se sostienen sobre la transformación de valores a precios de producción como la ‘Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia’.

Este texto no es exhaustivo sobre el problema. El objetivo del escrito es explicar la transformación desde la perspectiva simultaneista y cómo llega al “error” de Marx, así como explicar la transformación desde la perspectiva temporalista en la que no se encuentra el presunto error y por consiguiente no hay problema de la transformación. Aun cuando el documento no trate a detalle todas y cada una de las exposiciones del “problema” y sus “correcciones”, lo que se presenta aquí puede considerarse un resumen general de ambos lados.

El orden de este texto es el siguiente. Primero explicaremos la determinación de los precios de producción realizada por Marx. En segundo lugar, analizaremos la determinación simultánea de los precios de producción y sus implicaciones. Tercero, mostraremos la determinación temporal de los precios de producción y su consistencia con la determinación de Marx. Finalmente expondremos las conclusiones obtenidas de este estudio.

Parte III.

El ‘problema de la transformación de valores en precios de producción’: simultaneismo vs temporalismo.

  1. La determinación de los precios de producción realizada por Marx

La economía política clásica[1] sostenía que existen dos expresiones de las variables fundamentales de la economía: los valores y los precios. En general[2] los economistas clásicos, consideran que los valores se determinan con base en el tiempo de trabajo requerido para ser producidos y los precios se basan en ellos, sin embargo también los precios se forman con base en una tasa de ganancia que, debido a la competencia, tiende a igualarse en todas las ramas que componen a la economía. Estas dos afirmaciones nocionales parecen contradecirse. Por un lado (1) los precios se determinaran por el valor –como tiempo de trabajo requerido para producir– y por ello las ramas que utilizaran una mayor proporción de trabajadores que de medios de producción obtendrían una mayor tasa de ganancia que las ramas en condiciones contrarias y por otro lado (2) se presenta que los precios se determinan con base en una tasa de ganancia igual para todas las ramas, igualación generada por la competencia entre ellas –flujo de inversión de una rama a otra en la búsqueda de una mayor ganancia hasta igualarse.

La aparente contradicción no fue resuelta por la economía política clásica y Marx afirmó haberla resuelto. Marx la resolvió, como a veces ocurre con enigmas presuntamente irresolubles, de una manera  simple y directa. Esta solución consiste en que la ganancia total en la economía es la misma cuando los precios se determinan conforme a una tasa de ganancia uniforme en todas las ramas  que cuando los precios se determinan con base[3] en los valores. Lo único que ocurre es que el monto total de las ganancias se distribuye de manera diferente entre las ramas. La contradicción aparente se presenta cuando dirigimos nuestra atención a una rama individual, sin embargo esta desaparece cuando comprendemos que se mantiene válido para la economía en su conjunto.

En el capítulo IX del Tomo III de El Capital, Marx presenta la transformación de valores en precios en la Tabla 1. Marx supone, por simplicidad, que la tasa de plusvalor es del 100% en todas las ramas, por lo que el capital variable es igual al plusvalor en cada rama. Marx supone que no todo el capital constante invertido se consume en el periodo de producción (hay capital fijo), cuestión que únicamente permite ver que la ganancia se determina conforme a la inversión realizada.

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Notas

[1] Usualmente considerada como el conjunto de economistas que aceptan la Teoría del valor-trabajo, entre los que destacan Smith Ricardo y Marx, pero existiendo una gran cantidad de economistas además de ellos.

[2] Sin duda alguna, existen múltiples diferencias entre los autores. Aquí únicamente se hablan de generalidades que comparten.

[3] Es muy importante distinguir que no se sostiene que los precios sean iguales a los valores, sino que los precios se determinan con base en los valores.

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