Arturo Alvarez

Este trabajo versará de manera crítica sobre  la naturaleza, constitución y alcances de la Reforma financiera presentada el 8 de mayo del 2013 y promulgada el 9 de abril 2014 por el titular del Ejecutivo Federal.

Dicha reforma es un conjunto de 34 modificaciones a diversos ordenamientos en materia financiera, las cuales tienen como fin promover la expansión del crédito y la penetración de la banca en el mercado financiero mexicano, la cual se presume tendrá un importante impacto en la creación de nuevas empresas, el otorgamiento de mayor crédito al consumo además de para la adquisición de bienes inmuebles para las familias así como de bienes de capital para las empresas, mejorar las prácticas bancarias, estimular la competencia en el sector financiero  y con esto detonar un mayor crecimiento económico.

La reforma ofrece conductos legales que buscarán modificar las leyes de Instituciones de crédito y de fondos, además de dar nuevas facultades y atribuciones a las autoridades financieras, en especial a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB), con el fin de tener un mayor grado de control y regulación, y dar una mayor certeza jurídica a las instituciones  financieras, con lo cual pretende incidir en su estructura de tasas de interés y procedimientos  necesarios para acceder al crédito y demás productos financiero por parte de los usuarios

Esta Reforma Financiera puede dividirse en cuatro ejes que buscan construir conductos para incentivar una mayor certeza y flexibilidad con la finalidad de que la banca comercial y de desarrollo en conjunto, amplíen el acceso al crédito en condiciones más benéficas para todos los usuarios que lo demanden; estos ejes son:

1) Fomentar la competencia entre las instituciones financieras y bancarias

2) Reformulación del mandato de la Banca de Desarrollo para fomentar el crédito

3) Mantener un sector financiero sólido y prudente

4) Hacer más eficaces las instituciones financieras y el actuar de las autoridades en la materia.

Para lograr instrumentar los cambios en la legislación crediticia y financiera, y  que estos objetivos sean efectivamente alcanzados se han hecho cambios en la normatividad en esa materia, algunos de los cambios más relevantes se presentan a continuación.

Recordar que en la ley de instituciones de crédito, el articulo 4 expresa: “El Estado ejercerá la rectoría del Sistema Bancario Mexicano, a fin de que éste oriente fundamentalmente sus actividades a apoyar y promover el desarrollo de las fuerzas productivas del país y el crecimiento de la economía nacional, basado en una política económica soberana, fomentando el ahorro en todos los sectores y regiones de la República y su adecuada canalización a una amplia cobertura regional que propicie la descentralización del propio Sistema, con apego a sanas prácticas y usos bancarios. Las instituciones de banca de desarrollo atenderán las actividades productivas que el Congreso de la Unión determine como especialidad de cada una de éstas, en las respectivas leyes orgánicas.”

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) adquiere mayores facultades para imponer sanciones más cuantiosas ante la violación de las nuevas normas, regula el vínculo entre los auditores externos y la institución, permite emitir regulación secundaria que evite conflictos de interés, opacidad en la entrega de información y asociación entre organismos y fondos; se desbloquea el mercado de valores al público, eliminando los requerimientos de intermediación, además se incrementa la observación y regulación en el sector, comienza un proceso de fiscalización y regulación de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOM) que no eran reguladas hasta antes de la reforma.

A su vez, contempla la creación de un buró de Instituciones crediticias, que jugará un papel central, pues tendrá como objetivo toral reducir la asimetría en la información, lo cual permitirá que los usuarios de servicios financieros y bancarios tomen mejores decisiones y formen de una manera más eficiente sus expectativas. A su vez, este instrumento también sirve como un promotor de la competencia entre organismos ya que los usuarios podrán conocer las prácticas de las instituciones comparadas con lo que las autoridades competentes consideren “buenas prácticas internacionales”.

La reforma también contempla uno de los puntos quizá más controversiales; la  ejecución de garantías, el cual plantea que cuando la institución busque hacer efectiva una liquidación del  crédito sobre el cual se haya constituido una garantía en un bien inmueble o prenda, se le otorgue a la institución la opción de elegir la naturaleza del juicio, ya sea mercantil, ordinario, hipotecario, etc. También se sanciona la aplicación de la nueva figura del arraigo mercantil, la cual consiste en “prevenir al deudor” de no abandonar el lugar donde se esté llevando a cabo el  juicio; además de que también figura el “secuestro de bienes” como medida preventiva y remedial en caso de que la institución prevea  de manera fundada un impago por parte de su cliente.

La anterior información nos permite inferir los dos grandes supuestos que hicieron los hacedores de políticas públicas para la construcción de la reforma, ambos igual de importantes, el principal es que los bancos e instituciones financieras son sólo intermediarios que se dedican a captar recursos de familias y empresas para ponerlos a disposición de estos mismos, sin poner atención en su enorme margen de ganancia proveniente del gran diferencial entre tasas de interés activas y pasivas[1] cobradas al público, el cual no es tratado, ni mucho menos atacado en la reforma; el segundo supuesto es que una mayor certeza jurídica provocará que los bancos e instituciones financieras presten mayores volúmenes de capital y con tasas de interés menores, ya que dicha tasa está formada primordialmente de dos componentes, uno que refleja el riesgo en el cual incurre el organismo al extender un nuevo préstamo, y otro que refleja la escases relativa de fondos prestables, adicionalmente dan por hecho que el público usuario está en constante búsqueda de crédito por cualquier motivo, ya sea de inversión o de consumo y que dadas las condiciones de mayor disponibilidad, estos acudirán a pedirlo sin reserva alguna, por último,  que una mayor penetración  de la banca[2] per se traerá un mayor crecimiento económico dada la mayor disponibilidad de fondos para consumir e invertir por parte de familias y empresas.

No hay duda de que teóricamente, en una economía que se encuentra en expansión vigorosa, los agentes económicos están en una constante puja por conseguir recursos con fines de inversión y consumo; sin embargo la situación del crecimiento de la economía nacional no se encuentra dentro de estas condiciones. En todo caso, la baja penetración de la banca en México no se debe primordialmente a la falta de voluntad de los usuarios por utilizar instrumentos crediticios, por el contrario, las onerosas condiciones en las cuales las instituciones están dispuestas a otorgar crédito en muchas ocasiones imponen un freno al auge económico caracterizado por la pesada carga de intereses sobre montos insuficientes para echar a andar una nueva inversión, o bien para la adquisición de bienes duraderos sin que necesariamente sean bienes de capital;  las tasas a las cuales se contratan los fondos regularmente rebasan las expectativas de ganancia de la nueva unidad económica, y si a esto se le añaden las condiciones económicas en las últimas décadas las cuales no han sido de completa certidumbre ni de expansión del mercado, sino todo lo contrario, la disposición a pedir crédito no estarían en consonancia con la voluntad de otorgarlo.

En esta lectura crítica de la reforma, propongo un análisis del impacto de la reforma desde la óptica del sector real de la economía y no desde lo financiero e institucional, los cuales sin dejar de ser relevantes, pienso que  juegan un papel secundario en la disposición de los usuarios a la utilización de instrumentos crediticios.

Como fundamento teórico se tiene que la inversión es un componente sumamente importante del Producto Interno Bruto del país, es aquel que permite la ampliación de las capacidades productivas y con ello la expansión de la economía; hay que mencionar que la inversión no es uniforme es decir, no tiene los mismos destinos, una parte es para la reposición de la maquinaria, otra para la compra de nueva maquinaria y equipo e investigación para la innovación, otra más para la construcción de bienes inmuebles no residenciales, sin embargo, es también el componente más volátil, pues depende de muchas variables, algunas de ellas cuantificables, otras completamente subjetivas. La reforma financiera atribuye toda la dependencia a la variable tasa de interés, es incontrovertible que estas variables guardan una relación muy estrecha, no obstante, sostengo que la tasa de interés no es la variable más relevante para explicar la nueva inversión.

Para poder corroborar la proposición anterior presentare algunas gráficas que caracterizan el desempeño de la economía nacional desde 1980 hasta 2010, utilizaré las variables Formación bruta de capital fijo[3] (FBKF) fijo para aproximar los valores de la inversión, PIB el cual es la trayectoria del Producto Interno Bruto y  TI que  es la serie suavizada por medias móviles[4] de la tasa de interés de referencia en este caso los CETES a 28 días[5]

En la Gráfica 1. Se puede observar la trayectoria de las variables en niveles con año base 2003, puede apreciarse que la tasa de interés guarda una relación inversamente proporcional con la evolución del PIB y con FBKF, en principio esto nos permitiría aceptar momentáneamente la hipótesis que plantea que el ciclo económico[6] está correlacionado con la  estructura de tasas de interés, esto último es de especial importancia ya que la reforma financiera es una de las reformas estructurales emprendidas por el gobierno federal que en su mayoría están enfocadas a modificar la estructura económica del país.

Varios teóricos hablan del ciclo económico como la forma que el desarrollo económico asume en la era del capitalismo[7] y por tal, para esbozar una propuesta consistente de crecimiento económico es conveniente tener una correcta concepción de aquello que los origina para generar  propuestas de política económica  coherentes para incidir en la economía; al final de cuentas no debemos perder de vista que todo este aparto de reformas, por lo menos en el discurso tiene como objetivo asegurar el crecimiento económico y con este, el  bienestar y desarrollo social, ejerciendo la política económica para estabilizar las fluctuaciones fuertes a las que conocemos como crisis.

Cualquier “policy maker” competente debería tener en mente que para generar políticas públicas y en especifico, política económica efectiva, ésta tendría que utilizar instrumentos capaces de  incidir de una manera adecuada y de la forma que se desea en la evolución económica del país, en este sentido, la estructura de tasas de interés que cobran los bancos a sus clientes es el instrumento que aparentemente han elegido con el fin de incentivar el crecimiento económico, sin embargo  es un instrumento sobre el cual no tienen ningún control ni injerencia.

Gráfica 1

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Para corroborar lo anterior presento las variaciones trimestrales de las series, lo cual nos permitirá ver de manera más clara lo que he expuesto anteriormente

Gráfica 2

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En la gráfica anterior se puede apreciar que en periodos críticos la tasa de interés reacciona en relación inversa a las variables de producción, esto va en consonancia con la correlación que se acepta habitualmente entre estas variables, el punto debatible es que en realidad las instituciones financieras y bancos ajustan sus tasas activas y pasivas de manera procíclica[8] como una respuesta a estas eventualidades, esta actitud se caracteriza por contracción del crédito y elevación de tasas de interés activas, para con esto defender su margen de beneficio y su participación en el mercado; esto desentona por completo con el discurso de la reforma, el cual le atribuye facultades contracíclicas al accionar del  sector financiero y bancario; dichas acciones obstaculizan a la economía salir de periodos de crisis, pues se dificulta acceder a fondos justo en el momento cuando son necesarios, además de que cabe la posibilidad de que se encarezcan los créditos previamente contratados

Este accionar ha sido mostrado en los últimos 10 años, después de la crisis de  1994-1995, e incluso en periodos críticos más recientes, tal como la más reciente crisis de 2008-2009; durante la década de 1980, las condiciones de la banca eran muy distintas a la que ahora se tienen, pasó de ser privada a ser pública y de nuevo a ser privada en una década, lo cual trajo un desajuste jurídico y técnico a este sector el cual lo dejo sin herramientas al sector para incidir positivamente en la economía, quedando simplemente como un reflejo de la situación económica general; en el periodo más actual, aunque se presume de una gran capitalización y fortaleza de la banca, su actitud y accionar va siempre en sentido procíclico, las instituciones contraen el crédito en temporadas de crisis y apenas lo expanden en bonanza.

En mi punto de vista es un error tratar de darle atribuciones a la banca comercial que no tiene,  sin embargo, la reforma va en ese sentido, pues aunque es celebrable que el marco jurídico impulse una aplicación más efectiva del estado de derecho, esto no garantiza que en el futuro, las instituciones actúen en pro del crecimiento económico nacional expandiendo el crédito y favoreciendo la inversión; una mayor penetración de la banca es consecuencia de condiciones macroeconómicas sólidas y en constante crecimiento, y no al contrario.

Los usuarios que son la contraparte en este juego, también tienen procesos de formación de expectativas y de accionar con respecto al ciclo económico, y aunque las condiciones institucionales y jurídicas les permitan acceder a fondos, la condición necesaria y suficiente para que incurran en una solicitud de crédito seguirá siendo que ellos puedan obtener un beneficio económico suficiente para poder pagar el interés y hacerse de una ganancia, si es en caso de una inversión  o bien, que sean capaces de pagar el crédito más sus intereses con ingresos provenientes de sus salarios si es en caso de consumo, y esto no es algo que por decreto federal pueda realizarse.

En conclusión, celebro que el Estado mexicano procure darle certeza jurídica a los agentes económicos, pues históricamente en este país la legislación no protege la propiedad de los individuos y empresas de una forma adecuada, tampoco ha vigilado el manejo prudente de los recursos y dado garantías para el cobro de estos por cualquiera de las partes , dar un paso en ese sentido es un logro, sin embargo  las nuevas figuras jurídicas que se le imponen a los usuarios, pueden terminar siendo un desincentivo a la utilización de instrumentos crediticios y financieros, pues una gran parte de los individuos y hogares que incurren en créditos tienen una capacidad de pago limitada, muchas veces insuficiente y vulnerable al ciclo económico  lo cual puede ser perjudicial para ellos si piden algún tipo de financiamiento por cualquier motivo a la banca comercial.

Realmente espero que las modificaciones propuestas por la reforma permitan que las instituciones bancarias y financieras disminuyan verdaderamente sus tasas activas y con esto reduzcan el costo del crédito y que no sólo haya sido una reordenamiento judicial que le permita a los bancos acceder a formas de cobro más agresivas.

Ciertamente no vislumbro un impacto gigantesco de la reforma, ni siquiera un impacto moderado, pues la evidencia muestra que el desenvolvimiento económico tiene su génesis primordialmente en la evolución de las variables de producción que le permitan a los individuos formar expectativas favorables y a la aplicación del estado de derecho.  Sería arriesgado negar la contribución del sector financiero al desarrollo económico, pero en los últimos tiempos ha sido más un problema que una solución; el impacto general que tenga la Reforma Financiera está acotado al desenvolvimiento que tenga la economía en su conjunto y no viceversa como se ha publicitado.

[1] Las tasas activas son las cobradas por los bancos al extender un crédito, las pasivas son las pagadas a los cuentahabientes al depositar sus recursos en el banco

[2] Este término se refiere al volumen de crédito otorgado al sector privado de la economía como proporción del PIB

[3]La formación bruta de capital Fijo (anteriormente, inversión interna bruta) comprende los desembolsos en concepto de adiciones a los activos fijos de la economía más las variaciones netas en el nivel de los inventarios. Los activos fijos incluyen los mejoramientos de terrenos (cercas, zanjas, drenajes, etc.); las adquisiciones de planta, maquinaria y equipo, y la construcción de carreteras, ferrocarriles y obras afines, incluidas las escuelas, oficinas, hospitales, viviendas residenciales privadas, y los edificios comerciales e industriales.

[4] Las medias móviles son un indicador muy utilizado en el análisis económico, se trata de un promedio aritmético que “suaviza” una sucesión de datos que tienden a tener un comportamiento volátil gracias a variaciones bruscas, después de este procedimiento la serie de datos se convierte en una línea o curva que muestra una tendencia, permitiendo analizar la serie de una mejor manera

[5] He tomado esta tasa dado que es la de referencia en el mercado bancario. En el entendido de que las tasas de importancia para la reforma son las activas, se puede inferir que estas se moverán aproximadamente como la tasa de referencia guardando un diferencial en el cual se encuentran contenidos los beneficios  de las instituciones bancarias.

[6]  El Ciclo económico es se observa como una  fluctuación ondulatoria de las variables macroeconómicas de un país en un período determinado que se caracteriza por fases de expansión y de contracción

[7] Guerrieri, Paolo (1990). Las Fluctuaciones económicas, Oikos Tau, Barcelona

[8] Los términos contracíclico y procíclico se refieren a la intención de la ejecución de las políticas económicas en el sentido de atenuar un periodo de crisis o de acentuarlo

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